El posteo del hijo de Fernando Gayoso tras la muerte del histórico exentrenador de Boca

Este martes, falleció a los 55 años el histórico entrenador de arqueros de Boca, Fernando Gayoso. Su hijo Franco confirmó la noticia en un emotivo posteo en sus redes sociales: “Se fue una leyenda”. El exfutbolista batallaba contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad por la que tuvo que permanecer internado por complicaciones derivadas de una neumonía severa.“Hoy, 26 de mayo, se fue alguien que me enseñó todo en esta vida, que luchó con toda su alma contra todo y, sobre todo, contra esta enfermedad. Sufriste muchísimo y aun así seguiste en pie de guerra. Siempre dije que fuiste, sos y serás mi ídolo, mi ejemplo a seguir, un highlander como decías, alguien que jamás se dio por vencido. Sos todo para mí, papi; hoy estás en el cielo con mami”, escribió Franco Gayoso.“Cuídenme, por favor. Te amo y te voy a extrañar por siempre, papi. Nuestro apellido va a quedar en la historia por tus logros. Ya estás con mamá descansando en paz. Que en paz descanses, campeón. Gracias por todo lo que le diste al fútbol, y a mí en toda la vida. Te amo”, cerró en el emotivo posteo.Gayoso dejó una marca imborrable para la institución xeneize, donde se convirtió en el gran estratega detrás de las exitosas definiciones desde el punto penal. Potenció a arqueros como Agustín Rossi y Sergio “Chiquito” Romero, siendo una pieza clave para que el equipo alcanzara instancias decisivas como la final de la Copa Libertadores 2023. El exarquero también trabajó con éxito en Racing Club, Vélez Sarsfield, Tigre y Nacional de Uruguay.Luego de ser diagnosticado con ELA en 2023, debió dejar la alta exigencia del día a día con el plantel profesional. Sin embargo, continuó ligado a Boca, desempeñándose como coordinador general de arqueros de las divisiones inferiores y reserva.La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y mortal que ataca específicamente a las neuronas motoras en el cerebro y la médula espinal. Al morir estas células encargadas de transmitir las órdenes del movimiento, los músculos voluntarios dejan de recibir estímulos, lo que provoca una parálisis muscular progresiva. Es un padecimiento que afecta severamente la autonomía motora, el habla, la capacidad de tragar (deglución) y, eventualmente, la respiración, aunque por lo general no altera las capacidades mentales, cognitivas ni los sentidos.
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