“En los 70’ éramos 360 productores, hoy Corrientes tiene máximo 50”: Pedro Tomasella advirtió por la crisis profunda que atraviesa el sector arrocero, cuya superficie caerá al menos 10%

La producción de arroz en Corrientes cerró una campaña con muy buenos rindes, pero con números económicos imposibles de sostener. Así lo describió el productor y dirigente arrocero de Corrientes, Pedro Tomasella, quien aseguró que hoy “nadie puede cerrar los números”, y que el sector atraviesa una crisis que ya provocó una fuerte concentración productiva, así como la desaparición de cientos de productores.
“Ya podemos dar por terminada la zafra, ya se levantaron todos los lotes”, explicó Tomasella a Bichos de Campo sobre el cierre de la cosecha 2025/26. En términos agronómicos, definió a la campaña como “muy buena”, especialmente en la zona centro-sur de Corrientes, donde se concentra la mayor parte del área sembrada.

Los rindes promediaron unos 7.400 kilos por hectárea. Sin embargo, ese volumen quedó muy lejos de cubrir los costos. “Con esa plata es imposible cubrir los gastos. Hoy necesitamos entre 9 y 10 toneladas por hectárea para empatar”, afirmó el dirigente.
Según detalló, el fuerte incremento de los costos productivos dejó al arroz en una situación crítica. “La hectárea de arroz pasó de 1.200 dólares a 1.800 dólares en campos arrendados”, indicó. Al mismo tiempo, el precio del cereal cayó a niveles que considera inviables para la actividad. “Hoy se está hablando de 180 o 190 dólares la tonelada y nosotros necesitaríamos más de 300 para cubrir los costos”, remarcó.
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Tomasella atribuyó parte de la crisis al escenario internacional y especialmente al rol de India en el mercado mundial. “India hoy fija el precio internacional porque tiene toneladas para poner en el mercado y mantener un precio bajo. A los asiáticos les sirve, pero a nosotros no, menos con el costo argentino”, sostuvo.
El productor explicó que el problema no es solamente local. “Es el segundo año consecutivo de precios muy bajos y venimos golpeados por tres años de La Niña. Hoy todos los sectores arroceros de la región están igual”, dijo, en referencia a la situación compartida con Entre Ríos y otras provincias productoras.
La preocupación central pasa ahora por la continuidad de los productores medianos y chicos. “Las empresas grandes tienen espalda, pero los productores chicos están muy complicados y muchos no van a poder afrontar la próxima campaña”, advirtió.
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En ese contexto, Tomasella aportó un dato que refleja la magnitud del proceso de concentración que sufrió la actividad en Corrientes. “En la década del 70 había 360 productores, en los 80 quedaban 160, y hoy no sé si llegamos a 47 productores genuinos. Máximo son 50”, señaló.
Pese a esa desaparición masiva de arroceros, la superficie sembrada no cayó en la misma proporción porque las grandes empresas absorbieron las hectáreas que dejaban los productores más pequeños.
“Seguimos manteniendo cerca de 100 mil hectáreas sembradas en Corrientes y Argentina todavía tiene unas 230 mil en total”, explicó.
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Sin embargo, para la próxima campaña ya prevén una reducción del área. “Va a caer un 10% seguro y puede ser hasta un 15%”, anticipó.
A continuación, advirtió que esa caída volverá a impactar principalmente sobre los productores más chicos: “Las empresas grandes son las que menos van a dejar hectáreas sin sembrar. El que pierde superficie es el productor chico y mediano, entonces la concentración aumenta automáticamente”.
Además del impacto económico, Tomasella alertó sobre las consecuencias sociales de la crisis. “Se pierde el trabajo de mucha gente. El peón arrocero es un trabajador muy especializado, no es fácil reconvertirlo a otra actividad”, explicó.
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En Corrientes, por otro lado, las alternativas productivas son limitadas. “Acá es arroz, ganadería y forestación. No tenemos los suelos de otras provincias para ir fácilmente a soja o maíz”, dijo. Incluso producir maíz implica riego y altos costos logísticos: “El flete desde Corrientes a los puertos nos mata”.
Tomasella, que produce en la zona de Curuzú Cuatiá utilizando agua del río Corrientes, reconoció que abandonar el arroz tampoco es sencillo por el nivel de endeudamiento acumulado.
“Hoy deja de sembrar arroz el que quiebra. Muchos siguen porque necesitan cerrar la brecha de deuda que arrastran”, resumió.
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Finalmente, el dirigente señaló que el sector ya inició conversaciones con el gobierno provincial para intentar contener la crisis. “Tenemos que hacer un esfuerzo conjunto para salvar esta economía regional”, reclamó.
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