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La salud: el gigante olvidado del desarrollo argentino
Durante décadas, la Argentina ha discutido la salud casi exclusivamente desde sus problemas: medicamentos, prepagas, obras sociales, deudas de clínicas y sanatorios y prestaciones que el sistema no consigue financiar. Hemos dedicado enormes esfuerzos a discutir cómo pagar la enfermedad, pero muy pocos a pensar cómo construir un país más saludable. Y hemos dejado de mirar uno de nuestros activos más valiosos: una enorme capacidad médica instalada, construida durante generaciones, con profesionales de excelencia, instituciones, conocimiento, infraestructura y tecnología.Cuando pensamos en motores de desarrollo hablamos del campo, la energía, la minería o la economía del conocimiento. Rara vez de la salud, pese a su potencial para generar empleo calificado, inversión, investigación, innovación y bienestar. La salud no es solamente un gasto que debemos financiar. Es también una capacidad que debemos desarrollar.Hace más de veinte años que vivimos bajo sucesivas emergencias sanitarias. Aprendimos a administrar sus consecuencias, pero no resolvimos sus causas. Cuando los recursos no alcanzan, el deterioro empieza mucho antes del cierre de una institución: se postergan inversiones, se demora la renovación tecnológica y se pierde capacidad asistencial. No podemos construir el futuro esperando que siempre aparezcan mayores recursos públicos o que las familias puedan pagar más. Necesitamos cambiar las condiciones para que los recursos disponibles alcancen mejor. Eso exige corregir distorsiones, mejorar las reglas de financiamiento y pago, promover empleo formal y facilitar inversiones. También exige que quienes gestionamos instituciones sanitarias seamos más eficientes, transparentes e innovadores, y respondamos por la calidad de nuestra atención.La inteligencia artificial, la cirugía robótica y los avances diagnósticos abren oportunidades extraordinarias. Para aprovecharlas necesitamos instituciones capaces de invertir y profesionales que puedan desarrollarse en nuestro país. El envejecimiento de la población y la caída de la natalidad agregan otro desafío: prevenir, acompañar y cuidar será tan importante como curar.En estos días ingresó en Diputados un proyecto de reforma para la sostenibilidad y el fortalecimiento prestacional del sistema de salud. Sus artículos deberán debatirse y perfeccionarse, pero ofrece la oportunidad de abordar problemas estructurales postergados durante décadas. No se trata de salvar clínicas y sanatorios. Se trata de fortalecer una capacidad estratégica nacional. Detrás de cada institución hay profesionales, trabajadores y pacientes. Y detrás de cada inversión sanitaria, una posibilidad de cuidar mejor la vida de las personas.Después de más de veinte años administrando la emergencia, llegó el momento de pensar en el futuro. La salud puede convertirse en uno de los grandes motores del desarrollo argentino.
Fuente: La Nación