Economía
“Volumen y velocidad no implican calidad”: LA NACION, Clarín e Infobae debatieron en la Media Party 2026 sobre los límites de la IA en las redacciones
La inteligencia artificial ya forma parte de las rutinas de las principales redacciones argentinas, pero existe una frontera que los medios no parecen dispuestos a cruzar: delegar en las máquinas las decisiones editoriales. Esa fue una de las principales conclusiones del debate entre representantes de LA NACION, Clarín e Infobae durante la primera jornada de Media Party Buenos Aires 2026, el encuentro internacional de innovación periodística que comenzó este jueves en la Ciudad Cultural Konex.El panel “Miedo al cambio vs. reinvención: la IA en las redacciones argentinas” reunió a Gastón Roitberg, secretario de Redacción de LA NACION; Javier Kraviez, director digital de Clarín, y Opy Morales, director de Estrategia de IA y Operaciones Editoriales Regionales de Infobae. La conversación estuvo moderada por Guadalupe López, de Chequeado, y permitió comparar las diferentes estrategias que desarrollaron los tres medios para incorporar herramientas de inteligencia artificial a sus procesos de producción y distribución de noticias.El intercambio dejó en evidencia que el desafío ya no consiste solamente en adoptar nuevas tecnologías. La discusión se trasladó hacia la capacitación de los periodistas, la reorganización de los equipos, los mecanismos de supervisión y, fundamentalmente, el valor diferencial del periodismo en un ecosistema donde producir información resulta cada vez más sencillo, rápido y barato.“Volumen y velocidad no implica calidad”, advirtió Roitberg durante el encuentro. La definición sintetizó una de las principales preocupaciones compartidas por los participantes: la posibilidad de que la automatización multiplique la producción de contenidos sin necesariamente mejorar su relevancia, calidad o utilidad para los lectores.Tres medios, diferentes estrategias para incorporar la IALos representantes de las tres organizaciones describieron caminos diferentes para enfrentar una transformación que tiene consecuencias tecnológicas, profesionales y culturales.En Clarín, una de las principales dificultades apareció en el vínculo entre los periodistas y las nuevas herramientas. Según explicó Kraviez, el temor a perder el puesto de trabajo fue una de las primeras reacciones frente a la llegada de la inteligencia artificial.La respuesta del medio consistió en desarrollar un programa de capacitación de varios meses, con la participación de una consultora externa y del equipo de Big Data del grupo. El objetivo fue acompañar la incorporación de la tecnología y reducir las resistencias dentro de la organización.En LA NACION, en cambio, se optó por un modelo de trabajo transversal. En lugar de crear un departamento específico de inteligencia artificial, el diario organizó un equipo interdisciplinario integrado por profesionales de distintas especialidades que colaboran con las áreas de la redacción.La estrategia también incluyó la publicación de una guía interna de uso de inteligencia artificial, puesta a disposición de otros medios para que puedan adaptarla a sus propias necesidades.Roitberg sostuvo que la etapa inicial de adopción tecnológica ya fue superada y que ahora el desafío consiste en desarrollar procedimientos de supervisión y auditoría de los procesos automatizados. En ese escenario, el criterio profesional resulta determinante para identificar errores, controlar resultados y garantizar que las herramientas respondan a las necesidades editoriales.Infobae presentó una experiencia basada en el desarrollo de tecnología propia. Hace tres años creó ScribNews, una plataforma editorial que utilizan sus cinco redacciones y que integra herramientas de inteligencia artificial en las distintas etapas de trabajo.Morales explicó que el año pasado decidió eliminar los tradicionales manuales de capacitación en formato .pdf porque quedaban desactualizados rápidamente. En su lugar, la plataforma cuenta con un asistente de inteligencia artificial que responde consultas sobre sus funcionalidades y aprovecha las grabaciones de las capacitaciones para ampliar su conocimiento.Por su parte, Kraviez planteó que la reducción de los costos de producción no garantiza por sí misma la sostenibilidad de un medio. Desde su perspectiva, los lectores están dispuestos a pagar por contenidos que consideran relevantes para sus vidas y que provienen de organizaciones en las que confían.Morales introdujo otra distinción entre las capacidades de los modelos de inteligencia artificial y las habilidades de los periodistas: el acceso a las fuentes. “La IA está llena de datos, de información, pero no tiene fuentes”, señaló.Kraviez, por su parte, advirtió sobre el riesgo de que los algoritmos terminen definiendo la agenda pública, mientras que Roitberg propuso una metodología para orientar los proyectos de innovación: comenzar por identificar el problema que se necesita resolver y no por elegir una herramienta tecnológica.The Guardian y el desafío de sobrevivir al poder de las