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Santiago Peña fue destituido y detenido tras una jornada histórica en Paraguay
ASUNCIÓN.– En una jornada histórica que terminó con su destitución y posterior detención, Santiago Peña pasó en cuestión de horas de la presidencia de Paraguay a quedar a disposición de la Justicia, en medio del escándalo por el colapso de Ueno Bank. La Fiscalía pidió su arresto apenas el Senado votó su salida del poder, y el exmandatario fue detenido esa misma noche en un barrio residencial de Asunción, a unos 20 minutos del Palacio Legislativo.A las 18.21, cuando en el Senado de Paraguay había 29 legisladores anotados para hablar, el aún presidente, Santiago Peña, se despidió: “Presenté mi renuncia para evitar más daño al país y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Me despido con gratitud, sin desconocer la angustia de quienes hoy esperan respuestas”.Presenté mi renuncia para evitar más daño al país y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Mi responsabilidad es poner al país por encima de mi destino personal.Hoy nos toca unirnos como…— Santiago Peña (@SantiPenap) November 6, 2026Finalmente, a las 18.51, el Senado votó la destitución de Peña por unanimidad de los 44 legisladores presentes, luego de que el senador Carlos Núñez exigiera acelerar la votación: “No podemos estar un minuto más gobernados por este delincuente”.“Conforme al resultado de la votación, se declara culpable al acusado Santiago Peña Palacios del cargo de mal desempeño de sus funciones y, por lo tanto, se lo separa de pleno derecho del cargo de presidente de la República del Paraguay”, dijo el presidente del Senado, Basilio Núñez.Minutos antes de las 19, Peña dejó de ser el presidente de Paraguay. De hecho, nadie esperaba que fuera otro el resultado ya que, desde la mañana, no hubo una sola palabra de apoyo. Hubo alrededor de 70 discursos, pero ninguno lo defendió.La caída política tuvo una consecuencia judicial inmediata. Apenas consumada la destitución, la Fiscalía pidió la detención del expresidente, que fue arrestado esa misma noche en un barrio residencial de Asunción, a unos 20 minutos del Palacio Legislativo. La noticia corrió como un rayo por los pasillos del Congreso y llegó hasta la plaza donde los manifestantes celebraban su salida del poder. En cuestión de horas, Peña había pasado de ocupar la presidencia a quedar a disposición de la Justicia.Jura de AllianaLa vorágine de hechos continuó. Y como dice el dicho, “a rey muerto, rey puesto”. Cinco minutos después de terminada la reunión en Senadores ya estaba convocada la bicameral para la sucesión en cabeza de Hércules Pedro Alliana.“Sí, juro”, dijo a las 19.49.Fue el fin de una jornada extensa que empezó por la mañana, cuando 44 senadores se sentaron para dar quorum y empezar la histórica jornada del juicio político. “El primer deber de un gobernante es mirar la suerte de los más desprotegidos. Inclino también mi frente ante la patria, ante los héroes que lucharon con sangre”, fueron sus primeras palabras.“A los ciudadanos que son víctimas de este descalabro financiero serán compensados plenamente. Ordeno que se tomen las medidas necesarias para que se compense a los más desprotegidos”, dijo sentado en el centro del estrado de la bicameral, ya con la banda presidencial colocada.“Pido a los ministros que viajar sea por una razón impostergable y trabajar dentro del territorio del Paraguay”, sostuvo el mandatario que tendrá que completar el mandato de Peña hasta agosto de 2026. “En el tiempo que nos queda no hay excusa para los errores”, dijo en un corto discurso en el que adelantó que enviará una iniciativa legislativa para racionalizar el Estado.Fuera del Palacio Legislativo, en una plaza separada del edificio por una reja, los manifestantes siguieron la votación a través de sus celulares. Aunque daban por descontada la destitución, estallaron en gritos y festejos cuando se confirmó el resultado de 44 votos a favor y un senador ausente. Durante la mañana habían sido apenas unos pocos, pero, a medida que avanzaba la tarde, la plaza comenzó a llenarse.Mientras los festejos estallaban en la plaza y los senadores apuraban el paso para llegar al recinto mayor, donde sesionarían ambas cámaras, en las escalinatas principales, que todo el día esperaron el ingreso de Peña, llegaba la Guardia de Honor presidencial, un grupo de militares prolijamente vestidos con uniformes rojos y blancos.El nuevo presidente, que llegó junto a su familia, juró rápido y dio un