Carl Jung, psicólogo: “La soledad no proviene de no tener gente alrededor, sino de ser incapaz de comunicar lo que a uno le parece importante”

Carl Jung es considerado uno de los primeros y más fieles seguidores del psicoanalista Sigmund Freud, hasta su ruptura, que dio inicio a una nueva investigación de la mente y el comportamiento humano y que le valió diferentes críticas en la comunidad científica de principios del siglo XX. Entre sus frases más célebres se halla una que se volvió popular entre los psicólogos contemporáneos y que a muchas personas les sirve para comprender el vínculo social: “La soledad no proviene de no tener gente alrededor, sino de ser incapaz de comunicar lo que a uno le parece importante”. La cita pertenece a un fragmento de la obra que Jung publicó en 1961: Recuerdos, sueños y reflexiones. Se trata de una autobiografía donde el psicólogo analista describió una cronología de su propia mente y de su viaje interior. Si se observa el pasaje completo, la frase cobra un peso todavía mayor. Jung escribió: “La soledad no proviene de no tener gente alrededor, sino de ser incapaz de comunicar las cosas que a uno le parecen importantes, o de mantener ciertos puntos de vista que otros consideran inadmisibles (...) Si un hombre sabe más que los demás, se siente solo. Pero la soledad no es necesariamente incompatible con la compañía, porque nadie es más sensible a la compañía que el hombre solitario”.¿Qué quiere decir la frase de Carl Jung?Al analizar este fragmento, en primer lugar, se hace referencia a una de las concepciones de la psicología sobre estar solo (aislamiento físico) y sentirse solo (aislamiento emocional). Ambas muy diferentes. Por otro lado, Jung menciona la incapacidad de “comunicar lo que a uno le parece importante”. Los psicólogos explican que los seres humanos no solo necesitamos hablar; necesitamos ser escuchados y comprendidos en nuestra autenticidad para encajar en los círculos sociales.Y por último, el psicólogo habla de aquello que guardamos, esas cosas que realmente nos importan y no mencionamos por miedo al rechazo, al juicio o a la incomprensión. Así es como se construye una pared invisible entre nosotros y los demás.
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