Daniel Scioli, contra las críticas por el desfinanciamiento del deporte argentino: “Yo ni siquiera lo llamaría ajuste”

A cada cuestionamiento, Daniel Scioli tiene una respuesta. Y casi siempre es defensiva. Si se habla del recorte del presupuesto del deporte argentino, enumera inversiones y apoyos; si aparecen las quejas de los atletas, reclama que también se conozca cuánto aporta el Estado; si se plantea que Deportes perdió relevancia dentro de la estructura oficial, responde que tiene “más jerarquía que nunca”. Tampoco concede demasiado cuando la conversación pasa por la situación del Cenard: asegura que todas las disciplinas funcionan “al 100%” y que no existe un área sin utilizar. En su descripción, su gestión a cargo de la Secretaría de Deportes prácticamente no muestra fisuras, más allá del crudo desfinanciamiento registrado desde 2023. Scioli, cuya secretaría también incluye Turismo y Ambiente, lleva apenas tres meses al comando de esta nueva etapa del área y evita confrontar con su antecesor, Diógenes de Urquiza, cuya salida atribuye a una decisión tomada “en el máximo nivel del gobierno”. Pero cuando su entrevista con LA NACION se mete de lleno en los problemas que atraviesan al deporte argentino, aparece una constante. Frente a las diferencias presupuestarias con otros países de la región, las dificultades de algunos atletas, la salida de entrenadores al exterior y la fuerte reducción en el número de participantes de los Juegos Evita respecto de 2023, el funcionario vuelve una y otra vez sobre un eje: la inversión existe, el Estado está presente y su equipo trabaja para resolver cada necesidad. Incluso rechaza hablar de “ajuste” y prefiere definir el proceso como uno de eficiencia y administración responsable de los recursos. Eso no significa que niegue los reclamos. “Escuchamos a todos, los respetamos y buscamos atender su necesidad”, sostiene en la conversación con LA NACION, sobre los deportistas que cuestionaron públicamente los montos de las becas y las condiciones de infraestructura. Su posición queda expuesta en esa tensión: acepta el derecho a reclamar, pero discute la idea de que detrás de esas demandas exista una retirada del Estado. —Pasaron casi tres meses desde la salida de Diógenes de Urquiza. ¿Cómo describe lo que ocurrió en el área, a partir de la reestructuración y el cambio de nombres?—Más que de lo que pasó, puedo hablar acerca de dónde estamos y hacia dónde vamos. Estamos teniendo una reunión de trabajo, como lo hacemos periódicamente, con los tres directores nacionales: Diego Domper, Leonardo Villafranca y Sebastián Neuspiller. Trabajamos en forma coordinada con la Vicejefatura de Gabinete. Es un estilo que tengo: más allá de los lugares formales, todos trabajamos en equipo, tirando sobre la mesa los distintos temas y buscando acompañar el gran talento y esfuerzo de los deportistas con distintos niveles de apoyo.—¿Qué ocurrió con la salida de Diógenes? ¿Hubo diferencias de criterio sobre el rumbo que debía tomar el deporte?—Son distintas etapas. Hubo una decisión en el máximo nivel del gobierno para que la Secretaría de Deportes estuviera integrada en esta secretaría y así fue. Yo por Diógenes guardo respeto y jamás van a escuchar de mi parte un comentario contra una persona que tiene su trayectoria en el deporte. Pero estamos en otro tiempo, implementando los cambios y el mandato que a mí me han dado en plenitud.—¿Cuál es la situación del Cenard?-Está todo lo que se ha hecho para adecuar las instalaciones para el deporte de alto rendimiento: el natatorio, la cancha de hockey, el gimnasio, el servicio médico, el comedor y el hotel. Porque el acompañamiento al deportista no pasa solamente por el apoyo económico, sino también por todo lo que se le facilita y por la cobertura médica. La cancha de paleta fue elogiada de manera contundente por las autoridades internacionales. En la pileta se hizo mantenimiento y reparaciones; están el cloro y la calefacción. En el hotel hay deportistas que pernoctan y reciben todo tipo de servicios, con 150 plazas diarias. Queremos recuperar el espíritu de un verdadero centro de alto rendimiento: cuidar a los deportistas y acompañarlos con instalaciones y servicios. —¿Qué le falta hoy al predio para estar al ciento por ciento?—Hoy funcionan al 100% todas las disciplinas. Tenemos deportista de más de 50 disciplinas entrenándose en el Cenard y el último sábado tuvimos cuatro campeonatos internacionales al mismo tiempo: waterpolo, atletismo, pelota vasca y pesas. Tenemos un gimnasio de musculación hermoso. Hasta los All Blacks fueron a entrenarse ahí. No hay ninguna área que no se utilice. Está al ciento por ciento utilizado todo.—¿El gimnasio funciona actualmente con alguna concesión?—No. Se hizo un acuerdo para renovar las máquinas. Nosotros estamos abiertos a potenciar lo público-privado y ese es también un eje de nuestra gestión. —¿Qué rol ocupa usted dentro de Deportes, si se considera que también tiene bajo su órbita Turismo y Ambiente? ¿Cómo reparte su tiempo entre las tres áreas?