discurso corto, después de escuchar el himno nacional. Partió rápido y la sesión siguió con la designación del vicepresidente, ahora vacante después de que Alliana asumiese la primera magistratura. El elegido fue el senador Antonio Barrios, conocido por ser el médico de cabecera del expresidente Horacio Cartes. El nuevo vicepresidente agradeció justamente al exmandatario, a quien refirió como “amigo”.El poder de CartesFue el reconocimiento más concreto al verdadero poder de Paraguay: Cartes. Justamente en sus oficinas y desde su lapicera se ejecutó la estrategia que terminó en el juicio político de Peña. De hecho, en esos borradores hay anotados varios nombres de ministros y funcionarios que dejarán el Poder Ejecutivo en los próximos días. La idea es que ya no haya fieles a Peña en cargos importantes. Orden de Cartes.Desde el lunes, cuando el Ueno Bank cerró su aplicación y sus sucursales, después de la intervención del Banco Central del Paraguay (BCP), Peña perdió todo el poder, como se vio en la jornada legislativa.En los primeros minutos de la sesión de la mañana se jugó la posibilidad o no de entregarle 72 horas de un pedido de prórroga que hizo el entonces presidente para ejercer su defensa con algo más de tiempo. En los primeros discursos antes del receso hubo un pedido unánime que podría resumirse en una oración: “Ni un minuto más”.Hubo un cuarto intermedio y, cuando regresó la sesión, se decidió sobre la prórroga pedida por Peña. Casi era voto cantado: 39 decidieron no entregar esas 72 horas y formalmente empieza el juicio político.En los pasillos del Congreso todo era frenesí y de lo único que se hablaba era si iba a comparecer o no. “Ya está en el subsuelo”, dijo una empleada de planta permanente en referencia a Peña. Pero jamás pisó el Palacio Legislativo.La defensa de PeñaLos abogados de Peña se sentaron a la derecha de la presidencia, de frente a los diputados que hacen las veces de fiscales. Ferreiro fue el primero en hablar y allí, en su corta alocución, quedó claro el nudo de la defensa. Según los abogados, el juicio es nulo por una simple razón: el presidente ya renunció y, entonces, no hay posibilidades de aplicar este proceso a alguien que ya no ejerce el cargo.“Tomamos el caso a la mañana con muy poca antelación y sin información. El argumento central de nuestra defensa es que el juicio es nulo. Una vez más pedimos que lo dejen renunciar para ponerse a disposición de la Justicia”, dijo Ferreiro. “Este juicio no tiene valor porque el presidente renunció, evitemos sanciones internacionales”, agregó.Preda mantuvo esa línea, aunque con argumentos más jurídicos que políticos. “Al renunciar, ya no puede ser juzgado”, resumió. Por ahora, la defensa no habla de inocencia, sino de improcedencia del proceso.Por la noche, quedó clara la estrategia de la defensa: Peña ya no era presidente porque había renunciado. El motivo de este intento era que alejado de la presidencia se convierta en senador vitalicio, regulado en el artículo 189 de la Constitución.En Paraguay, los expresidentes elegidos democráticamente pasan a ser senadores vitalicios, con voz pero sin voto, y no cuentan para el quorum. Quedan excluidos solo los que fueron sometidos a juicio político y declarados culpables.De ahí que en el Senado se jugó mucho más que el cargo. Aceptar la renuncia hubiese significado una banca vitalicia, que según la opinión de gran parte de los juristas de Paraguay le entrega fueros. Si, en cambio, se lo destituía, pierde ese derecho y queda expuesto a la Justicia ordinaria.Esa fue la razón para que los manifestantes que estaban en la plaza pidieran que no se aceptara la renuncia, para evitar que Peña quedara “blindado” como senador vitalicio. “No había posibilidades de hacerlo. Los ánimos de la calle no están para una noticia así”, se sinceró un senador en un pasillo, al ser consultado por LA NACION en las primeras horas del día.Los cargos que se dieron por probados en el Senado para la destitución se resumieron en un concepto: “Mal desempeño de la función”. En uno de los votos, por caso, el senador Rubén Velazquez lo resumió cuando dijo: “Montó un sistema de saqueo de las cuentas públicas. Santiago Peña fue accionista de Ueno Bank y utilizó fondos públicos para beneficio personal. Hay tres millones de personas afectadas directamente y 6 millones indirectamente porque se perdieron fondos de entidades estatales. Y la plata que se devuelve no es del Ueno Bank, es del sistema, de otros ahorristas y otros bancos”, sostuvo.
Fuente: La Nación