Ricardo Delgado: “El problema de la mora hay que resolverlo: puede limitar la recuperación de corto plazo”
La Nación··en 1 hora
Es economista graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA); fue director ejecutivo de la firma Ecolatina, consultor del PNUD (ONU), el Banco Mundial y el BID; trabajó como subsecretario de Coordinación de Obra Pública durante la gestión de Mauricio Macri; es presidente de la consultora Analytica...
“Los drivers de mediano y largo plazo están por el lado de la inversión y las exportaciones, y eso es bienvenido, pero en el corto plazo tenés que recuperar capacidad de consumo para recuperar a la demanda agregada”, advierte Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica, al analizar la coyuntura económica local. En ese sentido, alerta por los problemas de morosidad, que afectan al sistema financiero y limitan la recuperación, y las dificultades para la reactivación de la economía, que podrían implicar dificultades para sostener el equilibrio fiscal. “El gran desafío ahora es cómo recuperar velocidad de crecimiento”, dice.-¿Qué margen hay para eso?-Ahí tenés dos motores, los ingresos (salarios y jubilaciones), y el crédito, que fueron los dos grandes drivers que le permitieron al Gobierno la recuperación y la famosa V de la segunda parte de 2024. Y veo un margen bastante limitado, porque una de las tres anclas del Gobierno para estabilizar tiene que ver con el salario. El sector privado registrado viene creciendo ya siete meses consecutivos por debajo de la inflación, y se perdieron casi cinco puntos en términos reales. Es un golpe bastante claro que tiene correlato en términos de actividad económica. Desde el punto de vista de la política, el propio presidente ya lo está diciendo, habla de esta sensación de que la plata no alcanza, me parece una lectura correcta y bienvenido sea. Y otro tema que preocupa también para recuperar el crédito es la mora.-¿Y qué espacio hay para que retome el crecimiento?-Para ponerlo en términos concretos, hay 20 millones de argentinos que tienen deuda con el sistema financiero amplio, mayoritariamente entre bancos, unos 15 millones, pero también fintech y casas de electrodomésticos. De esos 20 millones, el 25% está en mora tardía, de más de 90 días de no pagar. Ese es un dato que hay que resolver. Por el lado de las empresas es menor, pero tenés 240 mil empresas, según el último dato, que tienen deuda con el sistema financiero, de las cuales 31 mil están en mora tardía, y una buena parte son pymes. Y eso puede limitar la capacidad de recuperación de corto plazo.-¿Cómo analiza el rol del Gobierno en esta coyuntura?-Ha sido pragmático en muchos aspectos en materia de política económica, no fue todo lo dogmático que planteaba. Por ejemplo, mantiene el cepo a las empresas, y eso está por fuera del dogma más ortodoxo o libertario. Y creo que está bien, en este contexto, sostener el cepo, aunque se podría flexibilizar, pero eso es otra cuestión. Más allá de eso, hay un convencimiento de que vos no podés generar nuevas fuentes de expansión de la cantidad de dinero, como sería, por ejemplo, algún esquema de crédito subsidiado. Y me parece que el tema de la mora amerita una discusión de cómo resolverlo. Porque los bancos no van a tener y no tienen ningún incentivo a bajar las tasas activas, y sin eso va a ser muy difícil recuperar el crédito en su conjunto.-¿Y en cuanto a la dinámica del BCRA y las reservas?-Podría aprovechar esta ventana de oportunidad que te ofrece este trimestre donde va a haber una enorme cantidad de divisas en el mercado para comprar la mayor cantidad de dólares posibles y no absorber los pesos que queden circulando. Acá hay un tema, por supuesto eso tiene ciertos riesgos, y probablemente el tipo de cambio se vaya un poco más arriba, y eso no vendría mal, sobre todo para los sectores más castigados, industria, construcción, comercio en algún sentido, también, por supuesto el agro. Los transables en general. Pero además le permitiría generar más liquidez circulante a las transacciones, y eso generaría algo más de actividad. ¿Probablemente algunos decimos más de inflación? Sí, probablemente.-¿Y por qué no lo hacen?-Porque me parece que ahí sí se han puesto muy dogmáticos en el control de la cantidad de dinero, y eso me parece que va a estar limitando la capacidad de generar una recuperación más rápida de la actividad.-¿Es sostenible esta dinámica de las cuentas públicas para sostener el déficit?-Tenemos un ministro que ya reconoce que se empiezan a encontrar límites a la capacidad de ajuste de gasto. Y hay un punto importante que tiene que ver con que si no recuperas rápido la capacidad de crecimiento, se va a poner en duda cada vez más el equilibrio fiscal, porque la recaudación también viene cayendo ya por nueve o diez meses consecutivos en términos reales. Y los tres sectores más castigados, industria, construcción y comercio, representan alrededor del 52% de la recaudación del Estado Nacional, en IVA y Ganancias. Y ya más de la mitad del gasto es inflexible o está indexado. Es muy difícil sostener el equilibrio fiscal en una economía que no crece.-¿Qué observa con respecto al nivel del dólar?