El Papa en el Palacio Libertad: un mensaje ante todo el arco político, en el que cada sector rescató lo más cercano a su postura

“Estamos todos. Pero todos, ¿eh?”, reflexionaba el angelicista Cristian Gribaudo, en medio de la larga fila de funcionarios que formaban una paciente cola para ingresar al Palacio Libertad. Hacía un ratito, Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro por un lado, y Axel Kicillof por el otro, habían pasado por el mismo lugar, al igual que el expresidente Mauricio Macri y el funcionario mileísta Daniel Scioli, quien al ver al juez federal Ariel Lijo se lo llevó, con amabilidad, hacia la puerta. A minutos de la llegada del papa León XIV, el formoseño Gildo Insfrán se estrechaba en un efusivo abrazo con el entrerriano Rogelio Frigerio, mientras la vicepresidenta Victoria Villarruel departía, seria y en la primera fila, con el juez de la Corte Suprema Horacio Rosatti.Fueron estas algunas de las poco frecuentes postales que se vivieron en el primer acto público compartido por el Papa con el presidente Javier Milei, luego de la llegada de ambos desde la Casa Rosada. Con el discurso moderado del Presidente, que elogió al Papa Francisco y la presencia de la oposición, y el de León XIV, en el que pidió por el diálogo y la preservación de la democracia, gobernadores, diputados y senadores volvieron a dividir sus opiniones, pero todos y cada uno buscaron preservar, al salir del auditorio, el mensaje de concordia transmitido por el Santo Padre. “Me alegra de ver a todo el arco político aquí”, dijo Milei en un inédito reconocimiento a la oposición, y recordó al Papa Francisco, “el argentino más grande de la historia que dejó un vacío enorme”, dijo el Presidente del fallecido pontífice, con quien tuvo más de un desencuentro. Cuando León XIV nombró a Francisco, recogió los aplausos más largos de la ceremonia, antes de afirmar que “ninguna generación inicia la Patria desde cero”. “Es mucho más los que nos une que lo que nos separa”, sorprendió Milei, con el Papa sentado a pocos pasos en el escenario y sin abandonar su rictus serio ni aplaudir su breve exposición hasta el final, como lo hicieron los referentes del oficialismo. Cuando León XIV habló de la democracia como “un bien que debe ser custodiado”, un bien que “se fortalece en la disposición a escuchar y el cuidado de la palabra, en la búsqueda paciente de acuerdos, en la capacidad de reconocer en quien piensa distinto a un compatriota con quien se comparte un mismo destino”, distintos opositores intercambiaron sonrisas y Milei escuchó atento y con aplausos. “Actuar con prudencia, reconocer los límites del poder”, dijo León XIV, en otro párrafo que también recibió aplausos parciales. “La economía debe estar al servicio de las personas”, reiteró el Papa, sin que el Presidente dejara de aplaudir, ni siquiera cuando el Papa valoró la importancia de las universidades, en plena pelea de esas casas de estudio pública por la aplicación de la ley de financiamiento aprobada por el Congreso, o cuando habló de “acompañar” a los discapacitados.Milei se sintió más cómodo cuando el Papa defendió “la vida desde la concepción”, en rechazo al aborto. Y al pedir “voluntad de diálogo” para sostener la paz a los gobernantes pareció referirse a las tensiones crecientes con Gran Bretaña y Chile en torno a la disputa por las Islas Malvinas. Luego de la reunión que habían tenido a solas en Casa Rosada, el Papa recibió de manos del jefe de gobierno porteño Jorge Macri las llaves de la ciudad, y siguió camino hacia el palacio. El Presidente, que no participó de esa ceremonia, siguió de largo para recibir a León XIV en el exCentro Cultural Néstor Kirchner, junto al pleno de su gabinete, que ingresó en masa, de modo algo caótico, por el centro de la Ballena, el salón auditorio en el que se desarrolló el acto. La vicepresidenta, una de las presencias incómodas para la Casa Rosada, llegó sola, poco antes de las 16.30, tal cual solicitó la organización. Tal y como viene sucediendo desde que se materializó su divorcio del oficialismo, Villarruel fue ubicada junto al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, en la primera fila, y otros de sus interlocutores fueron Macri y Kicillof, aunque el saludo de la vicepresidenta con ambos fue breve y formal.Como se esperaba, nadie del gabinete nacional la saludó, aunque la vicepresidenta tampoco amagó con un gesto hacia ellos. Llegado junto al diputado Fernando de Andreis, Macri sí recibió el saludo de un excompañero de la política: el jefe de gabinete, Diego Santilli, que caminó unos pasos para saludarlo. También recibió el afectuoso beso en la mejilla de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. La ubicación de legisladores oficialistas y opositores, que en principio fueron sentados mezclados, tampoco fue azarosa, aunque los opositores (los kirchneristas Eduardo Valdés y Nicolás Trotta, el socialista Esteban Paulón y el lilito Maximiliano Ferraro, por ejemplo) fueron ubicados en las filas más alejadas del escenario, junto a la prensa. Los gobernadores, que llegaron todos por separado, se tomaron tiempo para saludar y hubo asistencia perfecta, pero varios de ellos no mostraron su mejor semblante, habida cuenta la tensión que aún persiste en torno a los demorados acuerdos con el oficialismo de cara a las elecciones de 2027. Eso sí: en medio de los mandatarios cercanos al oficialismo, se destacó la presencia del gobernador peronista de La Rioja, Ricardo Quintela, llegado en el avión de su provincia y uno de los blancos favoritos del Presidente en sus críticas al kirchnerismo. “Estamos muy contentos”, dijo Quintela a LA NACION al ingresar al edificio, sin dar mayores explicaciones. “La cosa viene mal, y si no hay un giro se pondrá peor”, dijo antes de llegar otro de los mandatarios que suele acompañar al Gobierno a través de los legisladores que le responden en el Congreso.“Como cantaba Gardel, es un soplo la vida”, dijo el Papa, y pidió entregar a las próximas generaciones “una Patria unida”. Sin saludar a la vicepresidenta, y luego de sumarse al largo aplauso, Milei salió del escenario. Fue León XIV quien se detuvo unos segundos para saludar a Villarruel, en otra muestra de diferenciación que entusiasmó a los opositores presentes.

Fuente: La Nación