La historia detrás del primer modelo de Rolls Royce: fue creado en 1904 y volvió a las rutas

En 1950 apareció en un granero. Más de siete décadas después, el Rolls-Royce más antiguo que se conserva pasó de ganar un concurso de elegancia a salir a la ruta en menos de 24 horas. Construido en 1904 y reconocido como el más antiguo por el Royal Automobile Club, fue el cuarto de los 17 Type A 10 HP fabricados y es el único de esa serie del que se tiene rastro.Se renovó el SUV más barato que Citroën vende en la ArgentinaRecuperar su aspecto original demandó tres años de restauración, que le devolvieron el amarillo claro con el que había salido de fábrica. El trabajo tuvo su recompensa el 31 de octubre, cuando recibió el Best in Show, el máximo reconocimiento del concurso de St James’s, en Londres. Pero la celebración siguió lejos de la exhibición: a la mañana siguiente, partió desde Hyde Park rumbo a Brighton junto a otros autos veteranos. Con más de un siglo de historia, todavía tiene kilómetros por recorrer..Cuando Rolls y Royce eran dos apellidos separadosEn 1904, Rolls-Royce todavía no existía. De hecho, Henry Royce y Charles Rolls ni siquiera se conocían. El primero era un ingeniero que había decidido fabricar su propio auto después de llevarse una decepción con uno que había comprado. El segundo, un empresario apasionado por el automovilismo que buscaba un buen vehículo británico para vender. De ese encuentro, que tuvo lugar apenas unos meses antes de la fabricación del ejemplar que acaba de ser premiado en Londres, nacería una de las marcas más reconocidas de la historia.Todo había comenzado cuando Royce, que trabajaba en el sector de la ingeniería eléctrica, compró un Decauville francés usado. El vehículo tenía tantos defectos que decidió intentar construir uno mejor. Lo consiguió en abril de 1904, cuando puso en circulación su primer auto, equipado con un motor de 10 HP.Por entonces, Rolls ya tenía experiencia en el negocio. Había estudiado en Cambridge, participaba en competencias automovilísticas y se dedicaba a importar y comercializar vehículos. Pero quería incorporar a su catálogo un modelo de fabricación británica. Un conocido en común lo puso en contacto con Royce y el 4 de mayo de 1904 se reunieron en Manchester.Rolls probó el vehículo y quedó tan contento con su rendimiento que acordó comercializar todos los autos que Royce pudiera fabricar. Así, mientras uno se ocupaba de desarrollarlos y construirlos, el otro se encargaría de venderlos. Esa asociación fue el origen de Rolls-Royce.Apenas seis meses después de aquel encuentro, en noviembre de 1904, se construyó el ejemplar que hoy se conserva con el número de chasis 20154. Se trató del modelo destinado a mostrar al público lo que podían ofrecer los vehículos de la nueva marca.Para eso recibió una carrocería abierta Park Phaeton, fabricada por Barker, que incluía un asiento trasero para pasajeros ocasionales. En diciembre de ese mismo año viajó a Francia para exhibirse en el Salón del Automóvil de París.Debajo de la carrocería llevaba un motor de dos cilindros y 1,8 litros, con el que podía alcanzar unos 61 km/h, según la documentación del concurso de Pebble Beach. Una mecánica que hoy parece sencilla, pero que pertenece a los primeros pasos de una industria que todavía estaba definiendo cómo tenía que ser un auto.Con el paso de las décadas, el vehículo terminó en un granero, donde fue encontrado en 1950. Más tarde lo restauraron y volvió a circular, incluso en la tradicional Londres–Brighton, una prueba reservada a los automóviles más antiguos.El regreso al amarillo original, más de un siglo despuésSu actual propietario, el coleccionista Terry Bramall, emprendió una nueva restauración con el objetivo de devolverle exactamente el aspecto que tenía cuando salió de fábrica en 1904.El proyecto demandó tres años. Se recuperaron la configuración original de la carrocería, sus especificaciones y hasta el característico amarillo con el que había sido entregado. También volvió a llevar su matrícula original de Manchester, M 612.El resultado no tardó en recibir reconocimientos. Primero viajó a California, donde ganó su categoría, Antique, en el prestigioso concurso de Pebble Beach. Allí también participó del recorrido organizado para los vehículos que competían en el evento.Después llegó el turno de Londres. En el concurso de St James’s, el jefe del jurado, Philip Oldman, destacó especialmente la minuciosidad de la restauración y el esfuerzo por respetar cada detalle de su configuración original. Al día siguiente, el domingo 1° de noviembre, el Rolls-Royce volvió a ponerse en marcha para participar de la Londres–Brighton, la misma prueba en la que ya había circulado décadas atrás.

Fuente: La Nación