plataformasLa discusión sobre los límites de la inteligencia artificial también atravesó las presentaciones internacionales del encuentro.Caspar Llewellyn Smith, responsable de inteligencia artificial de The Guardian, planteó los desafíos que enfrentan las organizaciones periodísticas ante la expansión de plataformas tecnológicas que utilizan contenidos informativos para producir respuestas automáticas a las consultas de los usuarios.El problema excede la incorporación de nuevas herramientas. Está relacionado con el control de la distribución, la propiedad intelectual y la sostenibilidad económica de los medios.El crecimiento de los asistentes de inteligencia artificial amenaza con modificar el circuito tradicional por el cual las personas llegan a las noticias a través de los buscadores. En un escenario donde las respuestas se generan directamente dentro de las plataformas, los medios corren el riesgo de perder una parte importante de sus visitas y de sus ingresos publicitarios.Caspar Llewellyn Smith de The Guardian también cuestionó la utilización de contenidos periodísticos sin una compensación adecuada para las organizaciones que los producen.La idea de Google Zero o Zero Clic, utilizada para describir un escenario de reducción extrema del tráfico derivado por los buscadores, sintetiza esa preocupación.El ejecutivo británico también cuestionó la utilización de contenidos periodísticos sin una compensación adecuada para las organizaciones que los producen.El planteo introdujo una de las grandes contradicciones que enfrenta la industria: los medios necesitan aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial para mejorar sus productos y procesos, pero también deben evitar que esa transformación termine debilitando su independencia y su capacidad de financiamiento.Marina Walker Guevara: investigar el poder detrás de la IALa concentración del poder tecnológico ocupó otro lugar destacado en la primera jornada.Marina Walker Guevara, editora ejecutiva del Pulitzer Center y una de las periodistas que participaron de la investigación internacional de los Panama Papers, propuso ampliar el enfoque sobre la inteligencia artificial para comprender los intereses económicos y políticos involucrados en su desarrollo. “La historia de la IA fue siempre una historia de dinero, de ideología y de poder”, sostuvo.Walker Guevara advirtió que las organizaciones periodísticas no deberían limitarse a utilizar las herramientas de inteligencia artificial. También necesitan investigar a las empresas que las desarrollan, los recursos que concentran y las consecuencias sociales y políticas de sus decisiones.En ese contexto, recuperó una enseñanza de los Panama Papers: “Se necesita una red para investigar una red”. La periodista puso el acento en la importancia de la colaboración internacional, particularmente frente a empresas tecnológicas que disponen de recursos económicos y capacidades de procesamiento difíciles de igualar para cualquier organización periodística.Su intervención incorporó una dimensión política al debate: conocer las posibilidades de la tecnología no es suficiente si el periodismo no puede investigar también quiénes la controlan y cómo se distribuye ese poder.The Intercept Brasil: reconstruir el negocio a partir de las audienciasLa sostenibilidad económica del periodismo también formó parte de las discusiones. Andrew Fishman, presidente y cofundador de The Intercept Brasil, compartió la experiencia de transformación de su organización después de atravesar una fuerte crisis de audiencia e ingresos.Según explicó, el medio llegó a registrar una caída del 90% en el alcance de su sitio web y una reducción del 30% en los ingresos recurrentes de sus miembros.Frente a ese escenario, la organización decidió revisar su estrategia de contenidos y concentrar sus esfuerzos en fortalecer la relación con las comunidades de lectores. “Queremos impacto”, resumió Fishman.El cambio produjo un incremento cercano al 200% en los ingresos mensuales provenientes de sus miembros y permitió alcanzar 1200 millones de visualizaciones, de acuerdo con las cifras compartidas durante su presentación.La experiencia brasileña aportó otro elemento a la discusión sobre el futuro de los medios: en un entorno caracterizado por la abundancia de información y la automatización de contenidos, la sostenibilidad económica también depende de construir vínculos directos con las audiencias y ofrecer un periodismo que resulte significativo para sus comunidades.Chequeado y Google DeepMind: inteligencia artificial para verificar informaciónLas aplicaciones de la inteligencia artificial para la investigación periodística y la verificación de contenidos ocuparon otro tramo importante de la agenda.Franco Piccato, director ejecutivo de Chequeado, presentó dos iniciativas destinadas a ampliar las capacidades de los equipos periodísticos.La primera, “Datilia”, permite consultar bases de datos del Banco Mundial mediante preguntas formuladas en lenguaje natural, identificar afirmaciones que necesitan verificación y desarrollar visu
Fuente: La Nación