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Paul Gallagher, canciller del Vaticano: “El papa Francisco va a ser el elefante en el cuarto” durante la gira de León XIV
ROMA.- Las campanas de la Basílica de San Pedro marcan las 17.30 pero ya es casi de noche. Un guardia suizo con traje renacentista color petróleo de guardia en la Puerta de Santa Ana, controla en un iPad y hace un llamado. Acto seguido, acompaña a la periodista hasta los pies de la torre medieval donde funciona el IOR, el banco del Vaticano. Minutos después, llega un auto negro con chapa SCV (Estado Ciudad del Vaticano) que nos lleva hasta el imponente Patio de San Dámaso, el mismo al que suelen arribar los jefes de Estado. Tomamos un ascensor para subir al tercer piso del Palacio Apostólico hasta la denominada Terza Loggia, donde funciona la Secretaría de Estado del Vaticano. Allí, donde hay otro guardia suizo, pero con el clásico traje a rayas, enseguida impactan paredes con espectaculares frescos de Rafael y otros maestros del Renacimiento italiano, “grotescos” y antiguos mapas del mundo.La entrevista con el arzobispo británico Paul Richard Gallagher, secretario de la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, es decir, el “canciller” de la Santa Sede, el tercer cargo más importante de la curia romana, es en un pulcro salón con sillas doradas de raso adamascado rojo, mesas de mármol, bandera vaticana y retrato de León XIV, en el que suele recibir a los jefes de Estado y ministros de Relaciones Exteriores de los más de 180 países que mantienen relaciones con la Santa Sede.Con cuarenta años de experiencia diplomática sobre sus espaldas Gallagher, de 72 años y uno de los cancilleres más longevos de la Santa Sede -está en el cargo desde noviembre de 2014-, será parte del séquito papal en la inminente gira a América Latina. En la entrevista con LA NACION, aunque prefirió muy diplomáticamente no contestar algunas preguntas más sensibles relativas a la Argentina, con buen español aseguró que el Papa intentará allí contribuir a “superar algunas de sus polarizaciones y divisiones”. Admitió que en todos los viajes papales existe el riesgo de una politización y no tuvo dudas en afirmar, con humor británico, que “el papa Francisco va a ser el elefante en el cuarto”, por su fuerte legado en la Iglesia e impronta en su sucesor.-¿Usted ya estuvo en todos los países de la gira?-No, no estuve en el viaje del papa Francisco a Perú de 2018… Yo fui a Estados Unidos y a la ONU en 2015, pero solo después de Perú empecé a viajar regularmente con el Papa.-Usted conoce bien Uruguay…-Sí, fui secretario de la Nunciatura entre los años 1988 y 1991…-¿Volvió alguna vez allá? ¿Qué es lo que más recuerda de Uruguay?-No, nunca volví, aunque tengo todavía algunos amigos. Uruguay es un país de poca religión, pero de mucha humanidad. Los uruguayos necesitan un poco de política, un poco de mate y deporte, fútbol.-Va a ser el primer viaje de un Papa nacido en Estados Unidos, pero con corazón latinoamericano. ¿Cómo lo ve usted?-Sí, con mucho corazón latinoamericano. Creo que su identidad peruana es más fuerte que la gringa…-¿Identidad más peruana que gringa?-Sí, es mi impresión, porque la de Perú es una experiencia que tuvo como adulto, como misionero, como sacerdote, muy importante. Y se ve que vuelve con mucho gusto, se nota, se entiende y va a ser bonito. Creo que los peruanos van a recibirlo con mucho cariño, mucho entusiasmo. Esperamos que en los tres países su llegada signifique muchos frutos, resultados positivos para toda la gente, que es algo importante.-Yendo a la etapa argentina: ¿cuál es el significado de esta visita a la Argentina, la primera de un Pontífice después de casi 40 años?-Bueno, una visita de un Papa en un país es un poco igual en todos lados. Él es el Pastor Universal de la Iglesia, va a visitar esta Iglesia, va a conocer esta Iglesia, en verdad ya conoce algo, y para confirmar la fe de sus hermanos y hermanas. Y viaja para hacer con sus palabras una contribución, un mensaje para el pueblo que esperamos que sea útil, inspirador. Porque la Argentina es un país que, como todos, tiene sus desafíos, sus dificultades. Pero creo que hemos visto en todos lados -en España, en Francia, - que la visita del Papa tiene también la capacidad de unir un pueblo, de impartir un mensaje muy unificador para un pueblo. Creo que en este momento eso es justamente una gran bendición para el pueblo argentino.-El Papa llega a una Argentina donde están todos muy ansiosos de recibirlo y hay muchísima expectativa. Pero también, como advirtieron varios obispos, donde hay una polarización muy, muy grande, y una sociedad también herida, con muchos pobres. ¿Qué mensaje podemos esperar del papa León en este contexto?-Yo creo, sobre todo, un mensaje de esperanza. Más allá de las dificultades, el pueblo argentino tiene su destino en sus manos, tiene la capacidad, tiene los recursos, las riquezas, es un país maravilloso y tiene muchas posibilidades. Y creo que el deseo del Papa es contribuir, ayudar al pueblo, a superar algunas de sus polarizaciones, sus divisiones, para que todos trabajen juntos para el beneficio del bien común de los argentinos.