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Moise Kouame, la joya de Francia en Roland Garros: fanático de Messi y sin licencia de conducir
Menos de 24 horas después de la despedida de Monfils, el tenis galo celebra la victoria del jugador de apenas 17 años
Así es la vida. Así es el paso del tiempo, que no perdona, pero rápidamente puede ofrecer nuevas oportunidades. No pasaron ni 24 horas desde que Francia, en una cálida pero melancólica noche, despidió entre lágrimas a su último mosquetero moderno, Gaël Monfils, de 39 años. Sin embargo, el mismo país, que ostenta una de las escuelas tenísticas más ricas, despertó el nuevo día en Roland Garros con una joya de sólo 17 años y dos meses, Moise Kouame, dispuesto a sacudir la Torre Eiffel o la Basílica de Sacré-Coeur a puro raquetazo.El día 3 del abierto parisino, otra vez sofocado por la ola de calor que se derrama inusualmente en la ciudad, abrazó muy fuerte al atlético jugador de raza negra, de 1,91m, diestro, de revés de dos manos y nacido en Sarcelles, un suburbio al norte de París. Actual 318° del ranking, Kouame ingresó en el main draw del Abierto francés como invitado, haciendo méritos para justificar semejante entrada. Y el court Simonne-Mathieu, uno de los más importantes, una coqueta caja de resonancia en la zona del jardín botánico, lo encumbró frente a todos. Por la primera ronda, tuvo como rival a Marin Cilic, de 37 años, uno de los pocos campeones de Grand Slam en actividad (US Open 2014). Cuando Kouame nació, en marzo de 2009, el croata ya era 19° del ranking. Este martes, el chico de la portada triunfó por 7-6 (7-4), 6-2 y 6-1, en casi tres horas. Así cerró el partido Kouame“Sólo entré en la cancha con la idea de divertirme”, sonrió Kouame. La diferencia de edad con Cilic -20 años y cinco meses- constituyó la segunda mayor brecha generacional en un partido individual masculino de Grand Slam en este siglo, sólo superada por la de Zachary Svajda (16 años) y Paolo Lorenzi (37) en el US Open 2019. Contra el balcánico anotó seis aces, hizo saques a 223km/h, logró 28 tiros ganadores. Enloqueció a todos los espectadores con su determinación: a los más jóvenes y a los que añoran los tiempos románticos de Yannick Noah, el último francés campeón en Roland Garros (1983). Las marcas de precocidad lo arropan. Ahora es el primer tenista en ganar un partido del cuadro principal en Roland Garros desde Dinu Pescariu en 1991 (17 años y un mes), y el más joven en cualquier major desde que Bernard Tomic, con 16 años, lo lograra en Australia 2009. “No me importaba su edad. Solo quería colocarle tiros lo más complicados posible”, apuntó, con frescura e ilusión. En la próxima ronda, se medirá con el paraguayo Adolfo Daniel Vallejo (71°, 22 años), que también está escribiendo un capítulo fantástico, el más destacado desde los tiempos de Víctor Pecci para el tenis guaraní. Kouame no pasa inadvertido. En marzo recibió una invitación para el Miami Open y derrotó a Svajda, para convertirse en el ganador más joven en la historia de los Masters 1000 sobre superficie dura, un resultado que le valió un mensaje de felicitación de Novak Djokovic, su ídolo. Claro que la leyenda serbia no es la única referencia de Kouame. Aficionado al fútbol, adora a Lionel Messi: lo disfrutó, sobre todo, cuando el capitán de la selección nacional actuó en el PSG. En sus pocos momentos sin compromisos juega a la PlayStation, al golf y al ajedrez. Al tenis comenzó a jugar a los seis años, con su hermano mayor, Michael. Y se formó en el Centro Nacional de Tenis de Poitiers. Hoy, el equipo de Kouame incluye a Richard Gasquet, el francés exnúmero 7 del mundo retirado, precisamente en Roland Garros, hace una temporada. Comenzó el año siendo el 833° del tour; el ranking en vivo lo muestra en el puesto 253°. Tiene mucha personalidad. Consumada la victoria ante Cilic, se llevó el dedo índice a la oreja, mientras el público rugía: “¡Moisés, Moisés, Moisés!”. Ama la Fórmula 1 y su vida deportiva está yendo casi tan rápido con uno de los autos de la máxima categoría. Es joven y tiene la necesidad de obtener el permiso de conducir autos, un anhelo por ahora obstaculizado por la falta de tiempo. “Para mis clases de manejo… es un poco más complicado. Seguro que cuando tenga tiempo trabajaré más en ese aspecto. Me gustan los autos, pero no tengo mucho tiempo para dedicarles; tengo muchas horas al día de entrenamiento. Y cuando termino hay que comer y dormir, así que es muy difícil encontrar tiempo para practicar. Pero seguro que cuando tenga un poco de tiempo, estudiaré y sacaré la licencia”, sonrió Kouame. Ya habrá a tiempo para eso. Por lo pronto, no pasaron ni 24 horas desde las lágrimas por la Pantera Monfils y el tenis de Francia ya se apasiona con un jugador que inspira gratísimas sensaciones.