En el ambiente artístico nacional, María Elvira Grillo Cevey es reconocida como productora y asistente de giras de muchos cantantes y músicos famosos del folklore. Pero pocos saben que además de su pasión por la cultura criolla, ella comenzó con otro amor, que fue la agronomía y el trabajo rural.
Hoy vive en San Carlos, Salta, donde ha logrado unir sus dos pasiones: desde allí sigue trabajando en la venta de espectáculos para algunos artistas, difunde el folklore por internet y atiende su posada recomendando cabalgatas o paseos por los cerros o talleres de alfarería, además de hacer deliciosos dulces caseros, como el tradicional de cayote. “Todos en base a las recetas que mi abuela Lucía Kelsey me enseñó de chica a hacer en paila de cobre, a fuego de leña, revolviendo en forma de ocho”, comenta.
Cuenta Elvira que si bien es nacida en Buenos Aires, en el barrio de Palermo, eligió estudiar la carrera de Técnica en Producción Agropecuaria en la UCA. “Se debe a que mi crianza transcurrió en la localidad de San Vicente, al sur de la Capital Federal, cuando era un pueblo y la zona era casi todo campo. Recuerdo que ni teníamos luz eléctrica, andábamos a caballo y de allí que amé para siempre a la ruralidad”, afirma.
La agrónoma relata sus comienzos con el folklore: “De muy chica aprendí a tocar la guitarra y a cultivar el folklore en zambas, gatos y chacareras. Pero si bien me apasionaba, nunca logré tocar bien, porque yo era zurda y me obligaban a tocar al revés. Por esa razón, siempre me costó mucho dedicarme a ese arte que tanto me atraía. El folklore era cotidiano en mi familia, ya que mi abuela paterna fue alumna del guitarrista Abel Fleury y casi todos en la familia de mi padre tocaban la guitarra”, aclara.
Respecto de su otra pasión, la ruralidad, explica: “Apenas me recibí en 1987, trabajé en un criadero de cerdo en Pergamino, en la creación de un centro de transferencia de embriones bovinos en Tandil, en un apotreramiento, en una estancia de Madariaga, dirigiendo el alambramiento y las instalaciones de corrales, mangas y aguadas. Y llegué a trabajar en Salta, contratada por un establecimiento equino para realizar una selección por boqueo”.
“Luego regresé a trabajar para un establecimiento muy importante en el sur de la provincia de Buenos Aires, empresa a la que luego convencí de que me financiara un proyecto editorial. Así fue como produje una revista de arte y cultura criolla, a la que titulé ‘Arraigo’. Fue algo muy enriquecedor, pero por distintas razones tuve que darla de baja. Edité pocos números, pero causó una gran impresión en el ambiente criollo y folklórico”.
“Un día me fui a un espectáculo del cantor Jairo, en Buenos Aires -continúa Grillo-, me presenté en su camarín y le regalé mi revista. A los dos días me convocó para ofrecerme que fuera junto a él, coproductora de su espectáculo en homenaje a Yupanqui. Acepté y comencé a viajar con él por las provincias y luego por el mundo”, relata.
“Eso me llevó a tener que dejar mis trabajos rurales y me pasé 30 años produciendo shows y giras para innumerables artistas, como Suna Rocha, Teresa Parodi, Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo, Bruno Arias, el prestigioso guitarrista Carlos Martínez, Rafael Amor, Los Giménez y muchos más. Además, fundé dos peñas folklóricas en Buenos Aires, La Flor y La Señalada, que ya no están”, se lamenta.
Continúa su relato, Elvira, contando que en un viaje por Salta conoció el histórico pueblito de San Carlos, al sur del Valle Calchaquí, ubicado a 20 kilómetros al norte de Cafayate. Ella se conmovió, al punto que lo consagró como su lugar en el mundo, y luego de unos años, decidió irse a vivir y dejar de viajar tanto. “Compré una casa y en el terreno libre construí una posada, a la que le puse ‘Terraza del Molle’. Invertí en ella, junto a mi querida amiga Marta Gatti, quien aún reside en Buenos Aires y viene cada tanto. Desde allí ella me maneja las reservas y la administración. Yo atiendo a los pasajeros y lo que más me gusta es elaborar los dulces caseros para los desayunos y meriendas, con frutas típicas de esta región”, puntualiza.
