Tragedia en Turquía: tres muertos y cinco heridos por un derrumbe de una formación rocosa en Capadocia

ANKARA.– Una de las columnas de roca que dan forma al paisaje de Capadocia se derrumbó este jueves cerca de la entrada al Museo al Aire Libre de Goreme y dejó tres muertos y al menos cinco heridos. El colapso, en una región turística del centro de Turquía reconocida como Patrimonio de la Humanidad, ocurrió después de varios días de lluvias intensas. Las autoridades cerraron el acceso al sector afectado y desplegaron equipos de salud y rescate.El gobernador de la provincia de Nevsehir, Huseyin Kok, confirmó que los cuerpos de tres personas fueron encontrados bajo las piedras. Por su parte, el ministro de Justicia, Akin Gurlek, informó en su cuenta de X que al menos otras cinco personas resultaron heridas. Las autoridades no precisaron la nacionalidad de las víctimas.El derrumbe se produjo a las 15.15 hora local, las 9.15 en la Argentina, como consecuencia de “una caída de piedras provocada por un deslizamiento de tierra en la localidad de Goreme”, según explicó Kok. En declaraciones a la emisora privada NTV, el gobernador atribuyó el incidente a las fuertes precipitaciones de los últimos días.Las imágenes difundidas por la agencia turca IHA mostraron una enorme nube de polvo junto a un estacionamiento. En otra de las escenas se veía el cuerpo de una víctima atrapado debajo de una gran roca. El desprendimiento ocurrió en las proximidades del acceso al museo, uno de los espacios turísticos de este paisaje de columnas, valles y construcciones excavadas en la piedra.Tras el colapso, las autoridades dispusieron el cierre de la zona al público. El gobernador señaló que “las operaciones de búsqueda y rescate (...) siguen en marcha”, mientras que la fiscalía de Nevsehir abrió una investigación. El primer balance difundido por Kok había sido de dos muertos y un herido, pero los reportes posteriores elevaron esas cifras.Un paisaje tallado en la rocaLa formación que se derrumbó era una de las llamadas “chimeneas de hadas”, las columnas altas y delgadas que caracterizan a Capadocia. Con siluetas que recuerdan a hongos, conos o torres, estas estructuras son el resultado de la erosión del viento y el agua sobre roca volcánica a lo largo de millones de años.Ese proceso natural modeló un territorio de valles y paredes de piedra que también conserva huellas de antiguos asentamientos humanos. A las formaciones geológicas se suman santuarios excavados en la roca, viviendas dentro de grutas y ciudades subterráneas, parte del patrimonio que atrae a visitantes de todo el mundo. El paisaje combina estructuras de origen natural con otras excavadas por antiguos habitantes.La Unesco inscribió el lugar en su lista de Patrimonio de la Humanidad en 1985. En la descripción del sitio, la organización destaca tanto el paisaje que produjo la erosión como los testimonios de las comunidades que se instalaron allí y aprovecharon la roca para construir espacios de vivienda y de culto.“En un paisaje impresionante modelado por la erosión, el valle de Goreme y sus alrededores albergan santuarios rupestres (...), pueblos troglodíticos y ciudades subterráneas, vestigios de un asentamiento humano tradicional cuyos orígenes se remontan al siglo IV”, señala el organismo de las Naciones Unidas en su página web.La conservación de ese conjunto enfrenta, además de los fenómenos naturales, la presión de la actividad turística. La Unesco advierte sobre “un exceso de afluencia turística y algunos actos de vandalismo” y señala que “se han introducido algunas construcciones incompatibles”. Estas observaciones describen los problemas de preservación del lugar; la investigación sobre el derrumbe de este jueves quedó a cargo de la fiscalía local.La escala de esa actividad se refleja en las cifras que dio en septiembre pasado el director del organismo gestor del sitio, Aydin Cem Aslanbay, al diario Daily Sabah: el lugar recibe alrededor de 4,5 millones de visitantes por año y genera ingresos por 2500 millones de dólares, con turistas procedentes de todo el mundo.Agencias AP y Xinhua

Fuente: La Nación