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Cómo será el Festival de Cine de Mar del Plata según sus directores: entradas más baratas, menos cantidad de títulos, films “de calidad” y el desafío de llenar las salas
“Una programación mejor que la de los dos años anteriores”. Es lo primero que responden Gabriel Lerman y Jorge Stamadianos, los directores artísticos del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, a la pregunta sobre lo que deberíamos esperar de la edición número 41 de la historia de la muestra, la tercera que el dúo tiene a su cargo en cuanto a títulos, reconocimientos y actividades, que se pondrá en marcha este jueves 5 con la proyección de Caballo salvaje nueve, de Martin McDonagh, como película inaugural. “De los tres años que llevamos como directores nosotros sentimos que este va a ser el mejor”, adelanta Lerman a LA NACION en el comienzo de la entrevista con los dos máximos responsables artísticos del festival marplatense. “Tuvimos muy buenas películas en las dos ediciones previas pero lo que está por llegar es muy fuerte, sobre todo en la competencia internacional: dos títulos que están en la carrera por los premios de Hollywood, Ink y Elsinore, y otros 12 que en nuestra opinión son extraordinarios, casi todos inéditos, estrenos mundiales o que ahora empiezan a viajar. También descubrimos varias óperas primas que coincidimos en definirlas como obras maestras”, agrega. “Además -interviene Stamadianos-, este año hablamos mucho con el Incaa sobre la importancia de que la gente participe y que los precios sean accesibles. La entrada general de este año va a ser de 5000 pesos, más barata que los 7000 pesos de 2025 y se pusieron a la venta paquetes de 10 títulos a 25.000 pesos, a razón de 2500 cada uno. Ya se vendieron 15.000 entradas anticipadas”. Ya hay, según anticiparon los organizadores a LA NACION, 32 funciones con entradas agotadas. -Quedó el año pasado la sensación de un festival que resultó casi invisible para mucha gente. Hubo muchas películas que pasaron inadvertidas y se exhibieron con las salas casi vacías. Lerman: -Una sola nos sirvió de ejemplo, La chica de Colonia (Köln 75), sobre el famoso concierto que ofreció Keith Jarrett en esa ciudad alemana. Una gran película, premiada en Berlín. Fueron solo nueve personas a verla en una función. Eso nos demostró que algo estaba roto y por eso este año decidimos armar una estrategia distinta a través de redes y otros espacios, comunicando unas 40 películas por día en Instagram. Stamadianos: -Además, este año se hizo mucho foco en la conexión con la audiencia local para convencer a los vecinos marplatenses de armar planes alrededor del festival, que es también de ellos. No solo de los cinéfilos que viajan especialmente. -Este año tendremos un festival con muchas películas que están en carrera en la temporada de premios y en busca del Oscar como Ink, la española La bola negra; la ganadora de Berlín Fjörd; Tigre de papel, Rose y varias más. Pero de nuevo faltan visitas internacionales de renombre. ¿Cuánto influyen en el atractivo y la convocatoria de un festival la presencia de figuras convocantes, que una vez más faltan este año? Lerman: -Es un tema que no podemos resolver por más que trabajamos muchísimo para convencer a algunos nombres fuerte. Noviembre es un mes muy intenso para las campañas del Oscar y el Globo de Oro y la distancia nos juega en contra. Los estudios y productoras prefieren que sus figuras pasen cinco días en Los Angeles o Londres haciendo campaña en vez de viajar a Mar del Plata con lo complicado que es además llegar este año con el cierre de la pista en Ezeiza. Stamadianos: -El dilema pasa por contar con presupuesto para películas o para figuras. En 2025 tuvimos la posibilidad de traer a Jennifer Lopez, pero pedía un avión privado que costaba 50.000 dólares. Era ella o destinar ese dinero a un cuarto de todo el festival. Preferimos lo último. Además, hay problemas de conectividad. Si ponés en Expedia “Berlín-Mar del Plata” la conexión es inexistente. Los vuelos de cabotaje en la Argentina no están sumados a la red mundial. -Planteadas así las cosas, ¿estaría amenazada la calificación que tiene el festival? Mar del Plata es el único Clase A de toda América latina y solo hay 17 en todo el mundo, los más importantes. Lerman: -En cuanto a las figuras, no. Pero en cambio sí nos condicionaría la cantidad de público. Cambiaron últimamente las reglas y para mantener la categoría es imprescindible que las salas estén llenas. No nos podemos dar más el lujo de tener proyecciones con nueve espectadores porque de esa manera perderíamos ese lugar. Y si eso pasa sería algo gravísimo para Mar del Plata y para la Argentina. Stamadianos: -Si eso llegara a pasar ya hay otros festivales en América latina con más presupuesto que el nuestro que saldrían inmediatamente a disputar ese lugar: Río de Janeiro, Morelia, San Pablo, Cartagena, Guadalajara. Ninguno tiene la historia y el glamour de Mar del Plata. Tenemos que cuidarlo. -¿Qué títulos de la programación de este año ustedes consideran a priori como los imperdibles del Festival? Lerman: -De