Como un test de paternidad, pero para los árboles: El INTA utiliza pruebas de ADN para identificar variedades de pecán y evitar problemas de polinización

Aunque a simple vista puedan parecer iguales, no todos los árboles de pecán son genéticamente idénticos. Y conocer con precisión a qué variedad pertenece cada uno es fundamental para planificar una plantación, ya que una combinación equivocada de cultivares puede comprometer la polinización y, por lo tanto, la producción de nueces.
Para evitar esos problemas, investigadores del INTA desarrollaron una metodología que permite verificar la identidad de los árboles mediante pruebas de ADN: la herramienta, que ya se encuentra disponible para analizar determinadas muestras de pecán, funciona de manera similar a los estudios que se realizan para determinar la filiación entre personas.

A partir del análisis genético de las hojas, los especialistas pueden comprobar si un ejemplar pertenece efectivamente al cultivar con el que fue identificado. “Estos análisis son similares a las pruebas de paternidad o filiación que se hacen en humanos”, explicó Carolina Martinez, investigadora del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABiMo) del INTA.
Para realizar las pruebas, el equipo extrae ADN de las hojas y analiza una serie de marcadores moleculares conocidos como microsatélites, que permiten obtener perfiles genéticos capaces de diferenciar los cultivares.
“Cada árbol individual tiene una combinación única de letras en su ADN que sirve como una huella digital genética”, señaló Juan Gabriel Rivas, especialista en genotipado molecular del mismo instituto.

Esa información genética se complementa luego con estudios sobre el comportamiento de las plantas a lo largo de su ciclo productivo, que incluyen la brotación, la floración, la liberación de polen, la receptividad del estigma y las características de las nueces. Con esos datos, los investigadores lograron comprobar la identidad de cultivares introducidos formalmente al país.
La importancia de este trabajo radica en una particularidad reproductiva del pecán: la liberación del polen y el momento en que las flores femeninas pueden recibirlo varía según el cultivar. Por eso, para favorecer la polinización, los productores deben combinar variedades cuyos ciclos reproductivos sean complementarios.
“El pecán es dicógamo: en cada cultivar, la liberación de polen y la receptividad del estigma ocurren en momentos distintos (cultivares protándricos o tipo I, y protogínicos o tipo II)”, explicó Enrique Frusso, referente del cultivo en el INTA.

De allí que conocer la identidad de los árboles resulte fundamental. Como advirtió ese especialista, “si un árbol no es del cultivar que se cree, la combinación falla”.
La identificación genética permite, entonces, reducir la incertidumbre al momento de seleccionar los materiales que integrarán una plantación. También ayuda a aprovechar los resultados de los ensayos que realiza el INTA para determinar qué cultivares se adaptan mejor a las distintas regiones productivas del país.
El trabajo forma parte de un programa de introducción, multiplicación, evaluación y conservación de cultivares que el organismo lleva adelante en la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná. Allí se conservan materiales incorporados desde el programa de mejoramiento de pecán del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, además de dos cultivares desarrollados por el propio INTA.
La nuez pecan también se abre paso en Catamarca, aprovechando las tierras colonizadas por el olivo: “Los campos ya contaban con infraestructura, pozos de agua y sus sistemas de riego”, destaca el investigador Eber Delgado

Actualmente existen 20 cultivares de pecán inscriptos ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE), mientras que otros 14 se encuentran en proceso de descripción y caracterización para su futura presentación en el Registro Nacional de Cultivares.
Los avances de esta experiencia serán presentados del 28 al 30 de octubre durante el IV Simposio Sudamericano de Pecán, que se realizará en Tucumán y Catamarca y reunirá a investigadores y productores de Argentina y la región.

Fuente: Bichos de Campo