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Detuvieron en La Matanza a un policía “coimero” que pidió $300.000 para devolverle el auto a su dueño
Un oficial de la policía bonaerense que se desempeña como jefe de guardia de la comisaría de Villa Dorrego, en el partido de La Matanza, fue detenido, acusado de pedir una coima a un automovilista para devolverle el vehículo que había sido secuestrado después de un siniestro de tránsito.Según fuentes judiciales, la captura del policía se concretó en las últimas horas y fue el corolario de una investigación que comenzó a partir de un llamado a una línea habilitada para la recepción de denuncias de la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI), del Ministerio de Seguridad bonaerense. En atención a esta denuncia, los auditores notificaron a la Unidad Funcional de Investigaciones (UFI) N° 9 de La Matanza, encargada de los casos de violencia institucional. Tanto los responsables del Ministerio Público Fiscal como los del área de Asuntos Internos coordinaron un operativo para que el denunciante se presentara en la seccional con la suma de dinero que le había exigido el policía. Previamente, los investigadores registraron imágenes de los billetes que la víctima llevaría, en lo que se conoce como una “entrega vigilada”. Según informaron a LA NACION fuentes de la investigación, cuando el oficial “coimero” recibió el dinero no sabía que lo estaban grabando ni que los números de los billetes que estaba aceptando de forma espuria habían sido registrados previamente en un acta judicial.Cuando el oficial de la seccional de Villa Dorrego tuvo los billetes en su poder —la concreción de la aceptación de la coima—, los funcionarios del Ministerio Público Fiscal y de la Dirección de Asuntos Internos bonaerense irrumpieron en la seccional policial situada en Achupallas 6167, de González Catán; acto seguido, secuestraron el dinero, los documentos y las llaves del rodado.De acuerdo con fuentes de la investigación, el denunciante había tenido un incidente de tránsito con un peatón cuando circulaba con su Renault Kwid. La policía secuestró su vehículo, a pesar de que el transeúnte no había sufrido consecuencias físicas en el contexto del siniestro. Ante el pedido de que le entregaran su automóvil, el conductor recibió como respuesta que debía pagar 300.000 pesos. Ninguna norma administrativa o legal se lo imponía: era, lisa y llanamente, un pedido de coima. Ante eso, el automovilista decidió denunciar el cohecho en la línea habilitada a tal fin. A partir de esa exposición se inició la investigación que terminó con la captura del oficial que tenía a su cargo la guardia de la seccional.
Fuente: La Nación