General
La impensada decisión que tomaron los dueños de un edificio de oficinas del microcentro
El microcentro porteño, durante años, fue sinónimo de oficinas, bancos y miles de trabajadores que llegaban cada mañana desde diferentes puntos. Sin embargo, la pandemia y la posterior consolidación del trabajo remoto primero e híbrido después cambiaron esa dinámica. De un día para el otro, el movimiento de sus calles disminuyó; ya no se veía a las personas haciendo cola para comprar el almuerzo en los locales típicos de la zona, ni entrando y saliendo de los edificios: “Parecía un pueblo fantasma”, concuerdan los propietarios de la zona. En ese contexto, el Gobierno porteño impulsó en 2022 un plan para transformar el microcentro en un barrio con mayor presencia residencial, mediante incentivos para convertir antiguos edificios de oficinas en viviendas y el programa “Mudate al Microcentro” para incentivar el alquiler. Pero la iniciativa no consiguió el impulso esperado. Ahora empieza a ganar terreno otra alternativa: recuperar la actividad de las oficinas, pero con espacios completamente diferentes a los de antes de la pandemia.Pero para esto hay que hacer que las empresas quieran volver al microcentro y la tarea no es tan sencilla. La demanda de oficinas no desapareció, pero las necesidades de las empresas cambiaron y es por esto mismo que ya no alcanza únicamente con ofrecer metros cuadrados disponibles o una buena locación. Las compañías buscan espacios flexibles, equipados y con servicios que permitan atraer a sus empleados en un contexto en el que el home office forma parte de la rutina.Un ejemplo de esta transformación se encuentra en un edificio del microcentro porteño que pertenece desde sus orígenes a la familia Stein. Los propietarios de Mayo 476 decidieron invertir US$510.000 para transformar por completo el sexto piso del inmueble en un espacio de uso común, equipado con sectores para almorzar, áreas de entretenimiento y salas de reuniones, al que pueden acceder las empresas que alquilan oficinas en el inmueble. El objetivo es volver más competitivo un edificio de oficinas tradicional sin necesidad de demolerlo ni cambiar su destino.Además de la inversión en las obras, la familia decidió retirar del mercado de alquiler una superficie que representa alrededor del 7% del edificio. Según explicaron durante la presentación, ese espacio tiene un valor estimado de US$500.000 como activo inmobiliario, por lo que el proyecto involucra recursos y superficie que, en conjunto, rondan el millón de dólares. Esto no significa que se haya desembolsado esa suma en efectivo: la inversión directa, como se especificó más arriba, fue de US$510.000.Eduardo Costantini dio a conocer detalles de su proyecto de lujo de US$80 millones ubicado a pasos de la Avenida del LibertadorLa vuelta al microcentro de la mano de las oficinasDesde el sector inmobiliario observan que una parte de la recuperación puede venir precisamente de las oficinas. “El microcentro tiene ventajas logísticas para todas las empresas que son innegables y eso en algún momento va a volver a ser revalorizado”, sostuvo Diego Escalada, business consultant y uno de los responsables de la propuesta de renovación del edificio.La conexión que tiene esta zona es su principal atributo, con las líneas de subte y los colectivos que hacen que se pueda llegar prácticamente desde cualquier parte de la ciudad, pero la movilidad ya no garantiza que un edificio consiga inquilinos. “La empresa que no logre hacer una reconversión de su edificio, que no les dé algún tipo de amenity a los inquilinos, va a quedar desocupada”, advirtió Diego Cazes, gerente general de LJ Ramos, la inmobiliaria a cargo de la comercialización de las oficinas del edificio.La diferencia, explica, está en la calidad de los edificios, ya que mientras las oficinas Clase A cuentan con mejores prestaciones y servicios, buena parte del inventario Clase B necesita actualizarse para no perder competitividad. “El mercado de oficinas Clase A es finito, pero Clase B tiene que hacer esta inversión para ponerse a la par con el mercado de Clase A”, señaló Cazes.
Fuente: La Nación