En cuanto a su dedicación a la comunicación radial del folklore, Grillo repasa: “Junto a Mario Lucero, creamos en Buenos Aires una radio por internet, www.radioceibo.com.ar que transmite música popular argentina y latinoamericana de altísima calidad, las 24 horas. Al venir a vivir a San Carlos, la transmitimos también por FM durante varios años, pero ahora volvimos a hacerlo sólo por internet”, detalla.
Pero después de haber fundado dos peñas emblemáticas en Buenos Aires, Elvira no podía dejar de crear algún espacio similar en el valle, apenas llegó en 2016. “Gracias a Jorge Albarracín, presidente de la fundación ‘Fábrica de Artistas’, juntos, creamos un espacio cultural, dentro de esa ONG, en San Carlos, y le pusimos ‘El Caedero’. Con escenario al aire libre armábamos peñas, más una biblioteca al servicio del barrio. Hicimos una actividad que se llamó ‘Yo cocino y vos leés’, y los conciertos de música se pasaban por la FM de Radio Ceibo, llegando a recónditos parajes. Por allí pasaron muchísimos artistas de renombre y se hicieron espectáculos memorables, pero lamentablemente lo cerramos en febrero de 2024, luego de haber sufrido la pandemia, entre otras cosas”, se lamenta, Elvira, con la esperanza de recuperarlo.
Bajo el azote del sol vallisto, se la puede ver a Elvira con su clásico sombrero de estilo federal, de ala media y copa alta, todos los días visitando a las familias vecinas del pueblo, a quienes les puede comprar pimentón, o una artesanía a base de simbol, o quedándose a ayudar a una amiga a elaborar dulces y conservas.
“En San Carlos se produce pimentón, zapallo, sandía, cebolla, harina de algarroba, de trigo común y en rama o integral, quesos artesanales criollos de vaca y de cabra, que se prensan al modo antiguo con piedras, dulces artesanales, arropes, sobre todo, de chañar. La gastronomía es muy regional, se elaboran empanadas, carbonadas, locros y demás”, describe.
Y agrega: “Con la paja de simbol los artesanos tejen canastos, bolsos, porta macetas, costureros y mucho más. En barro, se hacen adobes, tejas, tejuelas, baldosas y una gran cantidad de utensillos como platos, ollas, cazuelas y adornos. Acá hay muy buenas tejedoras que compran las lanas a la gente de los cerros, de Luracatao o de Jasimaná, y confeccionan la ropa de los campesinos, hacen cubrecamas y demás prendas de conmovedora belleza”, afirma.
Grillo describe la situación turística: “En San Carlos hay una buena oferta hotelera, se hacen caminatas y cabalgatas, pero estamos sufriendo una retracción en la afluencia de viajeros y en su capacidad de compra, por lo que la actividad está complicada. En este pueblito con mucha historia y edificaciones de hasta 400 años, el turismo nunca fue muy desarrollado. El destino principal es Cafayate, pero hoy estamos todos abocados a realizar cada vez más acciones para mejorar los servicios y hacer más atractivo a San Carlos”.
Va finalizando, la agrónoma: “En mi vida siempre hice de todo y no paro un segundo, pero acá todo se hace con una paz que no tiene precio. Me encanta atender a los pasajeros de modo bien personalizado y que no sólo descansen, sino que se empapen del paisaje y la cultura de este ‘paraíso’. Sigo produciendo giras en el NOA para Peteco Carabajal y el grupo Canticuénticos, a veces asisto al santiagueño Néstor Garnica, y acompaño mucho a un joven talentoso, Federico Pecchia”.
Culmina, María Elvira: “Acá está todo por hacer y la gente originaria del valle lleva en su cultura dos grandes virtudes: que sus ancestros no eran guerreros, sino gente pacífica, y muy laboriosa de la tierra. Esta vida apacible, pero rodeada de gente que te llena de energía, en medio de semejante paisaje de ensueño, te atrapa de tal manera que no te querés ir más”.
María Elvira Grillo eligió dedicarnos la cueca “La Arenosa”, escrita por Manuel José Castilla, compuesta por Gustavo “Cuchi” Leguizamón e interpretada por Mercedes Sosa.
Agro & Campo
Después de trabajar junto a grandes artistas, la agrónoma María Elvira Grillo se fue a vivir a los Valles Calchaquíes, donde sigue ligada a sus dos amores, la ruralidad y el folklore
En el ambiente artístico nacional, María Elvira Grillo Cevey es reconocida como productora y asistente de giras de muchos cantantes y músicos famosos del folklore. Pero pocos saben que además de su pasión por la cultura criolla, ella comenzó con otro amor, que fue la agronomía y el trabajo rural. Ho...