Es imposible que no se escape una sonrisa cuando él habla. Lo hace con tanta naturalidad y con una frescura tan cercana que nada hace pensar que se trata del entrenador que consiguió en el fútbol mexicano lo que ningún otro: seis coronas con Toluca, el famosos sextete. Remera sin mangas, pantalón corto y casi recostado sobre un sillón beige, Antonio Mohamed, el Turco, se brinda como siempre, directo, pero más reflexivo que nunca. Con 14 títulos oficiales como director técnico y como el entrenador más ganador en la historia de Toluca, Mohamed prefiere dejar a un costado los números. Aquel perfil alto, de hombre curtido en las calles y algo histriónico, ya no forma parte de su carta de presentación. Dice en más de una oportunidad, en la charla con LA NACION, que a los 56 años se permite elegir dónde y cuándo utilizar toda esa energía. Aunque también reconoce que jamás va a negociar sus formas y que lo que trae en su esencia es lo que lo llevó a ser el tercer técnico argentino en actividad más ganador, sólo por detrás de Marcelo Gallardo (15) y Ramón Díaz (17, hoy en pausa, a la espera de un nuevo desafío), y el quinto en la tabla histórica de DT de nuestro país. Se relaja, cuenta que un par de horas antes estuvo cuidando a Adonis, su nieto, el hijo de Shayr, su asistente en Toluca, acomoda una de las cortinas que tiene detrás para que ingresa más luz natural, se ríe una y otra vez, se acomoda uno de los auriculares y acepta cada una de las preguntas sin rodeos.-¿En qué momento estás de tu carrera, de tu vida? Se te advierte diferente, como más reflexivo...-Bueno, a ver, ya estoy grande. Ya no tengo 40 años y siento que es lo último, que quedan un par de años más, unos cuantos años más de entrenador y ya no más. Entonces, cuando mirás para atrás, ves que ya pasó bastante... Creo que se llega más tranquilo a esta etapa. Siento que hay batallas en las que no me quiero involucrar, sino que pretendo llegar en paz y disfrutar lo que hago.Lo que implica ganar en México-¿Y por qué pensás que todo eso lo encontraste en México? Allí ganaste todo como entrenador.-Mirá, acá en México han dirigido los mejores técnicos argentinos, todos. Basile, Bielsa, Pekerman, Ramón Díaz, ahora Milito, Almeyda, Crespo. Acá dirigieron todos. Si te pones a hacer la cuenta y hacer la tarea, vas a ver que todos trabajaron acá en México. Chacho Coudet también..., los que quieras. Y no todos tuvieron la fortuna de ganar. Casi ninguno te diría. Es un fútbol bastante especial, como lo es el brasileño, como lo es el argentino, como lo es el español, que son los que yo conozco, en los que me tocó dirigir. Pero acá tengo la posibilidad de conocer mucho la idiosincrasia, las entrañas del fútbol mexicano. Y también cómo jugar y cómo elegir a los jugadores que nos pueden sumar. Tengo esa posibilidad, porque conozco mucho de Argentina, conozco mucho de Brasil y conozco de México, entonces, creo que se reduce un poco el margen de error. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por LIGA BBVA MX (@ligabbvamx)
Cuando toma un tema no lo suelta, se acomoda otra vez en su sillón blanco y continúa con sus pensamientos: “La otra es que la mayor parte de mi carrera como técnico la hice acá, porque en Argentina dirigí muy poco en Colón, un paso cortito, a Huracán en Primera y un paso muy corto de siete meses en Independiente, que ganamos la Sudamericana. Estuve en Brasil también, casi un año en Mineiro y la aventura de España, que fueron 11 partidos, porque decidimos cortarla por un tema de que no había empatía con ninguna de las partes. Y explicarte por qué triunfé acá: yo te diría porque dirigí acá casi todo el tiempo. No es que dirigí en Argentina diez o cinco años”.-En todos estos años dirigiendo en diferentes culturas, ¿sentís que cambiaste como líder?-Mirá, primero que nada, lo que va cambiando es tu posicionamiento como líder. Cuando yo empecé como técnico, acá en la primera etapa, me contrataban para dirigir equipos que venían muy mal. Como Cholos de Tijuana en 2011, que me llamaron para salvarlo deportivamente. A partir de 2013, ya los equipos como América, Monterrey y Toluca ahora, o en Brasil, Mineiro, me buscaron para ser campeón. Entonces, a partir de ahí, ya tu personalidad tiene que ir mutando con respecto a los objetivos que tenés y sabiendo los planteles con los que te vas a encontrar. Cuando vos pasás a dirigir al América de México o al Mineiro de Brasil, estás trabajando con figuras. Y para encontrar ese respeto tenés cambiar mucho de hábitos y cambiar en un montón de situaciones para poder convivir en ese ámbito, que es mucho más… complejo, porque cuando vos tienes un plantel que pelea el descenso hay una presión diferente y cuando tenés un equipo para ser campeón, te encontrás con figuras, entonces hay que saber manejar los egos. Los cambios como entrenadorGesticula, piensa, se queda algunos segundos en silencio, pero se mantiene concentrado en lo que pretende comunicar: “Tenés que hacer mucha cintura para poder convivir. Y tenés que tener, obviamente, tu personalidad, tu espalda, porque si no, terminás consumido por la vorágine de un equipo grande. Pero todo eso tiene que ir respaldado con el conocimiento y con el convencimiento, porque si dudás en un equipo grande...”. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Locura Quemera | HURACÁN 🎈 (@locuraquemera)