-Recuerdo que usted viajó a la Argentina en noviembre de 2017, en tiempos del presidente Mauricio Macri, así que también conoce bien el país y sus problemas…-Conozco… Como secretario [de la nunciatura] en Montevideo, visité algunas veces la Argentina y también fui tras una invitación del canciller, del presidente Macri, y también de los obispos. Yo visité Buenos Aires, solamente Buenos Aires, desafortunadamente, estuve en la Universidad Católica Argentina, conocí a monseñor Víctor Manuel “Tucho” Fernández, entonces su rector y algunas otras realidades. Conozco un poco, pero decir que conozco profundamente es difícil… Muchas veces en los países y en los pueblos quedan algunos misterios para descubrir y en el caso particular de la Argentina, algo que parece necesitar es la presencia, un diálogo. Y es por eso que, después de todos estos años, un Papa vuelve también a Argentina. Y eso, indudablemente, va a estimular en la Iglesia Universal un interés, también va a confirmar un poco de colegialidad, porque imagino que vamos a encontrar muchos obispos también de otros países de América Latina y van a tener mucho interés, evidentemente. Ustedes los periodistas van a seguir todos los pasos del Papa, van a informar y va a ser muy interesante. Y como he dicho al inicio, yo creo que va a ser un momento de esperanza, en el que muchos argentinos puedan olvidar algunos de sus problemas y ver la belleza, la riqueza de su pueblo, de su cultura, de su historia, de su tradición, de su espiritualidad.-El lunes 9, antes de celebrar las vísperas con el episcopado argentino en la catedral, va a haber un pequeño homenaje al papa Francisco, León va a poner una corona de flores donde hay una placa: ¿podemos esperar, como dijo el director de la Sala de Prensa al ilustrar el viaje, varias referencias al papa Francisco en el viaje?-Claro, claro… Como se dice tal vez en los discursos políticos, el papa Francisco va a ser el elefante en el cuarto. Va a estar siempre presente porque él fue uno de los representantes más importantes de su país. Y claro que es difícil no mencionar en muchos momentos su enseñanza, su doctrina, su amor, su visión. Porque no obstante que nunca volvió a Argentina durante su pontificado, recibía muchas visitas aquí y también hacía muchos comentarios. Los medios argentinos han seguido todo el pontificado de Francisco y él va a estar omnipresente…-¿Cómo está la relación bilateral Santa Sede-Argentina en este momento y después de 12 años de un Papa argentino?-Yo creo que las relaciones son muy positivas. Hemos tenido también muchas visitas, varios cancilleres, presidentes. Y también nosotros hemos tenido contactos con el Episcopado Argentino, con las visitas ad Límina. Sí, yo creo que es normal. Y también tal vez hay algunas tensiones, dificultades, lo cual es normal también, pasa con casi todos los países. Es una relación normal de amistad, de mucho respeto. Nosotros reconocemos que Argentina es una sociedad con su historia tal vez compleja, tal vez controvertida. Entonces uno necesita mucha sensibilidad, mucho respeto. Pero creo que es una relación a nivel diplomático, política, también eclesial, bastante normal.-¿Cómo ve la Santa Sede -que defiende el multilateralismo y denuncia la creciente violación del derecho internacional-, el hecho de que el actual Gobierno, alineado automáticamente con Estados Unidos, se haya retirado de varios foros internacionales?-En la Santa Sede estamos todos convencidos del valor del multilateralismo y también de las organizaciones internacionales, que no están exentas de críticas ya que reconocemos al mismo tiempo la necesidad de reformas y de más eficiencia. Pero creemos en particular que el multilateralismo es importante para toda la comunidad internacional. Porque sin multilateralismo los países pequeños y medios no tienen más voz y son los grandes los que van a dominar la escena internacional. Ese no es el espíritu con el que nosotros salimos de la trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial, cuando reinaba esa convicción de que la paz en el mundo debe ser asegurada con la participación de todos. Entonces, sí, esas organizaciones necesitan reformas, pero nosotros, como la voz de la Santa Sede, creemos que necesitamos perseverar. Puede ser que también las decisiones de Estados Unidos, Argentina, sirvan al final para que haya reformas, más colaboración, más eficacia y eso podría ser algo bueno para las organizaciones. Pero hay también un riesgo: si no hay un foro donde todos pueden hablar, donde todos pueden mirar las dificultades conjuntamente -en Nueva York, en Ginebra, en París o en otros lugares donde hay agencias de las Naciones Unidas-, va a ser difícil que la comunidad internacional pueda enfrentar los grandes desafíos del momento: el cambio climático, los problemas demográficos, los grandes desafíos económicos, el desafío enorme ahora de la inteligencia artificial. Si no tenemos el multilateralismo, ¿cómo vamos a disfrutar el benefici
Fuente: La Nación