Cambiar de carril para evitar el tránsito no ayuda: la ciencia explica por qué es una falsa creencia

El tránsito, uno de los principales dolores de cabeza de los conductores, está presente cada vez durante más horas en los principales accesos y egresos de la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, la hora pico se extendió en ambas direcciones y ocupa buena parte del día. Sobre esta temática, hay una escena que se repite a diario en las autopistas: un conductor avanza a paso lento, observa que los vehículos del carril contiguo parecen circular con mayor fluidez y decide cambiarse. Sin embargo, apenas completa la maniobra, el tránsito de su nuevo carril se frena y el anterior (por el que circulaba) comienza a avanzar.Esta situación genera frustración y suele llevar a repetir el movimiento una y otra vez, sin conseguir necesariamente una ventaja. Aunque muchos conductores atribuyen estas situaciones a la mala suerte, existe una explicación vinculada con la percepción humana: el carril de al lado puede parecer más rápido de lo que realmente es.Una investigación, publicada en 1999 en la revista científica Nature, estudió por qué los conductores tienden a cambiar de carril cuando el tránsito está congestionado.Para analizar esta percepción, los investigadores desarrollaron simulaciones informáticas y filmaron el tránsito desde un vehículo en movimiento, cuyas imágenes luego les mostraron a 120 alumnos de manejo. En la grabación, los autos que circulaban por el carril contiguo avanzaban, en promedio, a una velocidad ligeramente inferior a la del vehículo desde el que se había registrado la escena.El resultado fue llamativo: el 70% de los participantes creyó que los vehículos del otro carril avanzaban más rápido, pese a que ocurría lo contrario.La explicación está relacionada con el tiempo que los conductores perciben a los vehículos a su alrededor. Cuando un auto circula por un carril más rápido, puede pasar junto a otro vehículo en pocos segundos. En cambio, cuando el tránsito del carril contiguo es más lento, los autos pueden permanecer durante más tiempo a la vista del conductor mientras lo sobrepasan.Kia llamó a revisión a uno de sus modelos más vendidos por un problema de seguridadDe esta manera, la persona acumula más momentos en los que siente que otros vehículos avanzan mientras ella permanece casi detenida que situaciones en las que consigue adelantarlos. Esa diferencia puede distorsionar su percepción de la velocidad relativa de ambos carriles.El fenómeno no significa que el carril vecino siempre sea más lento: la conclusión del estudio es que los conductores pueden sobreestimar su velocidad incluso cuando ambos carriles avanzan a un ritmo similar.Entonces, ¿cambiar de carril permite llegar antes? La percepción de que el otro carril avanza más rápido puede llevar a los automovilistas a cambiarse repetidamente de fila para intentar ganar tiempo. Sin embargo, las investigaciones indican que esa estrategia no garantiza una mejora en la velocidad del viaje.Otro estudio publicado en 2023 en la revista Communications in Transportation Research analizó la relación entre los cambios de carril y la congestión a partir de datos de trayectorias de vehículos registrados en un tramo de 4,01 kilómetros de la autopista M1 de Sídney, Australia.Los investigadores encontraron que, desde la perspectiva individual, cambiar de carril no generaba una mejora significativa de velocidad en la mayoría de los casos analizados. Detectaron una excepción en determinadas condiciones de circulación, pero también observaron que muchos cambios no producían beneficios o incluso podían implicar una pérdida de velocidad.El trabajo también encontró una relación entre la frecuencia de los cambios de carril y la congestión. No obstante, los resultados dependían de las condiciones del tránsito y del motivo de la maniobra, por lo que no permiten afirmar que todo cambio de carril empeore la circulación.Además, las maniobras pueden tener consecuencias para los demás conductores. Cuando un vehículo intenta incorporarse a otra fila, puede obligar a quienes circulan por ella a frenar para dejarle espacio. En determinadas condiciones, esas reducciones de velocidad pueden propagarse hacia atrás y contribuir a formar ondas de congestión.Se trata de un fenómeno conocido como embotellamiento fantasma: una fila de vehículos puede detenerse o avanzar a los tirones incluso sin que exista un accidente u otro obstáculo que explique la congestión inicial. Por eso, cambiar constantemente de carril solo porque el de al lado parece avanzar más rápido no asegura llegar antes. Entonces, en muchos casos, el conductor termina realizando maniobras innecesarias sin obtener una ventaja significativa.

Fuente: La Nación