La realidad golpeó de frente las ilusiones de San Lorenzo. En medio de un clima hostil y con un pésimo rendimiento futbolístico, perdió con Platense por 2 a 0 en el estadio Pedro Bidegain y no pudo clasificarse a los playoffs del Torneo Clausura. El equipo nunca encontró los caminos para romper el bloque defensivo del Calamar, que aprovechó su oportunidad con los goles de Víctor Cuesta y Nicolás Retamar. Sin mañana, sus hinchas, otra vez, volvieron a mostrar la bronca y el enojo con cantos furiosos, entre insultos a los dirigentes y jugadores, poniendo el telón de un año para el olvido.Haber llegado con posibilidades matemáticas a la última fecha representa un logro imprevisto para San Lorenzo, considerando su delicado contexto administrativo y financiero. Bajo estas condiciones, la campaña se convirtió en un proceso de resistencia colectiva, donde el rol de la parcialidad azulgrana fue el único factor de estabilidad y apoyo.Pese a la complejidad de enfrentar a un rival tan necesitado como él, lo hecho por San Lorenzo en la noche del Bajo Flores resultó sumamente desfavorable para su objetivo. Si bien estuvo lejos de hacer un mal partido, la propuesta futbolística de Insua fue excesivamente cautelosa y careció de generación de juego y fluidez en medio campo. Algo que quedó muy expuesto por la filosofía de juego de Platense, que, permanentemente, apostó a la frecuencia ofensiva y a la intensidad física; aunque careció de efectividad.Todo arrancó parejo y sin demasiadas emociones. Hasta que, en la primera aproximación profunda, a los 21 minutos, Platense sacó provecho de un rebote en un córner: Víctor Cuesta, con un cabezazo sobre la línea, vulneró la floja reacción de Devecchi para poner el 1 a 0. Inmediatamente, los futbolistas del Ciclón se abalanzaron sobre el árbitro Viola pidiendo una falta previa. Sin embargo, tras la revisión de la jugada, el VAR desestimó los reclamos al constatar que no existió tal infracción y que todos los jugadores del Calamar estaban perfectamente habilitados.El gol y las noticias que comenzaron a llegar desde Avellaneda cambiaron el clima en las tribunas. Todo se transformó en nervios e imprecisión para San Lorenzo. Así y todo logró generar alguna que otra chance para llegar al empate. Primero, con un cabezazo de Arboleda que tapó bien Cozzani, y después, con un remate de Facundo Gulli, sobre el cierre de la etapa que dio en el palo.En el segundo tiempo, obligado por la necesidad, Insúa mandó a la cancha a Gustavo Del Prette por Martín Río. Con Tripichio como único cinco, pasó de un planteo especulador a uno con más presencia ofensiva. Sin embargo, Platense no le dio lugar a la reacción. A los 52, Nicolás Retamar conectó en el segundo palo otro centro enviado por Zapiola y, ante otra floja respuesta de Devecchi, puso las cosas 2 a 0. Desde ahí y en cada intervención del golero, la gente no perdonó y empezó a chiflarlo sin parar.Sin rebeldía ni amor propio dejó que Platense se floree con comodidad y se expuso a recibir más goles. Ante el creciente nerviosismo y sin rumbo, el defensor Guzmán Corujo se fue expulsado a los 27 minutos del segundo capítulo por una doble amonestación tras una fuerte infracción, dejando a San Lorenzo con diez jugadores y sin margen de reacción. "QUE SE VAYAN TODOS": EL ENOJO DE LA GENTE DEL CICLÓNLos hinchas de San Lorenzo reprobaron al equipo tras el mal partido ante Platense#LPFxTNTSports pic.twitter.com/VdMXKRK6fY— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) November 6, 2026Así, la atmósfera en el Nuevo Gasómetro se volvió asfixiante mucho antes del pitazo final, con un clima espeso que se podía cortar con un cuchillo. La platea se transformó en un hervidero de empujones y discusiones entre la propia gente y los periodistas partidarios, un síntoma claro del hartazgo de una masa societaria que ya no tolera más promesas y que convirtió la cancha en el escenario de un juicio público irreversible.El desenlace no fue más que el reflejo futbolístico de un club acorralado por las deudas acumuladas y una dirigencia cuestionada que no ha logrado dar certezas ni rumbo al proyecto deportivo. Cuatro técnicos en seis meses, inhibiciones constantes, rumores de convocatoria de acreedores y la falta de un plantel jerárquico terminaron pasando factura en el césped. La debacle institucional, que durante meses se intentó maquillar con el empuje de la gente, terminó devorándose hasta sus propias ilusiones.El compacto del triunfo de Platense
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San Lorenzo fue la marcha de la bronca: reproches contra todos y una derrota que confirmó un pésimo 2026
Fuente: La Nación Deportes