Enrique Rottenberg: es el tío de un reconocido productor teatral, vive entre Israel, Cuba y la Argentina y apuesta por un megaobra cultural

Enrique Rottenberg sale de la norma. Se aparta de los cánones previsibles. Imposible definirlo. Eso da cuenta de su multiplicidad de aficiones y lugares de residencia. Una vida atípica. Apellido ilustre para los argentinos que remite, indisolublemente, al teatro. Pero, en su caso -dijimos que rompe los parámetros esperables- el cine es una de sus vocaciones. Este jueves, se estrenará 4 historias increíbles, el cuarto film que dirige y que lo devuelve a la ficción, luego de algunas experiencias en el ámbito documental. El material, que se podrá ver en una nutrida red de salas, cuenta con el protagónico de Héctor Díaz -en un rol de primacía-, Carlos Portaluppi, Roly Serrano, Jackie Parisier, Maida Andrenacci, Lola Berthet, Javier Niklison, Tuchi Elkana Rottemberg y Omar Núñez Iglesias. Enrique Rottenberg recibe a LA NACION en FAC (Fábrica de Arte Contemporáneo), el espacio que abrirá en el verano de 2027 y apunta a convertirse en un hito en torno a las artes plásticas y el videoarte como faro latinoamericano de vanguardia. En el traveling -nunca mejor aplicado el tópico cinematográfico- el empresario, fotógrafo, artista plástico, actor, productor y director ofrece un detalle pormenorizado del impactante espacio que también cuenta como uno de sus impulsores a su sobrino nieto, el productor teatral Tomás Rottemberg. FAC se encuentra ubicado en la esquina de Perú y San Juan, epicentro de la vanguardia artística en Buenos Aires. Pensar el amor“Un hombre tonto, si calla, puede pasar por inteligente”. La frase atribuida al rey Salomón se constituyó en disparador de la trama argumental del primer tramo de 4 historias increíbles, el film que hoy ocupa el foco de atención de Rottenberg, el hombre insurrecto que decidió mantener la “n” del apellido que se fue tergiversando con una “m” que responde a la gramática esperable. “Detrás de cada historia hay un cuento filosófico”, esgrime el realizador, quien aparenta varios años menos que los 78 que marca su calendario biológico. -Entonces, de pensar el amor se trata con cuatro variables dentro de un mismo film.-En el primer relato aparece la imposibilidad de la palabra dicha, la segunda historia habla sobre la inconformidad, la tercera gira en torno al peligro de la inteligencia artificial y cómo afecta la dinámica natural del amor y la última tiene que ver con el no querer saber la verdad. La búsqueda del “amor justo” de un hombre que atraviesa la bisagra de los cincuenta años se convierte en un vaso comunicante de las cuatro historias urbanas y actuales. “Fui rodando cada vez que llegaba a Buenos Aires”, sostiene el director cosmopolita. Además, adelanta que Cien años juntos, otra de sus recientes realizaciones, ya comenzó su camino internacional. La trama, que gira en torno al vínculo afectivo de un hombre de 76 y una joven de 24 años, pronto también podrá verse en Buenos Aires. View this post on Instagram Fuera de lo comúnEnrique Rottenberg, hermano de Miguel, el padre de Carlos Rottemberg, nació en 1948 en Buenos Aires, pero, a los trece años, emigró a Israel donde estudió filosofía en la Universidad de Tel Aviv. En esta ciudad bañada por el Mediterráneo también se formó en la escuela de cine Camera Obscura. Aquí mismo produjo el cine de Amos Guttman y dirigió su propia aventura fílmica, La venganza de Itzik Finkelstein, un mojón fundamental en el cine local. En 1993 dio un golpe de timón a su vida y se instaló en La Habana, ciudad donde realizó múltiples tareas, algunas empresariales; pero también se abocó a la fotografía, escribió literatura y dirigió los documentales Zenaida (2018) y el mencionado Cien años juntos (2025). Fue en la isla caribeña donde logró tener contacto directo con Fidel Castro, “podía hablar durante cuatro horas seguidas y uno apenas poder meter un pequeño bocadillo”. Podría decirse que la vida de Rottenberg bien vale un film autobiográfico de resolución inesperada. -Está claro que usted es un ciudadano del mundo, ¿dónde reside actualmente?-Tengo un cortocircuito con los cuatro países en los que vivo. -A saber. -Cuba, Israel, España y la Argentina, pero, de este país, prefiero no decir nada. -Un cortocircuito menos. -¿O será que llevo las tragedias a los países a los que voy? -Convengamos que el mundo no atraviesa su mejor momento, no se atribuya el “mérito”. -Es cierto. -¿Cómo se definiría?-Como un artista, un creador. -Un apellido, con “n” o con “m” que, rápidamente, traslada al inconsciente colectivo a un ámbito de creación artística. -FAC es una creación, pero, como Carlos (Rottemberg) es del mundo del teatro, apareció la vinculación con Tomy (Tomás Rottemberg), que también pertenece al universo del teatro, pero lo “calenté” con esta propuesta.FAC involucra a buena parte del árbol genealógico familiar, ya que también participa Dana Ingrid Heiber en su comité directivo, quien está casada con un hijo de Rosita, hermana de Carlos y Daniela, quienes, a su vez, son hijos de Miguel, fallecido hace poco tiempo, y Juana Rottemberg. -¿Cómo es su vínculo con su sobrino Carlos Rottemberg?