Algunos de los líderes globales todavía ponen en discusión al cambio climático, pero el sector científico ya va mucho más allá de esos argumentos y piden reconocer y abordar el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial. Y es un tema que atañe particularmente al agro, el sector más afectado.
Un informe de The Lancet estima que en 2025 se perdieron más de 1 billón de dólares de ganancias potenciales, aproximadamente el 1% del PBI global, por el calor extremo en el mundo. En la tabla de posiciones, el podio es para el sector agropecuario, que concentra un 38% de esas pérdidas.
Los datos surgen del trabajo coordinado por University College London y elaborado en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y advierte sobre un fenómeno que afecta significativamente a quienes trabajan en el campo y, desde ya, a la generación de alimentos.
Según el informe recientemente publicado, el promedio anual de muertes relacionadas con el calor aumentó casi un 36% desde que se suscribió al famoso Acuerdo de París, el tratado mundial sobre el cambio climático: de unas 398.400 por año en 2006-2015 a 540.800 en 2016-2023.
Solo en 2023, se estima un récord de 710.000 muertes en todo el mundo por las altas temperaturas, y más del 70% de esa carga, afirma la OMS, es “atribuible al cambio climático causado por el hombre”.
El informe también destaca el empeoramiento de las condiciones de sequía, el aumento de la exposición a extremos hidrológicos y las importantes pérdidas económicas vinculadas a la exposición al calor. En ese último punto el principal afectado es el agro, el sector que concentra más de un tercio de las ganancias potenciales perdidas a causa de las altas temperaturas.
“La exposición al calor puede reducir la capacidad de las personas para trabajar de forma segura y productiva, especialmente en ocupaciones físicamente exigentes y al aire libre, o donde los trabajadores no tienen acceso a refrigeración”, advierte The Lancet, que reunió el trabajo de 146 investigadores de más de 30 países y puso en cifras ese impacto.
En Argentina, las pérdidas potenciales de ingresos laborales por la reducción de la capacidad de trabajo ante el calor se estimaron en unos 1.914 millones de dólares durante 2025, equivalentes al 0,28% del PBI nacional. El agro fue el sector más afectado, con unos 667 millones de dólares, cerca del 35% del total.
La estimación surge de la cantidad de horas de trabajo perdidas a escala nacional en cuatro sectores -servicios, manufactura, construcción y agricultura-, cruzados luego con datos sobre ingresos promedio por hora y por actividad.
Con el agro a la cabeza, el trabajo científico advierte que las dificultades para trabajar generan pérdidas de ingresos que tienen luego un efecto derrame: “Pueden socavar los medios de vida, la seguridad alimentaria, el acceso a la atención médica y las condiciones socioeconómicas que afectan los resultados de salud”, señalaron.
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De allí surge el pedido de The Lancet para tener en cuenta el impacto del cambio climático sobre la salud pública mundial, con una tendencia en términos de pérdidas económicas y de vidas humanas preocupante.
Incluso, señala la OMS, a pesar de que “las inversiones en energía limpia y la acción climática comienzan a generar beneficios para la salud”. Evidentemente, advierte el organismo de Naciones Unidas, “los daños a la salud relacionados con el clima están creciendo más rápido que la respuesta global”.
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El problema también alcanza a la alimentación. El informe estima que, en 2024, la mayor frecuencia de olas de calor y sequías provocó que 127 millones de personas adicionales estuvieran en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave. Para calcularlo, los investigadores analizaron esos fenómenos durante las temporadas de crecimiento de cuatro cultivos centrales: maíz, arroz, sorgo y trigo.
La falta de agua también muestra la dimensión del problema: durante 2025, las sequías extremas afectaron al 51,8% de la superficie terrestre mundial durante al menos un mes.
Frente a ese panorama, los autores proponen que la OMS desarrolle un nuevo instrumento para abordar el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial. El objetivo es sostener una respuesta coordinada que permita anticipar los riesgos, fortalecer los sistemas de salud y movilizar recursos.
El reclamo incluye ampliar el financiamiento para las medidas climáticas y sanitarias mediante aportes no reembolsables y condiciones financieras muy favorables, para que los países puedan adaptarse sin agravar sus deudas.
Agro & Campo
Con este calor no hay cuerpo que aguante: Científicos alertan por el impacto del cambio climático sobre el trabajo y estiman que el agro concentra el 38% de las pérdidas potenciales
Fuente: Bichos de Campo