La boda de Pepito Cibrián y Ana María Cores: el matrimonio que sacudió al espectáculo argentino

El casamiento entre Ana María Cores y José “Pepito” Cibrián Campoy representó un hito en la farándula argentina de aquellos años. La unión, celebrada en la abadía de San Benito de Palermo, atrajo miradas curiosas y múltiples interrogantes del público. Aquella relación entre el heredero de dos linajes teatrales y la ascendente actriz duró apenas cinco meses. La boda funcionó como un espejo de una época donde la línea entre la vida privada y la ficción escénica se volvía difusa.Tras el enlace, los esposos compartieron vivienda en Barrio Norte mientras los medios de comunicación alimentaban constantes teorías sobre el romance. En su momento, Cibrián definía a Cores como “la mujer más admirable” que conocía. Ella, por su parte, destacaba una conexión emocional profunda. Años después, ambos coincidieron en que el vínculo resultó real y genuino, lejos de tratarse de una farsa mediática.Detrás de los chimentosLa prensa de la época explotó con la noticia del casamiento. Revistas como Gente, Semanario y Radiolandia 2000 publicaron tapas con titulares que cuestionaban la veracidad del compromiso. Programas de televisión como Indiscreciones, conducido por Lucho Avilés, instalaron la duda sobre si el romance ocultaba una estrategia de promoción. Incluso Susana Giménez consultó en vivo a la actriz sobre qué la enamoró de Cibrián, a lo que ella respondió: “Mucho más de lo que la gente cree”. Figuras como Enrique Pinti bromearon con el estilo característico del espectáculo, mientras otros colegas celebraban la elección de la pareja.Dos trayectorias de lujoAmbos artistas continuaron sus carreras con éxito. Cores brilló en teatro musical y televisión, protagonizando obras como Sugar. Cibrián consolidó su camino como director y dramaturgo con puestas colosales como Drácula. Sus trayectorias se bifurcaron, pero el recuerdo de aquel matrimonio permaneció en la memoria colectiva del ambiente artístico.La palabra de ambosEn un reciente diálogo con Héctor Maugeri para el ciclo +Caras, Cores recordó aquellos días. Al ser consultada sobre su percepción de la sexualidad de su exmarido, ella explicó: “Yo creía en lo que él me decía. Él quería casarse conmigo porque me quería”. La actriz admitió que la convivencia terminó por desgastar el vínculo: “La relación era imposible”. Sobre los motivos, ella aclaró: “Al compartir diariamente te das cuenta cuando una persona no puede estar con vos”.Pepe Cibrián y su casamiento con Ana María Cores Por su parte, Cibrián mantuvo su postura inicial. En el mismo ciclo, el dramaturgo afirmó: “La amé y la amo. Y lo primero que le conté a Ana fue acerca de mi identidad sexual”. Cores, al respecto, manifestó ciertas dudas sobre aquel recuerdo, aunque admitió su fascinación por el mundo teatral que representaba Pepe. Aquella historia de cinco meses permanece hoy como un capítulo singular del espectáculo local, donde la realidad y la puesta en escena convivieron de forma indisoluble, marcando a fuego una época irrepetible de la cultura argentina.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA en base al artículo de Miguel Braillard.

Fuente: La Nación