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Dos inesperados nuevos nacimientos de elefantes marinos suman sorpresa en la costa bonaerense
MAR DEL PLATA.– Mientras unos lo llaman Alfredito y otros se esmeran por recordarlo como Saturnino, el cachorro de elefante marino que nació a mediados de octubre en playas de La Perla ya avanza con los primeros chapuzones en el mar, entendiendo de qué se trata eso de moverse entre las olas y empezar a olfatear el alimento que se deberá proveer dentro de poco más de dos semanas. Entonces, se terminará la actual etapa de amantamiento y, a la hora de comer, deberá conseguir por sí solo los peces y algunas algas que componen su dieta.Pero si los nombres sobran, destinatarios abundan. Es que en las últimas horas se acaba de confirmar un nuevo nacimiento de esta especie, en jurisdicción de Villa Gesell, y ya son tres en menos de un mes. El anterior también se había registrado en el vecino distrito, en un sector de arenas vírgenes, próximas al Faro Querandí. Lejos de la trascendencia mediática que tuvo y mantiene el ya famoso elefante marino marplatense, que tiene público a diario para ver su evolución y hasta una normativa flamante que prevé sanciones a quienes se le acerquen, los dos cachorros gesellinos permanecen a solas con sus respectivas madres, a casi 15 kilómetros uno de otro y apenas seguidos de cerca y por personal de guardaparques bonaerenses y de la Secretaría de Salud de Villa Gesell.Una de las crías nacidas en Villa Gesell, con su madre Si se toma nota de estos tres nacimientos casi en simultáneo y otros anteriores que ocurrieron en Mar del Plata y Villa Gesell en los últimos dos años, empieza a crecer una mirada en busca de explicaciones de una situación que históricamente se concentró en puntos geográficos donde la especie establece colonia. Por ejemplo, Península Valdés, en territorio continental argentino. Carolina De León, doctora en Biología Marina y parte del equipo de profesionales que componen el Grupo de Mamíferos Marinos del Instituto de Investigaciones Marítimas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata, recuerda que desde 2024 se empezaron a ver casos de pariciones de elefantes marinos en playas del sudeste bonaerense. Si bien admite que todavía es demasiado pronto para hacer una evaluación con conclusiones determinantes, dijo a LA NACION que es muy probable que sea uno de los efectos de la epidemia de gripe aviar que afectó y mató a gran cantidad de mamíferos marinos durante 2023. En el caso de los elefantes marinos, la pérdida se estima en casi la totalidad de las crías nacidas esa temporada y la mitad de las hembras que parieron. Wildlife Conservation Society (WCS) Argentina, organización que trabaja en la preservación de la fauna silvestre, había difundido como resultado de censo que en 2022 habían nacido 18.000 crías de elefante marino en Península Valdés. “La gripe aviar puso en evidencia la fragilidad de la vida silvestre, impactando dramáticamente en una población que se encontraba saludable”, destaca Julieta Campagna, coordinadora de Conservación del Paisaje Valdés, integrante de la citada ONG. Se estima que la población en esa colonia se redujo casi 60% en dos años y por ende se declaró a la especie “en peligro”.Los nuevos casos Los dos nacimientos en Villa Gesell se dieron con diferencia de dos semanas y el primero casi que coincidió con el que se registró en Mar del Plata. “Es una zona muy tranquila, donde a lo sumo pasa algún pescador, pero se dispuso también un perímetro de protección”, explicó Alan Kaminski, funcionario de Zoonosis de la Secretaría de Salud del distrito, que participó de estas recorridas para constatar el estado de estos cuatro animales y garantizarles condiciones de seguridad. A diferencia de lo que ocurre en Mar del Plata, donde madre y cría se establecieron en una playa que tiene escolleras y ofrece una delimitación algo más determinada del sector de mar donde se mueven, en la zona del Faro Querandí la playa es recta y abierta, con lo que los animales pueden no quedarse en un mismo lugar y aparecer en cuestión de horas a varios metros de distancia, lejos de cualquier vallado que se les haya provisto para resguardarlos de terceros. El primero de los cachorros, cuenta Kaminski, requirió un seguimiento más cercano porque se advertía que no terminaba de tomarse a la mama. Finalmente se pudo corroborar no solo que lo consiguió, sino que ya se le advierte un notorio crecimiento en su tamaño. El tema no es menor. De hecho, el año pasado, en un caso similar, hubo intervención para rescatar a una cría. La madre se alejó, aparentemente por algún tipo de molestia provocada por personas que se acercaron al lugar. En ese caso tomaron intervención especialistas de la Fundación Mundo Marino, de San Clemente del Tuyú, que rescataron a la cría –una hembra-, la alimentaron en el período de lactancia, la ayudaron a aprender a conseguir su propio alimento y a mediados de este año la liberaron. “En casos similares, trabajamos para generar perímetros de seguridad que eviten cualquier tipo de disturbio, pero en esta situación se intervino porque quedó claro que hubo imprudencia humana”, detalló entonces el biólogo Sergio Rodríguez Heredia, responsable del Centro de Rescate y Rehabilitación de la mencionada fundación. También explicó que las hembras de elefante marino rara vez abandonan a sus crías de forma voluntaria en los primeros días de vida. Los personajes del momentoLa madre y el cachorro marplatense, por su parte, siguen en ese mismo espacio de playa, al pie del Instituto Saturnino Unzué. Durante el fin de semana se amplió la cantidad de gente que concurrió a verlos, así como también se extendió el cerco sobre la arena para mantener a los humanos a distancia. A partir de este domingo se puso en marcha el operativo de seguridad en playas, con guardavidas durante 12 horas al día. Los asignados a custodiar ese sector tendrán que aportar lo suyo para que los curiosos no molesten a Alfredito y Perla, desde hace días los grandes personajes del momento. Allí donde permanecen ya se instaló un puesto de venta de pochoclos, atento al movimiento de personas que tiene el lugar. Y hasta algún atrevido ya se animó a estampar y vender por esa zona algunas remeras y tazas con la imagen del elefantito marino marplatense.
Fuente: La Nación