A bajos márgenes… ¿más semillas?: “Ahora es cuando más se nota el aporte de la genética”, asegura Martín Gonzalo, de Limagrain Argentina, frente a una campaña triguera difícil

El trigo no es ajeno a la larga discusión en torno a la propiedad intelectual, que volvieron a poner sobre la mesa los pedidos de actualizar la Ley de Semillas y adherir a UPOV 91. Y en la antesala de una campaña que se sabe que será de márgenes acotados -aún con la reciente rebaja de retenciones anunciada-, la genética gana posiciones.
-¿Por qué invertir en semillas cuando ajusta el bolsillo?-, le preguntó Bichos de Campo a Martín Gonzalo, director de investigación de Limagrain Argentina.
“El acotado margen del cultivo hace que la selección de los insumos marque una diferencia, y en estos momentos es cuando más se nota el aporte de la genética”, respondió el especialista, que repasó el aporte que, prevén los semilleros, podrá ser clave en una campaña difícil.
Frente a una campaña tan fina como sus números, Ramiro Costa, de la Bolsa de Cereales, sugiere poner el ojo en la caída de la fertilización: “Estará asociado con menores rendimientos”

Las estimaciones que brindaron desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires días atrás arrojan que la caída en los rendimientos será más marcada que la de la superficie en esta campaña invernal. La causa hay que rastrearla en la estructura de costos y, fundamentalmente, en el aumento de precio de la urea, el principal insumo. Eso es lo que, aseguran desde la entidad, determinará una menor inversión tecnológica.
“Pero las brechas de rendimiento no dependen sólo de la fertilización o el clima, sino también de la genética”, explicó Gonzalo, que por ello asegura que parte de su trabajo “se revaloriza” en estos contextos de baja inversión en insumos y de márgenes económicos acotados.
En específico, se refiere a aquellos materiales preparados para responder a bajas dosis de fertilización o de cobertura con fungicidas. “Lo importante en este momento es elegir los que están seleccionados para una situación de pocos insumos, porque la genética de altísimo rendimiento este año no se va a expresar”, afirmó.
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Del mismo modo, la genética también se inmiscuye en la dicotomía rendimiento-calidad que también permea al trigo, ya que, a mayor rendimiento, la calidad tiende a bajar salvo que se apliquen insumos, principalmente fertilizantes nitrogenados.
“Este es un año en el que eso está siendo evaluado y acá es donde la genética que mantenga mejor la calidad con bajos insumos se va a destacar”, explicó el especialista, que citó el caso de su material “Picasso”, lanzado con ese propósito.
En una campaña donde los cálculos son variados, ese tipo de decisiones no dejan de ser prácticamente personalizadas, y la rentabilidad del cultivo se terminará evaluando en cada planteo en particular. “Cada vez se nota más la importancia de saber qué tenés en tu lote, qué vas a sembrar, cuánto vas a poner, y qué esperás ver”, concluyó Gonzalo.
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