Edulcorantes: la verdad sobre el descenso de peso y los riesgos para la salud

El consumo de edulcorantes es una práctica habitual en la dieta de gran parte de la población argentina, impulsada generalmente por la búsqueda de una alternativa saludable al azúcar o una herramienta eficaz para el descenso de peso. En LN+, Jorge Tartaglione sostuvo explicó que los edulcorantes actúan más como una muleta que como una solución definitiva y advirtió que la premisa de utilizar estos productos para bajar de peso resulta incierta.“La realidad es que el edulcorante en un momento se pensó que era cancerígeno. Para que sea cancerígeno, tenés que tomarte 14 latas de gaseosas para que tenga ese efecto en los ratones”, explicó el médico al referirse al aspartamo, uno de los componentes más discutidos. Edulcorantes para bajar de pesoEl especialista detalló que existen tres grandes grupos de edulcorantes: “Hay tres tipos de edulcorantes, uno son artificiales, la sacarina, la sucralosa y el aspartamo, son edulcorantes artificiales” y enseguida agregó: “Otros que son naturales, como es la stevia, y otros que son polialcoholes. Indudablemente la stevia es un poco mejor que el resto”. El efecto de los edulcorantes para bajar de pesoSobre la capacidad de estos productos para reducir el peso corporal, el experto fue tajante al citar una revisión científica: “Solamente los que utilizaron en 280 estudios bajaron nada más que 0,7 kilos. Menos de un kilo. Esto muestra que realmente no sirve”. Según el experto, el mecanismo detrás de esta ineficacia reside en la respuesta cerebral ante lo dulce sin calorías. “El cerebro lo maneja diferente. Yo tomo edulcorante, le prometo al cerebro algo dulce, pero no lo es. Cero calorías. El cerebro queda con ganas. Tengo más dopamina que me libera porque tengo sensación de saciedad, pero más ganas de comer me da con el edulcorante”, describió.Respecto a los datos epidemiológicos que vinculan el uso de edulcorantes con enfermedades cardiovasculares o diabetes, el facultativo aclaró que la relación no implica una causalidad directa en todos los casos. “No es que todas estas personas lo utilizan porque ya están enfermos, no es que generan más. Es como el paraguas. ¿El edulcorante te enferma? No. Estas personas que están enfermas utilizan más el edulcorante”, precisó. Ante este escenario, el médico recomendó a los pacientes diabéticos consultar con sus especialistas, ya que se trata de casos particulares donde el reemplazo es necesario.El profesional también puso el foco en la población infantil, y subrayó que el consumo de edulcorantes no resulta recomendable para los niños y niñas: “Los chiquitos no necesitan edulcorantes. Así que esto es importante”, señaló. Asimismo, criticó el hábito de consumir jugos de frutas en lugar de la pieza entera, al señalar que la falta de fibra convierte al jugo en una fuente concentrada de azúcar. En su lugar, sugirió acostumbrar al paladar a los sabores naturales de cada comida.

Fuente: La Nación