-En todo este recorrido, ¿de qué técnico aprendiste más?-Aprendí mucho más de entrenadores que decían cosas que a mí no me gustaban, que de los que hacían las cosas que me gustaban. Todas las cosas que hacían que a mí no me gustaba y yo veía que el grupo se desarmaba por eso, era lo que yo tenía anotado para no hacer. Sí entonces, ir de frente, ser justo en las decisiones, poner al grupo por sobre encima de todas las cosas, que la comunicación sea real y cara a cara. Hay un montón de cosas que uno va aprendiendo con la experiencia. Muchas cosas también sumé en los vestuarios que me tocó compartir, en el vestuario de Boca, en Independiente, en Huracán, vestuarios que me ha tocado manejar… Y después, como técnico fui aplicando algunas cosas aprendidas ante diferentes situaciones. Y creo que se me dio bastante bien.-¿Cuánto tuviste que aprender como entrenador para lidiar con futbolistas con una carácter parecido al que vos tenías como jugador?-Cuando a mí me tocó ser entrenador muy joven, tuve que sacar el jugador de adentro, algo que es un tema bastante complejo de resolver. Ahora bien, una vez que lográs eso, después te viene la etapa de entrenador en la que tenés que picar piedras para lograr ser uno mismo. Y después, cuando te toca triunfar, es necesario trabajar con tu ego, dejarlo de lado y darles protagonismo a los futbolistas. Entonces, creo que fueron etapas diferentes, ahora estoy disfrutando muchísimo, les transmito a los jugadores las vivencias de estos años y disfruto desde otro lugar. Aunque a veces se me va un poco la cabeza y me caliento con algunas cosas. Disfruto muchísimo lo que me pasa y siento que simplemente fui cambiando en la vida y como entrenador. Creo que fui haciendo en cada etapa de mi vida lo que yo creía que correspondía para poder llegar hasta este lugar.-Cuando tenés que conducir, ¿qué elegís como principal herramienta: mandar o convivir?-Las dos cosas. Yo creo en lo que decía el Flaco Menotti: que ante el conocimiento y ante el convencimiento no hay nada que se resista. No hay ninguna herramienta más fuerte que eso. Obviamente que para eso hay que trabajar y tienen que creerte los futbolistas. Una vez que te creen, hay un respeto total. Puede suceder que te equivoques en la toma de decisiones, en elegir un jugador u otro, pero lo que nunca tenés que hacer es mentirle a tu grupo, porque de eso depende que puedas manejarlo, hay que tener lealtad. Y la realidad es que el jugador se rinde ante el conocimiento y me parece que esa es el arma más seductora que puede tener un entrenador. Una vez que lográs eso, conducir un grupo es mucho más fácil. Igual, te puedo asegurar que estás en constante evaluación de parte de los futbolistas; por más que ganes, estás siempre en evaluación y casi que no te podés equivocar.Los egos y jugadores con los bolsillos llenos-¿Vos querés que el jugador te quiera o te respete?-Es una línea muy difícil y es muy fina. Es una línea muy fina. Yo estoy en un momento en el que me quieren y me respetan mucho, pero cuando tengo que sacar una figura, que en algún momento puede llegar a pasar, podría ser que no me quieran, me van a tomar un poco de bronca, pero entiendo que con el transcurso del tiempo se van a dar cuenta de que el entrenador tenía razón. A mí me pasó como jugador también. Siempre pensás que tenés que jugar y a veces que los ciclos se van cumpliendo en los lugares, por eso el entrenador tiene que tomar decisiones. Pero está claro que la línea entre que te quieran y ser justo es muy, muy finita. -¿Cómo hacés ese equilibrio? -La verdad que es a cada paso, porque es muy complicado todo, nosotros estamos hace un año y ocho meses y ganamos el torneo mexicano, Clausura y Apertura, la Liga de Campeones, Campeones Cup, Concacaf Champions Cup y la Leagues Cup. Somos los primeros en ganar el sextete, entonces ahora estamos con la posibilidad en diciembre de jugar con el campeón de la Libertadores. Ganamos todo, y hay un momento en el que hay una baja de energía, una baja de rendimiento. De hecho, ahora nosotros estamos pasando por un momento raro, porque salimos campeones a mitad de la temporada y tener que volver a arrancar después de salir campeón... Tocás un pico máximo a la fecha siete del campeonato y en la 11 o 12 el equipo está como bajo de energía y tiene que volver a levantar porque viene el cierre del torneo. En ese intermedio hay que tomar decisiones, porque el equipo está teniendo baja individual y eso provoca que el equipo tenga un descenso colectivo. En ese contexto, hay que buscar soluciones y esas medidas suelen dejar algún damnificado, porque cua
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Antonio Mohamed con LA NACION: “El mejor legado para mi hijo es que le digan que su papá es un buen tipo”
Fuente: La Nación Deportes