La tecnología ayuda, pero hay que saber usarla: Un estudio mostró que el 82% de los productores digitalizados ve mejoras, aunque la mitad señala falta de conocimientos para adoptarla

La incorporación de tecnologías digitales y de precisión en el agro argentino ya muestra resultados económicos para buena parte de quienes las utilizan, pero todavía enfrenta obstáculos para extenderse. Según un relevamiento de la Universidad Austral, el 82% de los productores que utilizan estas herramientas registra mejoras en sus establecimientos. Sin embargo, la falta de conocimientos sobre cómo implementarlas sigue siendo una barrera importante para gran parte del sector.
Los datos surgen de la última edición de la Encuesta de Necesidades del Productor Agropecuario (ENPA 2025), elaborada por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El muestreo relevamiento incluyó entrevistas a 842 productores agrícolas y agrícola-ganaderos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos (con foco en quienes cultivaron al menos 300 hectáreas de soja, maíz y trigo durante la campaña 2024/25), efectuadas entre abril y septiembre de 2025, que en conjunto abarcaron aproximadamente 1,53 millones de hectáreas.

El estudio arrojó un cambio en la relación de los productores con la tecnología: mientras que en 2021 el 56% manifestaba desconfianza hacia el uso de los datos, esa proporción cayó al 11% en 2025, según informó la institución.
En cuanto a los beneficios percibidos, el 70% de quienes utilizan tecnologías digitales y de precisión identificó mejoras significativas o moderadas en el ahorro de costos generales, mientras que el 68% reportó ahorros en el uso de fitosanitarios y el 65%, en fertilizantes.
Estos resultados también explican qué buscan los productores al digitalizar sus establecimientos. La reducción de costos y la eficiencia operativa aparecen como las principales motivaciones para el 81% de los encuestados, por encima del objetivo de incrementar los rendimientos, mencionado por el 55%.

Sin embargo, la adopción de estas herramientas todavía encuentra limitaciones. La falta de conocimientos fue señalada por el 48% de los productores, seguida por el elevado costo en relación con los beneficios esperados (46%) y la falta de recursos humanos capacitados para implementarlas (38%). Más atrás quedaron las dificultades de infraestructura tecnológica (26%) y los problemas de conectividad (20%).
En las empresas agropecuarias de mayor escala, incluso, la disponibilidad de personal capacitado adquiere mayor importancia que el costo: el 45% señaló la falta de recursos humanos como una limitante, frente al 35% que mencionó las restricciones económicas.
A pesar de estas dificultades, el informe completo muestra avances en la incorporación de determinadas herramientas. Entre 2021 y 2025, el uso de plataformas agronómicas pasó del 22% al 52% de los productores, mientras que la adopción de pulverización selectiva se triplicó, al crecer del 11% al 33%. A su vez, el 52% de los consultados declaró utilizar tecnologías de aplicación de dosis variable.

Otro de los cambios registrados tiene que ver con el manejo de la información productiva. Actualmente, el 73% de los productores comparte datos, como mapas de rendimiento, muestreos de suelo o curvas de nivel, con terceros. Pero mientras que la proporción que comparte información con asesores técnicos aumentó del 37% en 2021 al 53% en 2025, aquella que lo hace con proveedores de insumos cayó del 42% al 25%.
En este escenario también aparece la inteligencia artificial. El 44% de los productores considera que interpretar los datos disponibles demanda demasiado tiempo, mientras que el 16% ya utiliza herramientas de IA y otro 29% declara tener intenciones de incorporarlas.
Para la Universidad Austral, estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de que la digitalización esté acompañada por servicios de asesoramiento, interpretación de datos y formación de personal.

“Resulta clave cerrar las brechas en adopción digital, talento y financiamiento para evitar que los pequeños productores queden rezagados en este proceso”, señaló la institución, que también destacó el papel que pueden desempeñar las universidades y los organismos públicos de transferencia de conocimientos.
La ENPA es una investigación que se desarrolla desde 2009 y cuya edición 2025 fue la quinta realizada en Argentina.

Fuente: Bichos de Campo