—De acuerdo con la necesidad, pero tenemos una presencia permanente en las dos áreas y también en Ambiente. Somos un equipo muy sólido, muy integrado. Yo me apoyo en gente a la que empodero para que tome decisiones, me mantenga informado y, cuando tiene alguna duda, me consulte. Los tres directores nacionales están absolutamente empoderados y trabajan integrados conmigo. Si querés marcar un cambio respecto a la etapa anterior, tiene que ver con esta lógica de trabajo y con los lineamientos que me baja el Gobierno nacional. -¿Qué sucede con el presupuesto?—Estamos articulando con el ENARD. Todos son fondos del Tesoro Nacional. El famoso impuesto del 1% de la telefonía dejó de ir directamente al ENARD en 2017, no durante este gobierno. Hoy estamos hablando de un presupuesto para el deporte de alrededor de 50 millones de dólares, al que se agregan apoyos de YPF y Banco Nación. Ahí hay que atender becas y delegaciones. Cuando ves todo ese universo, te das cuenta del compromiso que tiene nuestro gobierno con el deporte argentino. En los últimos Juegos Suramericanos logramos el segundo puesto y una cantidad récord de medallas, con el 70% de los medallistas becados por la Subsecretaría y una inversión del gobierno nacional superior a los 5 millones de dólares. Y con el mismo ímpetu nos preparamos para Lima 2027, de cara a los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028. Ahora tenemos resultados concretos sobre los cuales podemos trabajar para potenciar determinadas disciplinas y determinados deportistas.—Pero si se compara el presupuesto argentino con el de Chile, que tiene tres veces más, y el de Brasil, catorce veces superior...-Pero acá, cuando sumás el presupuesto, las instalaciones y los servicios, aparece la inversión que tenemos. Y si surge una necesidad, buscamos reforzar partidas. Ahora mismo estamos pidiendo un refuerzo para el Enard y planificando el año que viene pensando en los Panamericanos. Hoy hay una inversión que se complementa con apoyos privados. No es que “no haya nada”, como se estuvo diciendo. Las becas se triplicaron con respecto a 2023. Partimos de un presupuesto que sale del Tesoro Nacional y que gestiono con la Vicejefatura de Gabinete y con la Secretaría Administrativa de la Jefatura de Gabinete. Y cuando algo no alcanza, buscamos alternativas. -¿De qué manera?—Lo viví personalmente en 2003. Antes de los Juegos Olímpicos hablé con Juan Curuchet y le pregunté qué le faltaba. Necesitaba una rueda para la bicicleta. Llamé a Aeropuertos Argentina 2000 y conseguimos el apoyo. También hablé con Camau Espínola y le pregunté qué necesitaba. Se lo conseguimos y ganó una medalla de plata en yachting. Hace poco hice lo mismo con un deportista de taekwondo adaptado: le pregunté qué necesitaba y me dijo “una pechera electrónica”. Esa es nuestra lógica: hablar permanentemente con los deportistas, saber cómo están y ver cómo podemos apoyarlos. Y cuando no logramos respaldar con los recursos genuinos, yo levanto el teléfono, hablo con alguna empresa para acompañar el esfuerzo y el talento de esos deportistas.—En 2017 cambió el sistema de financiamiento del ENARD y los recursos dejaron de llegar de manera directa. ¿Ese mecanismo no dificulta el acceso rápido a los fondos, sobre todo cuando hay que financiar una delegación?—El Enard va teniendo todos los fondos que necesita. Fondos a cuenta, acá, no hay para nadie. Se va cumpliendo el cronograma de acuerdo con las necesidades. Estamos muy encima de eso. Eso de que necesitan plata por las dudas... No.—¿Le parece mejor este sistema, en el que los recursos pasan por el Tesoro, que el mecanismo anterior, en el que llegaban directamente al ENARD?—Esto hay que ponerlo en el contexto de la Argentina. Hubo que hacer un gran ordenamiento fiscal, bajar la inflación y avanzar en la reorganización de la macroeconomía. Era clave tener centralidad sobre los recursos y aplicar criterios de eficiencia en el gasto. Yo ni siquiera lo llamaría ajuste, miren lo que les digo. En Turismo, por ejemplo, bajó un 70% la planta de personal y fueron devueltos los hoteles de Chapadmalal. Esos hoteles significaban pérdidas superiores a US$ 20 millones por año. También fueron devueltos oficinas y locales. Y, al mismo tiempo, batimos récords de llegada de turistas del exterior, sin Previaje y sin pauta publicitaria. Lo mismo buscamos aplicar al deporte: administrar responsablemente y coordinar todas las áreas del Gobierno. —En los últimos Juegos Suramericanos, varios deportistas plantearon que las becas y el apoyo del Gobierno no eran suficientes. También hubo reclamos por cuestiones de infraestructura, como atletas que contaron que se entrenaban en una rotonda en Santiago del Estero. La tiradora olímpica Fernanda Russo dijo: “Ganamos con el corazón, pero necesitamos plata”.—Escuchamos a todos, los respetamos y buscamos atender sus necesidades. Pero también queremos que sepan los apoyos que se les otorga. En el caso del hockey pregunté: “¿Las Leonas y los Leones saben del apoyo que se les da? ¿Saben que es de un millón y pico de dólares? ¿Saben lo que aporta YPF?”. Por eso de

Fuente: La Nación Deportes