Economía
“Mi viejo arrancó siendo sodero”: la empresa que pasó de repartir gaseosas y cervezas a competir en una gran liga ganadera
Lucas Pérez creció en una familia ligada desde hace casi 70 años al negocio de las bebidas, pero junto con su hermano empezó a apostar también por el campo; armó una cabaña Braford y hoy participa por primera vez en Las Nacionales de Corrientes
RIACHUELO, Corrientes.- No quiso sentarse. Apenas vio las sillas armadas en uno de los espacios del predio de Las Nacionales, la muestra que se hace aquí con el impulso de Expoagro y las asociaciones de Brahman, Braford, Brangus y Caballos Criollos, Lucas Pérez miró el logo de una marca competidora de las bebidas que distribuye su familia desde hace décadas y, entre risas, prefirió seguir unos metros más. “Mejor acá no”, dijo antes de buscar otro lugar para la charla. Esa reacción reflejó el doble mundo en el que vive desde hace años. Por un lado, la histórica distribuidora familiar de bebidas. Por el otro, la ganadería y la cabaña Braford que nació como una apuesta para diversificar el negocio y que hoy le permite participar por primera vez en Las Nacionales en el predio de la Sociedad Rural de Corrientes.Luz roja en la soja: no alcanza con inocular la semilla con el rizobio para asegurar la nutrición nitrogenada“Nosotros somos distribuidores de Quilmes, Brahma y Pepsi. Es algo que la familia hace desde hace como 70 años. Mi papá arrancó siendo sodero y después pasó a distribuidor”, cuenta atento al movimiento de animales y cabañeros en el predio.Con el tiempo, junto con su hermano Darío empezaron a mirar el campo como una forma de diversificar la actividad familiar. Primero compraron un campo chico y arrancaron con agricultura y algo de hacienda. Hacían soja, maíz, cría y feedlot. Parte de esa producción agrícola después terminaba en la alimentación de los animales. Pero la idea siguió creciendo. “El campo era chico y pensábamos cómo darle más valor. Ahí arrancamos con la cabaña”, recuerda.La raza elegida fue Braford. A Pérez el campo siempre le gustó y con el tiempo empezó a involucrarse cada vez más. Para avanzar en la cabaña buscó gente que lo ayudara con la genética, los cruces y la preparación de los animales. “Creo que lo principal es rodearse de buena gente”, dice.La cabaña quedó inscripta oficialmente en 2018 y se llama Enriqueta Buena, un homenaje a su abuela. “Le agregamos ‘Buena’ porque siempre decíamos que era una mujer muy buena”, cuenta.El vínculo con el campo, igual, venía desde antes. Recuerda que tenía tíos con establecimientos ganaderos y que desde chico iba seguido. “Uno está siempre en contacto con gente que sabe del tema”, señala. Pero entre esas visitas familiares y las pistas de Braford había una distancia enorme. Por eso todavía le cuesta creer la velocidad con la que se dio todo. Primero participaron en exposiciones más chicas. Después llegó Palermo. “Fuimos a jugar a las grandes ligas”, dice sobre aquella primera experiencia, cuando llevaron apenas dos animales. No ganaron, pero volvieron convencidos de seguir intentando.DespegueEl gran salto llegó este año en Expoagro. Ahí llevaron un toro que terminó llamándose Lucas. La idea original era ponerle Lunar, por una mancha que tenía el animal, pero el preparador insistió con ponerle su nombre. Con ese toro terminaron ganando el premio al mejor ejemplar de la exposición.Ahora ese mismo animal participa por primera vez en Las Nacionales, en Corrientes. Pérez también llevó una vaquillona menor que consiguió un tercer puesto en su categoría. Y, aunque admite que competir en este nivel impresiona, no esconde el entusiasmo. “Es bravísimo estar acá. Hay animales muy buenos, pero el toro está lindo y veremos si tenemos suerte”, dice.“Cuando volvió del viaje ya estaban los animales en el campo”: la decisión inesperada que terminó en una cabaña BrafordLa empresa familiar, mientras tanto, sigue en paralelo. Pérez comparte el manejo con su hermano Darío. Los dos participan de las decisiones económicas, aunque cada uno tiene más peso en su área. Darío está mucho más metido en la distribución de bebidas y Lucas encontró su lugar en la ganadería.“Yo me levanto a la mañana, paso un rato por la oficina y después me voy al campo. Me fascina”, cuenta.Con el tiempo armaron un esquema de ciclo completo. Tienen vacas, cría, recría, feedlot y agricultura. Parte del maíz y la soja que producen termina en la alimentación de los animales del engorde. “Nos abastecemos nosotros mismos”, explica. También aprendió rápido que en ganadería nadie hace todo solo. Por eso insiste tanto con el equipo que armó alrededor. “No todas las decisiones las tomo yo”, aclara cuando habla del veterinario, los asesores y la gente que prepara los animales.Ahora el objetivo es seguir creciendo. Si todo sale bien, planea llevar entre cinco y seis animales a la próxima Exposición Rural de Palermo. “Vamos a ver hasta dónde llegamos”, dice. Pero la idea, reconoce, es seguir creciendo dentro del mundo Braford.