De Raíz: Carolina Blanco sembró por curiosidad y terminó creando una herramienta para organizar la huerta

En Escobar, entre árboles y cerca del río, una huerta agroecológica muestra que producir alimentos en casa puede ir mucho más allá de un hobby. Allí trabaja Carolina Blanco, que hace quince años empezó a cultivar sin formación técnica y terminó convirtiendo la experiencia en una forma de vida, de aprendizaje y también en una herramienta para ayudar a otros a organizar sus cultivos.
Su historia comenzó junto al nacimiento de su primera hija y con una inquietud muy concreta: preguntarse qué alimentos llevaba a la mesa familiar. Desde entonces llegaron cursos, talleres, libros y muchas horas de prueba y error. Caro fue construyendo un manejo propio que mezcla distintas corrientes productivas, las muestra en su cuenta de instagram “Mi Casa Camina”. Aunque define su espacio como una huerta agroecológica, también incorpora herramientas de la producción orgánica, conceptos biodinámicos y criterios biointensivos para aprovechar mejor cada metro disponible.
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La biodinámica aparece como una referencia interesante dentro de ese recorrido. El seguimiento de las fases lunares y ciertos calendarios astronómicos forman parte de una práctica que observa no solo los procesos físicos de las plantas, sino también los ritmos naturales que rodean la producción. Sin embargo, evita encasillarse en un único método y prefiere tomar aquello que le resulta útil según la experiencia y los tiempos reales de trabajo.
Con los años, una dificultad se repitió tanto en su propia huerta como en la de muchas personas que empezaban a cultivar: la falta de planificación. Sembrar sin organización suele generar huecos productivos, sectores vacíos y cosechas que no alcanzan a sostener el consumo.

De esa necesidad nació uno de sus proyectos más personales: un planificador de huerta pensado para reunir en un solo lugar calendarios, fichas de cultivos, rotaciones y espacios de registro. La herramienta surgió después de años de anotar datos en cuadernos y hojas sueltas hasta transformarse en un sistema más ordenado y práctico.
La planificación, explica, es una de las claves para mantener una huerta activa todo el año. Algunos cultivos permanecen mucho tiempo en tierra, como los tomates, mientras otros tienen ciclos más cortos. Entender esos tiempos permite organizar rotaciones y evitar que los espacios queden improductivos.
En su caso, la organización no es menor. La producción acompaña el consumo de una familia numerosa y se complementa con distintas técnicas de conservación para aprovechar excedentes y extender las cosechas. Conservas, vinagres, salsas y deshidratados forman parte del manejo cotidiano.

El suelo ocupa un lugar central dentro del sistema. Caro evita removerlo profundamente y trabaja sin dar vuelta la tierra, una práctica cercana a los enfoques regenerativos. Cuando cosecha, muchas veces deja las raíces en el lugar para sostener la estructura del suelo y favorecer la actividad biológica.
La huerta también convive con plantas espontáneas y asociaciones de cultivos cuidadosamente observadas. El llantén, por ejemplo, permanece por sus propiedades medicinales y por el rol que cumple dentro del ecosistema del lugar. Zanahorias junto a puerros, hinojos que se resiembran solos y cultivos que se van acomodando según la experiencia muestran una lógica productiva más cercana a acompañar procesos que a imponer reglas rígidas.

La diversidad no termina en las hortalizas. En otro sector del terreno aparecen los cítricos, que aportan buena parte del consumo familiar. Entre limoneros, naranjos y mandarinos, la producción de fruta complementa un esquema pensado para depender cada vez menos de compras externas.
En una zona como Escobar, donde crecieron los barrios y llegaron nuevas familias buscando más verde y contacto con la naturaleza, experiencias como esta muestran que la conexión con el entorno puede ir un paso más allá: producir parte del propio alimento, conocer los ciclos y recuperar saberes que durante años parecieron quedar lejos de la vida cotidiana.
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