Histórica colaboración entre el INTA y la Universidad de Florida por la soja

El Centro Regional Córdoba del INTA y la Universidad de Florida, Estados Unidos, trabajan en la calibración de modelos de simulación a partir de los registros de la Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso), según se informó. La investigación, dijeron, busca identificar variedades y prácticas agronómicas que permitan expresar mejor el potencial productivo en distintos ambientes de la Argentina y otros países de la región.En el marco de esta iniciativa, Cristian Vissani y Marcos Murgio, investigadores de las estaciones experimentales del INTA Marcos Juárez y Manfredi, respectivamente, visitaron recientemente el Centro de Transformación de Cultivos de la Universidad de Florida, donde se implementan herramientas de mejoramiento genético, edición génica e inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de variedades de soja.Tiene 110 empleados: Bunge cerró una planta de productos para el campo de más de 50 años“Buscamos aprovechar mejor los datos de nuestros ensayos para generar información que ayude al productor a tomar decisiones de manejo”, explicó Murgio. “El objetivo es reducir la brecha entre los rendimientos reales y potenciales del cultivo”, agregó Vissani, coordinador nacional de la Recso. El trabajo forma parte del proyecto Red Regional para la Evaluación de Cultivares, Reducción de Brechas Productivas y Transferencia de Innovación (Recso-Américas), que busca extender a Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú la experiencia argentina en la evaluación de cultivares de soja.Calibración El equipo de la Universidad de Florida está conformado por Carlos Messina, director del Centro de Transformación de Cultivos, junto con los investigadores Ignacio Hisse, Gustavo Visentini y Juan Sebastián Panelo. Durante el encuentro realizado en Estados Unidos, los investigadores de ambas instituciones acordaron avanzar en la estimación de la ganancia genética, redefinir megaambientes productivos y estudiar las relaciones entre rendimiento, contenido de aceite y proteína de los cultivares.“El viaje fue muy enriquecedor. La interacción con otros investigadores que participan en el proyecto, que tienen miradas y habilidades distintas a las nuestras, nos complementa”, dijo Murgio.Uno de los ejes de la investigación es desarrollar herramientas que ayuden a orientar las decisiones de manejo en soja frente a la variabilidad climática. El objetivo es facilitar la elección de fechas de siembra, grupos de madurez y cultivares para cada ambiente, considerando tanto los rendimientos que podrían alcanzarse como su variación entre campañas y los riesgos asociados.En esta línea, durante la visita los investigadores avanzaron en la calibración y validación de modelos de simulación con datos históricos de los ensayos de la Recso, utilizando la interfaz GEM, desarrollada por la Universidad de Florida, explicaron. La Recso ya dispone de una plataforma digital interactiva para consultar los resultados de sus ensayos. El proyecto busca ampliarla para integrar la información de Recso-Américas y los resultados de los modelos de simulación, con el propósito de ofrecer a productores y asesores de los cinco países orientaciones de manejo ajustadas a cada ambiente. “La intención es incorporar criterios agronómicos que complementen nuestras recomendaciones de cultivares”, explicó Murgio.Alcance regionalLa Recso, recordaron en el INTA, es uno de los principales sistemas de evaluación comparativa de variedades comerciales de soja del país. Fue creada en 1980 por el INTA en la EEA Marcos Juárez y desde 2004 se desarrolla mediante un convenio con la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). “La Recso ofrece fundamentos objetivos para elegir una variedad, basados en resultados comparativos obtenidos en múltiples ambientes y localidades. La red permite identificar qué materiales expresan mejor la ganancia genética disponible y en qué condiciones lo hacen”, explicó Vissani.Murió Armando Zavala, el productor del megáfono que convirtió la defensa del campo en un compromiso que dejó una huellaSegún se recordó, a comienzos de 2026 se anunció su expansión a otros cuatro países de la región, mediante el proyecto Recso-Américas. “Recso-Américas es cofinanciado por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro) y ejecutado por el INTA, la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) de Perú y el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA). Participan como socios ASA, el Instituto Nacional de Semillas (Inase) de Uruguay, Corteva Agriscience y la Universidad de Florida”, indicaron.Eugenia Saini, secretaria ejecutiva de Fontagro, destacó la importancia del trabajo conjunto entre instituciones científicas de ambas regiones. “Articular las capacidades de América Latina y el Caribe con universidades y centros de excelencia de Estados Unidos y otros países nos permite complementar conocimiento, infraestructura y talento”, señaló.

Fuente: La Nación