-Es un creador, pero creamos de diversas maneras; nos tenemos una admiración mutua y nunca nos dejamos de ver. Los dos somos obsesivos. “¿Te puedo contar mi historia cinematográfica?”, propone Rottenberg, el hombre de aspecto bohemio, pero que se lleva muy bien con los números, algo que también define la imposibilidad de definirlo. -Cuénteme. -Mi primer acercamiento al cine, donde también participó Carlos (Rottemberg), fue en una película que se llamó Sola, que protagonizó Graciela Borges bajo la dirección de Raúl de la Torre. Aquel film se estrenó en 1976 y también contó en su elenco con Luis Brandoni, Mabel Manzotti y Lautaro Murúa. -¿Cómo recuerda ese estreno?-Un crítico escribió, “como el nombre de la película, así quedará”. Tres años después, en 1979, se me acercó una pareja para proponerme una historia sobre homosexualidad, pero me aclararon que la industria israelí se ocupaba de otros temas. Les pregunté cuánta gente consideraban que conformaba la comunidad gay y me respondieron que aproximadamente un ocho por ciento de la población total. Admito que soy rápido con los números y eso me impulsó. -¿Cuál es la relación?-En ese momento, en Israel vivían cuatro millones de habitantes, con lo cual, inmediatamente pensé en los 320.000 espectadores potenciales y en sus padres. -¿Por qué pensó en los padres?-En esa época, ser homosexual era un problema y los padres tenían la necesidad de ver cuál era ese problema. Así que 320.000 más 640.000 da un total de 960.000 potenciales espectadores. -Éxito en puerta. -Lo que no tomé en cuenta es que la mayoría estaba en el armario e ir a ver la película no era factible, con lo cual, creo que no llegamos a mil espectadores. También fue el productor del cine de Amos Guttman, con hitos como Bar 51 e Himmo, Rey de Jerusalem, recordados materiales del cine local.-Estas experiencias tienen que ver con la producción, ¿cuándo nace el director cinematográfico?-Cuando mi rol de productor comenzó a meterse en la parte artística, cuando empecé a sugerirles ideas a los directores con los que trabajaba. Su primer hito como realizador fue a partir del film La venganza de Itzik Finkelstein, una comedia audaz y satírica en torno a un hombre que busca vengar un fracaso comercial. “Ahí me consagré, porque me gané varios premios y la película llegó a representar a Israel ante la Academia de Hollywood”. View this post on Instagram -¿Por qué emigró de Israel a Cuba?-Estaba un poco cansado de los tiempos del cine, sobre todo de aquel cine analógico y decidí moverme.Rottenberg va y viene con su relato, no es sencillo seguirle el tren, aunque el lector de esta entrevista encuentre el “rompecabezas” con sus piezas acomodadas. Con todo, resulta atrapante su cuento y el modo en el que maneja la oralidad. No deja de lado las anécdotas sobre su mundo empresarial, aunque aclara que prefiere detallar su rol artístico. En su llegada a la isla, en tiempos donde era gobernada por Fidel Castro, comenzó a desplegarse en su faceta como fotógrafo: “Cuba es un set gigante”. Apelando a la generosidad y el ADN de la población de La Habana, decidió comenzar a producir un seriado fotográfico en torno al ámbito de privacidad que ofrece una casa: “Nadie me dijo que no, todo el mundo me abrió sus puertas y así pude fotografiar más de 700 dormitorios”. -Un gesto que resume una idiosincrasia. -Lo más difícil era que, en cada casa, llegaba la misma pregunta, “¿no quiere un cafecito?” y me quedaba. Aquel seriado se rotuló como Dormir con… y fue curado por Nelson Ramírez de Arellano Conde, quien hoy acompaña a Rottenberg en la curaduría de FAC. “En Estados Unidos, un crítico le cambió el título por ´Dormir con y levantarse sin…´”. View this post on Instagram Llega el turno de pensar en Mika Rottenberg, su hija, una reconocida artista plástica y visual, cuyas obras esgrimen un concepto del arte sumamente reconocido y que requiere de la sensibilidad del espectador para decodificar cuerpos, máquinas, poesía. La artista suele exponer en el MoMa, Tate, Guggenheim de Bilbao, entre otros espacios de excelso prestigio. “Mika, en la década del noventa, comienza a trabajar con el videoarte, pero, entonces, no la entendí, pensaba que todo debía tener, como en el cine, comienzo, desarrollo y final”. La artista también forma parte de la comunidad iniciática de FAC, proponiendo un trabajo inmersivo como una nueva forma de habitar el arte.-¿Su hija influyó en usted? ¿Cómo dialoga el videoarte en su trabajo fotográfico? -Es un arte que no domino, pero admiro. No soy un fotógrafo documentalista, mi trabajo tiene que ver con puestas en escena. Muchas veces, ni siquiera sé lo que estoy contando. Como buen argentino, me atraviesa el inconsciente en mi obra.-Además, estudió filosofía. -Creo que algo de eso se imprime en mis fotos y en mi cine. Faro futuroLa Fábrica de Arte Contemporáneo -que nació en La Habana como Fábrica de Arte Cubano- girará su p

Fuente: La Nación