-Antes hablábamos del tema de los salarios. Es uno de los costos primos de la economía en términos empresariales: cayó cinco puntos en los últimos siete meses, pero aumentó 15% en dólares. Entonces, tenés una ‘doble nelson’ en ese sentido: no le das poder de compra en pesos a las familias y por otro lado les aumentaste 15 puntos en promedio el costo salarial a las empresas que producen, pueden exportar o compiten con importaciones. Evidentemente ahí hay un problema. Y sin ir a una lógica devaluatoria, que obviamente no hay condiciones para que eso se dé, y nadie está pidiendo eso, podrías tener cintura y más sintonía fiel en el manejo de la política cambiaria en esta transición, justamente para darle algo más de músculo a la actividad.-¿Hasta dónde o en qué nivel? ¿Y qué impacto tendría?-Claramente bajaría el costo salarial en estos sectores y eso mejoraría la competitividad, los haría un tanto más viables en esta transición, de vuelta, con la lógica de que una devaluación no resuelve los problemas de productividad y competitividad de la economía. Eso está claro. Pero es un instrumento. Además, el Gobierno cambió su regla cambiaria a partir de este año, con un sistema donde el techo sigue a la inflación pasada, entonces uno puede no alejar cada vez más el tipo de cambio nominal de ese techo, porque los problemas se van a ir agudizando. Y si bien bajó y va a bajar probablemente también este mes, y estará algo por encima del 2%, con salarios que crecen menos, con un tipo de cambio en términos nominales a los niveles del año pasado se hace difícil producir y competir. -¿Qué temas les preocupan a las empresas o sus clientes?-Por supuesto, depende del tamaño de empresa y del sector. Aquellos vinculados a la actividad la economía de la cordillera, gas y petróleo, y todo lo que tiene que ver con la minería, están en una situación diferente, aunque el problema de la apreciación es un tema. También en la actividad agropecuaria e incluso en economías regionales. Esos son los sectores ganadores. En el resto, sobre todo en las empresas vinculadas al mercado interno y a la demanda de los grandes conurbanos de Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza, están muy preocupados por caídas significativas del consumo. Hay una tendencia de una economía que se va achicando, que no va a generar una crisis, pero que está de alguna manera implosionando en el mercado interno. Por supuesto, la inversión, el RIGI, todo eso está muy bien y hay que sostenerlo. Son las grandes noticias de la Argentina que vienen. Ahora, hay que transitar un puente y caminarlo. Hacer política económica también tiene una cosa medio artesanal de entender que el tiempo importa, la manera de comunicar importa. Creo que el Gobierno eso empieza de alguna manera a entenderlo. Por ejemplo, bienvenida sea la conferencia de prensa del presidente del BCRA. Habría que ordenar un poco más el programa, balizarlo, indicar cuáles son los principales pasos hacia adelante. Más allá de que en términos de relato mantenga el discurso de que el mercado va a resolver todos los problemas, dar algunas señales no vendría mal. -¿Y cuánto impactan los temas políticos que últimamente involucran al Gobierno sobre la economía?-Voy a decir una cosa bastante obvia, pero que no me parece menos importante, y es que te sacan capacidad de focalizar los problemas económicos. Si los principales decisores de política económica, del presidente para abajo, están viendo quién tuiteó qué, si es de qué cuenta, si tiene que estar saliendo a explicar o si el jefe de gabinete tal otra, eso te saca tiempo, capacidad de tener la cabeza despejada para atacar los problemas económicos de fondo.-¿Y en cuanto a 2027? Pensando en la inestabilidad de 2025.-Estamos yendo hacia eso. Argentina en estos años hizo un esfuerzo importante, sobre todo el Gobierno, en instalar la necesidad del ordenamiento macroeconómico y de la sostenibilidad como uno de los pilares centrales de cualquier buena política pública hacia adelante con independencia del gobierno. Yo siempre recuerdo que en uno de los reportajes el expresidente de Chile, Gabriel Boric, que venía del comunismo, y decía que el equilibrio fiscal no es ni de derecha ni de izquierda, y que hay que sostenerlo. Ese es el gran aporte que va a dejar este Gobierno. Dicho esto, me parece que también la oposición, y el peronismo en particular, tiene el gran desafío de tomar ese guante, y hacerlo creíble, no solo ante la sociedad, que es la que vota, sino también los que votan afuera. En las previas de las elecciones, votan las decisiones de inversión del exterior, y de los locales también. Ahí, me parece que también que el Gobierno está tratando de mostrar que lo que viene es el socialismo, lo cual no me parece demasiado productivo desde el punto de vista de una sociedad que va mejorando sus prácticas democráticas. Y por otro lado, también el peronismo va a tener que mostrar que no va a volver a cometer los errores del pasado, en particular, en el orden macro.-¿Qué expectativas de crecimiento hay para el año?-El crecimiento es absolutamente central. La economía tiene que volver a crecer y, además, tiene que ser un crecimiento difundido. No alcanza con Vaca Muerta y con la minería y, eventualmente, con una buena cosecha. Es muy impor