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Isabel Allende: “Tengo suficiente experiencia amorosa para escribir muchas novelas”
MADRID.— No cabía ni un alfiler este mediodía en el elegante salón de la Real Academia Española donde se realizan las ceremonias de ingreso de los filólogos, escritores e intelectuales a esta prestigiosa institución que vela y pule la lengua castellana. La editorial Planeta presentaba con toda la pompa a Isabel Allende (Lima, 1942), la nueva incorporación del sello, con La hora antes del alba, la continuación de La casa de los espíritus, 45 años después de que esta ficción, hoy convertida en un clásico de la literatura latinoamericana, viera la luz. Sobre este pase estratégico no pronunció palabra ni comentario alguno. “En mi vida, se justificaría que tuviera mucha rabia y rencor, pero he elegido perdonar y seguir adelante”, dijo la autora ganadora por esta novela del premio Planeta, dotado con un millón de euros. Llegará a las librerías argentinas este viernes.El misterioso óleo de San Martín y una joven mujer que pudo ser su amante desconocida se exhibe en el Palacio ErrázurizEs, sin lugar a dudas, la noticia editorial más importante de este año: Allende regresa con la continuación de su longseller y lo hace en la editorial rival de la que fue su casa en las últimas décadas. El pasado 15 de octubre, poco antes de la medianoche, se produjo un cimbronazo en el mundo literario en castellano: la popular autora cambiaba de editorial y regresaba con la continuación de una de las novelas contemporáneas más conocidas, exponente del realismo mágico, llevada al cine con Meryl Streep y Jeremy Irons, entre otras estrellas de la pantalla grande, al teatro y, más recientemente, a una serie en la plataforma de streaming Prime Video. No hubo espacio para preguntas en esta presentación en la que no se le consultó a Allende por este cambio de casa editorial; ella tampoco se refirió a esta decisión. Sonsoles Ónega, ganadora del premio Planeta por Las hijas de la criada, conductora de TV de un magazine vespertino, moderó el encuentro en el que además de la novela de Allende se presentó la ficción del joven autor español Sergio Hernández Carrasco, de 32 años, con La añoranza, finalista del mismo premio, distinción por la que obtuvo una recompensa 200 mil euros. Allende compartió los consejos que le brindó a Hernández Carrasco: además de la disciplina a la hora de escribir, no compartir las ideas ni el texto en el que trabaja con nadie. Carismática, con gran sentido del humor, Allende hipnotizó al auditorio con sus ocurrencias y su honestidad: “Tengo suficiente experiencia amorosa para escribir muchas novelas. Tengo tres maridos y si tengo suficiente vida, tendré un cuarto. Mi experiencia en el amor es más de cantidad que de calidad”, bromeó la escritora. Además, se refirió a un tipo de personaje masculino, “el amante perfecto” que se repite a lo largo de toda su obra: “Se parece a Antonio Banderas [quien precisamente actúa en la versión cinematográfica de La casa de los espíritus]. Tiene pelo generalmente oscuro, cola de caballo. Y además es guerrillero. Es un personaje fascinante. Y quizá, por la página 130 más o menos, ya me cansé de él. Digo: “«Si yo no lo aguanto, ¿por qué lo va a aguantar la protagonista? Hay que matarlo»”. La hora antes del alba comienza en plena dictadura de Augusto Pinochet, cuando Alba Satigny Trueba queda sola en el mundo tras la muerte de su abuelo, en una casa sombría, personaje inanimado también protagonista de esta historia. “La casa es una metáfora del país y de la sociedad. Cuando comienza la dictadura, se ensombrece, se abandona y cuando cae, vuelve a abrirse la casa herida y vuelve a sanar”. Allende se refirió también a la luz que arroja la novela hacia la historia reciente de su país, en una novela sobre la memoria y sobre la reconciliación: “Creo que el rencor, la rabia, la venganza son una carga muy pesada. Es como andar con un saco de piedras en la espalda. Y en mi vida me han pasado algunas cosas, con todo lo que me pasó con mi hija Paula [quien murió a los 29 años tras recibir una medicación equivocada] fue un tema muy duro que marcó mi vida. Pero yo he escogido pensar que no hubo una mala intención en el hospital, sino que hubo ignorancia. He tratado de vivir con la idea de que uno no olvida, pero que puede perdonar, porque si no, no puedes avanzar”. También se refirió Allende a su exilio, un momento angustiante en el que se llevó un puñado de tierra consigo, con la idea de que plantaría algo cuando encontrase un nuevo hogar: “No pude lograrlo, plantar nada. Tampoco pude volver a mí país. Es lo que pasa con los refugiados: viven siempre atados a su país”. Eva, Blanca, Miguel y Ángel, un mexicano que se dedica a la lucha libre, son las criaturas —casi todas inspiradas en gente que conoce Allende— que deambulan por esta novela de 350 páginas. En un ferri de Montevideo a Buenos Aires nació hace un tiempo esta idea de retomar su célebre saga de la familia Trueba. “El abuelo de Alba inicia la cadena de violencia que lleva a Alba a las manos del torturador”, explica la autora el arco narrativo de esta historia. En un país sometido por la dictadura, Alba queda sola y embarazada después de la muerte de su abuelo sin noticias de su gran amor. Allende agradece en su libro a su editora, Johanna Castillo, a su “paciente” hijo, Nicolás Frías, a su nuera, Lorri Barra, a su hermano, Juan Allende, y a su marido, Roger Cukras. Allende disfrutará hasta inicios de 2027 de esta etapa intensa de aplausos y en la que tantas miradas están depositadas en ella. Lo hará hasta que regrese a su computadora a escribir su nueva historia, como hace religiosamente, cada 8 de enero, por cábala y por disciplina: “Regresará a mi habitación propia, a ese mundo que está solo en mi cabeza”.
Fuente: La Nación