La crisis de Pauny sumó este lunes un nuevo capítulo de tensión en Las Varillas, Córdoba. La negociación entre los representantes de la fábrica de tractores y los trabajadores terminó sin acuerdo para saldar la deuda salarial, que ya alcanza las tres quincenas en algunos casos. Con el fracaso de la audiencia, la posibilidad de tomar la planta seguía siendo una alternativa que los operarios evaluaban por estas horas, mientras crecía el malestar dentro y fuera de la fábrica.
Desde temprano, trabajadores, familiares y vecinos se acercaron para acompañar el reclamo. Primero fue en las oficinas del Ministerio de Trabajo de Córdoba de Las Varillas, luego los trabajadores y sus familias marcharon por la ciudad. La llegada de los propietarios a la audiencia estuvo marcada por momentos de fuerte tensión. Uno de los dueños recibió insultos y le arrojaron agua cuando ingresó al encuentro. Más tarde, la protesta también llegó hasta su domicilio, donde aparecieron pintadas con la leyenda “Hijo de puta, chorro”.
El conflicto tiene un trasfondo que explica la indignación. Los trabajadores llevan semanas sin cobrar y las obligaciones familiares siguen acumulándose. El viernes pasado, según pudo saber Bichos de Campo, la empresa depositó apenas 100 pesos a cada operario. Una cifra que, frente a tres quincenas adeudadas, resulta casi una provocación para quienes esperan cobrar por el trabajo realizado.
La respuesta que reciben desde la empresa es que no hay dinero. Pero mientras no aparece una solución para los salarios pendientes, más de 400 familias dependen de esos ingresos para sostener sus hogares.
La dimensión social del conflicto quedó expuesta con una iniciativa que comenzó a circular entre los vecinos. Bajo la consigna “Las Varillas abraza a las más de 400 familias trabajadoras de Pauny”, un grupo de habitantes de la localidad puso en marcha una colecta solidaria para reunir alimentos y productos de primera necesidad.
La campaña recibe alimentos no perecederos, leche, artículos de higiene personal, productos de limpieza y pañales. El punto de recepción es un garaje particular ubicado en Roque Sáenz Peña 466, que fue ofrecido para almacenar las donaciones.
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“Hoy por ellos, mañana por cualquiera de nosotros”, resume el mensaje que acompaña la convocatoria. La iniciativa busca ayudar a las familias que quedaron en una situación económica muy comprometida por los atrasos salariales.
La imagen es difícil de ignorar. En una ciudad cuya actividad económica está profundamente vinculada con la fabricación de maquinaria agrícola, los vecinos están juntando leche, alimentos y pañales para los hogares de quienes trabajan en su principal fábrica de tractores.
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Como contó este medio la semana pasada, la situación financiera de Pauny ya había encendido todas las alarmas. La compañía acumula una deuda bancaria superior a los 30.800 millones de pesos y más de 1.000 millones de pesos en cheques rechazados, en medio de una fuerte caída de las ventas y dificultades para sostener el ritmo de producción.
La llegada masiva de tractores de origen chino a mitad de valor de los tradicionales amarillos de Pauny, generaron una estrepitosa caída en las ventas, que expuso un proceso de falta de eficiencia que lleva años. Solo en septiembre, se patentaron 24 unidades de tractores Pauny, que llegó a vender más de 200 por mes.
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La fábrica, que llegó a producir cerca de 2.000 tractores anuales, atraviesa ahora un escenario muy diferente. La actividad se redujo y los incumplimientos comenzaron a repercutir sobre los trabajadores, los proveedores y distintos actores económicos de la localidad.
Pauny no es una industria más para Las Varillas. Es la continuidad de una tradición metalúrgica que tuvo a Zanello como emblema y que, después de su quiebra, fue recuperada en 2002 mediante un esquema asociativo que permitió volver a fabricar tractores en la ciudad.
Más cantado que el feliz cumpleaños: La importación de tractores chinos puso al borde del colapso a Pauny, la única fábrica de tractores 100% nacional
Hoy, más de dos décadas después de aquella recuperación, la fábrica vuelve a estar en una encrucijada. Pero esta vez la incertidumbre no se expresa solamente en los balances, los cheques rechazados o los tractores que dejan de salir de la línea de montaje. También se ve en las familias que no pueden cobrar sus salarios, en los vecinos que organizan una colecta para ayudarlas y en una comunidad que empieza a sentir que está en riesgo una parte importante de su propia identidad productiva.
Agro & Campo
Pauny: Se agrava la situación social en Las Varillas luego del fracaso en una audiencia entre los trabajadores y los dueños, en busca de saldar deudas salariales
Fuente: Bichos de Campo