Economía
Una breve guía para entender a los personajes más curiosos de la imaginería popular
Desde el Gauchito Gil hasta el Pombero, la creencia en lo sobrenatural tiene un fuerte arraigo en la población
Desde tiempos inmemoriales el hombre ha tenido creencias espirituales o religiosas. Las más primitivas: el sol, la luna, la lluvia, la tierra, el fuego, etc., siendo entendible que los fenómenos naturales hayan sido los que captaran mayor atención y respeto en sociedades primitivas. De ahí se forman posteriormente las leyendas, los mitos y las supersticiones. El campo siempre fue un área fértil en estos temas; muchos casos son toda una iconografía acerca de lo inexplicable o lo sobrenatural y en otros se ha tomado un referente o personaje en quien depositar la fe y la esperanza. Es la creencia popular armando imaginería, modelos propios y autóctonos. Veamos algunos casos de nuestro país:La Luz Mala: nombre con que la gente identificaba a una misteriosa luz de campo que se pensaba representa el vagar de almas en pena o fantasmas, un fenómeno de muy amplia difusión en el folklore de los países latinoamericanos. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que esta manifestación no es más que una luminiscencia o fosforescencia natural a manera de luz brillante generada por la combustión espontánea de productos de la descomposición de materias orgánicas (fósforo de los huesos, carne, vegetales) en el suelo. No obstante eso, esta superstición aún cuenta con muchos adeptos.Retenciones a la soja: cuál será la alícuota que pagará a partir de 2027El Pombero: nombre que se le da a un duende o criatura sobrenatural que se encuentra en zonas rurales de Paraguay, Brasil, Bolivia y la Argentina (muy difundido en las provincias de Misiones y Corrientes). Se presenta como un gnomo bajo, pequeño, de aspecto infantil, pero lascivo. Considerado un guardián de la naturaleza, durante la noche vaga por los senderos y vive en ranchos abandonados en bosques y montes. La gente trata de no molestarlo ya que se irrita con el que depreda la tierra, y en esos casos toma venganza desorientando al infractor.El Gauchito Gil: figura pagana, de devoción popular. Es el gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez. Nació en Pay Ubre, cerca de Mercedes, provincia de Corrientes, en 1840, asesinado el 8 de enero de 1878. Con leves diferencias, hay más de una versión sobre su historia. Pero en el fondo trata de un gaucho cuatrero y milagrero, que luchó y desertó en la guerra de la Triple Alianza. A través de varios episodios de su vida, dejó entrever que en forma póstuma, su invocación y rezo daría solución a los problemas de la gente. Los santuarios de veneración llevan banderas y trapos rojos como decoración; el principal, en la ciudad de Mercedes, recibe miles de peregrinos cada año. Ahí está enterrado el Gauchito Gil.La Llorona: según la leyenda, La Llorona es una mujer llamada María que, por causa de la infidelidad del marido o de ella (hay varias versiones), ahoga a sus hijos y se suicida. Desde entonces y para siempre, el fantasma de María, ahora “La Llorona”, vaga por la Tierra en busca de sus hijos perdidos. Se la puede escuchar de noche llamándolos, llorando con gritos fuertes y lastimeros. Se dice que los lamentos de La Llorona suenan más distantes cuanto más cerca está de sus víctimas. Su llanto presagia muerte y desgracia ya que asesina hombres, mujeres y niños, raptándolos muchas veces. Se la describe como una mujer joven, de pelo largo, hermosa y con una capucha. Con esa presencia atrae a los infortunados. Me contó mi padre que en 1943, llevando un arreo de novillos a la feria de Pergamino, el capataz le sugirió pasar al galope una pequeña cañada ya que se decía que ahí se escuchaban llantos de mujer; obviamente, así lo hicieron.San La Muerte: veneración pagana relativamente nueva, popular en la Argentina, Paraguay y Uruguay. En los últimos años se ha propagado por todas las provincias y en el conurbano bonaerense. Se lo representa como un esqueleto humano con una guadaña, imagen universal de la parka o muerte. Su imaginería se usa de amuleto protector. Según la creencia popular, es el patrono de las personas marginales, oprimidas y fuera del sistema. Podría aplicarse a pobres y desamparados, pero tiene una exclusiva difusión en cárceles y ámbitos tumberos de la delincuencia, siendo adoptado como patrono de los malvivientes.El Lobizón: ser mitológico guaraní. Según la creencia popular es el séptimo hijo varón de siete hermanos que al llegar a la adolescencia se convertirá en lobizón, pariente lejano del hombre lobo europeo. Su aspecto es de hombre lobo cuadrúpedo o perro de grandes colmillos, ojos fulgurantes, fétido y demoníaco que aterroriza a la gente transformándola también en lobizón para posteriormente retomar su forma humana. En Paraguay y la Argentina se acostumbra desde el siglo XIX, que el Presidente de la Nación sea nombrado “padrino” del séptimo hijo varón de un matrimonio. Esta costumbre se debió para contrarrestar a los supersticiosos que a veces sacrificaban a su séptimo hijo por el terror de que se les convierta en Lobizón. En marzo de 1973, el presidente Juan Domingo Perón dio marco legal a esta costumbre a través del decreto conocido como “ley de padrinazgo presidencial” el cual otorga becas de estudios primario y secundario para el ahijado.Podría seguir escribiendo sobre más figuras paganas, mitos, leyendas, supersticiones y creencias, pero creo que con esto ya tenemos bastantes ejemplos para reflexionar.¡Cosa’ e mandinga!