las más conocidas, La bola negra está claramente a la cabeza. Todo el mundo quiere verla. Se programaron tres funciones y las 2400 entradas disponibles ya están todas vendidas. También destaco Caballo salvaje nueve, la película de apertura, con una actuación magistral entre cínica y divertida de John Malkovich, y un verdadero hallazgo llegado desde Kazajistán, Kindik, que está en la competencia internacional. Un drama impactante sobre lo que es capaz de hacer una madre para salvar a su hijo. Stamadianos: -Sumo a esos títulos la película española Los relatos, estreno mundial que abre la competencia internacional. Actúan nuestro compatriota Juan Diego Botto y Marta Etura, que estará acompañándonos en Mar del Plata. Habla del regreso a su pueblo de un hombre que pasó 20 años en la cárcel por el asesinato de una mujer. Es tan conflictiva que hasta debatimos contratar a un psicólogo para contener a los espectadores a la salida... -Ustedes llevan tres años como directores artísticos. ¿Qué identidad se propusieron darle al festival a través de su programación? ¿Creen que cumplido ese lapso ya se alcanzó ese objetivo? Lerman: -Nuestra propuesta fue clara desde el día uno. Teníamos que programar películas que cuenten una historia que la audiencia disfrute. Dos horas en el cine pueden resultar una experiencia muy disfrutable o una tortura, depende de lo que estés mirando. Es posible que le hayamos quitado al cine más experimental el espacio más grande que tenía antes. Le dejamos un lugar, pero Estados Alterados dejó de ser una sección competitiva. Stamadianos: -De alguna forma retomamos una tradición que tenía el festival. Mar del Plata es la ciudad turística por excelencia para el gran público y este siempre fue un festival de películas de calidad y con grandes estrellas para ese gran público. Con planteos también estéticamente arriesgados, pero que sobre todo cuentan historias con los mecanismos narrativos clásicos. Esta fue nuestra gran brújula, pensada también para diferenciarnos del otro gran festival de cine que tiene la Argentina, el Bafici, con una identidad mucho más experimental y que se nutre de nuevas tendencias. Decidimos corrernos de allí para que claramente hubiera dos opciones. Lerman: -Sirãt fue el año pasado el ejemplo perfecto de lo que buscamos. Una película renovadora, disruptiva, pero también capaz de conmover muchísimo. -Es tan claro ese cambio como el hecho de que, en los años previos a la llegada de ustedes, con un foco mucho más arriesgado y experimental en la programación, el festival movilizó en Mar del Plata a mucha gente, generó entusiasmo y abrió varios espacios de conversación. No había películas que pasaran de manera casi invisible como La chica de Colonia. ¿Habrá tenido que ver todo eso con aquel debate político que se generó en torno al cambio de rumbo del festival y que llevó a mucha gente a dejar de asistir por cuestiones ideológicas? Stamadianos: -La grieta sin dudas nos impactó. Yo estuve este año en el Festival de Cine de Jerusalén, en un escenario de división política también muy fuerte. Somos parte de una problemática global que se repitió este año en Berlín y en Venecia. Nosotros tratamos todo el tiempo desde que llegamos en ser pluralistas, en programar películas que reflejen diferentes puntos de vista sobre los conflictos del mundo. Y si no te acercás por algún “a priori”, es una pena lo que te estás perdiendo. -¿Cómo creen que se plantea este año tal escenario? El tercer festival organizado por esta gestión del Incaa coincide también con el tercer año de la muestra alternativa de cine argentino Fuera de Campo. Lerman: -Creo que estamos logrando que la gente entienda que la única ideología que tenemos es el lugar que le damos a todas las ideologías. Y somos un festival que además programa de maera arriesgada. Títulos como Truly Naked, en la competencia internacional o la danesa Cute, en Luces Nórdicas, marcan los límites de lo que se puede ver. No hay nada explícito alli, pero tocan los límites de lo que sería aceptable en la sociedad contemporánea. -¿Qué tendencia notan ustedes en relación a la programación de cine argentino de este año? Lerman: -Hubo una enorme cantidad de documentales presentados, que superó en número inclusive a las ficciones. Queremos destacar dos títulos: Un precio que tenemos que pagar, sobre Ignacio Ezcurra, el periodista que desapareció en Saigón en 1968 mientras cubría la Guerra de Vietnam como corresponsal de LA NACION, y Sandra, The Primate Citizen, que se enfoca en el caso de la orangutana que vivió en el Zoo porteño y fue declarada persona no humana por la justicia argentina. La magistrada que tomó esa decisión también va a acompañarnos en el festival. Stamadianos: -Hay otros documentales muy interesantes como El Diego que nadie vio, un retrato de Maradona desde la mirada de Jorge Luengo, el fotógrafo que registró momentos inéditos de su vida, y Detrás de la pasión, acerca de lo que pasó en el Mundial 2022 desde la perspectiva de los derechos humanos de los trabajadores nepalíes en Qatar. Lerman: -Por el lado de la ficción nos impactaron muchos
Fuente: La Nación