La noticia del fallecimiento de Armando Zavala, productor agropecuario, periodista y miembro fundacional del piquete histórico de la rotonda de Salto, símbolo del turbulento conflicto del año 2008, generó gran tristeza entre pares y también entre quienes reportamos apenas algunas de sus tantas hazañas.
Quinta generación de productores, con una familia que se diversificó entre agricultura y producción lechera, Zavala nunca se planteó realizar una actividad que no tuviera que ver con el campo. De estudiante de veterinaria, con un paso por una empresa semillera, a desempeñarse como movilero de radio y convertirse en un comunicador con foco en el sector, miembro de la Asociación de Periodistas Parlamentarios de Argentina.
“Tengo 14 o 15 grupos de WhatsApp con productores de distintas partes del país. Serán unos 3 mil y pico”, confesó a esta periodista en una conversación allá por 2025, bromeando con reunir todas sus memorias y escribir un libro.
De hacerlo, ese escrito debería haber incluido episodios notables como su colaboración con el movimiento Mujeres en Lucha, que en los 90 intentaba frenar los remates judiciales de campos de productores endeudados, y que lo llevó a convertirse en figura asidua del Congreso de la Nación, al que visitaba para llevar todo tipo de propuestas a los legisladores con el fin de suspender esas ventas.
Tampoco podría faltar su intervención en los debates por la Ley de Humedales, donde participó de las gestiones de los productores del Delta para expresar su posición frente a los distintos proyectos en danzas, y organizó reuniones con diputados y senadores para acercar información sobre la actividad productiva de las islas.
Pero el capítulo destinado a su lucha por las retenciones sin dudas hubiera sido uno de los centrales del libro, porque Zavala no solo estuvo al frente de la carpa por la que pasaron todo tipo de personalidades en esa famosa rotonda de Salto –conflicto que atravesó con su mujer internada en terapia intensiva-, sino que también impulsó la organización de los productores que no se sentían representados por las gremiales tradicionales.
“Las retenciones empezaron mucho antes del 2008. Yo fui testigo cuando en 2002 varios dirigentes de las gremiales fueron, con espíritu solidario, a ofrecerle un 5% de retenciones al presidente de Cáritas. Cuando este los rechazo, se lo ofrecieron al ex ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, que lógicamente las aceptó. Después vino Lavagna, que las subió, y el resto es historia. Hay muchos productores que no saben eso. Yo me negué, siempre me pareció una locura. Y muchos de los que las promovieron después fueron protagonistas del 2008”, recordó Zavala durante una entrevista con Bichos de Campo.
“Para mí ese fue un tremendo error de las gremiales, así como fue un tremendo error haber desactivado la movilización después del voto de Cobos, porque a partir de ahí desaparecieron más de 100 mil productores. Siempre digo que las entidades gremiales del campo hacen medidas y las levantan prácticamente sin conseguir nada”, señaló el autoconvocado.
Esos ideales fueron los que lo empujaron a fundar, junto a otros productores, la Fundación Barbechando, que hoy casualmente cumple 15 años. Pero aquella unión duró poco y Zavala, junto a otros, dio un paso al costado convencido de que la lucha debía seguir con un pie en el territorio.
Detrás de eso se escondía un sentimiento todavía más profundo, el de haber sido protagonista de una lucha no concluida, y que solo verá el fin cuando los políticos cumplan lo que tantas veces prometieron: el de quitar las retenciones.
En 2025, Bichos de Campo mantenía el siguiente diálogo con Zavala:
-¿Para usted no se aprendió del 2008?
-No, no se aprendió. No sé si muchos de los dirigentes tienen miedo o no tienen el suficiente apoyo. Yo estuve mucho tiempo atrás de los agrodiputados, acompañándolos en todo ese periodo que estuvieron, pero las entidades los han dejado solos, o fueron en su momento cooptados por el partido por el que entraron, y priorizaron el mandato partidario antes que el mandato de los productores.
Armando Zavala, histórico autoconvocado de la rotonda de Salto, cree que no se aprendió nada del conflicto de 2008 por las retenciones y considera que Milei es “cómplice” de un robo que se perpetúa
-¿Desconfía entonces del lobby político?
-No está mal lo que está haciendo Barbechando, pero para mí no alcanza con eso. Para mí hay que tener gente que tenga la camiseta de los productores. En la Cámara de Diputados hay más de 250 legisladores. En el 2008 había más de 20 diputados de origen sindical. Yo creo que el campo debería tener gente de su propia camiseta ahí, porque no alcanza con influenciar. No está mal, pero no alcanza.
-¿Y en las entidades que conforman la Mesa de Enlace sí confía?
-Hasta cierto punto, no del todo. Porque llega el momento y no se consiguen muchas cosas. ¿Cuál es la fuerza de un gremio? Hacer un paro y conseguir cosas. Nosotros movilizamos y no conseguimos nada. Con ese antecedente, ¿cómo se va a conseguir movilización? En la década del 90 íbamos a parar los remates de los campos, cuando los bancos se abusaban luego de las inundaciones de La Picasa, de Junín, de distintos lados. Incluso hemos ido entre 700 y 800 productores a reclamar a la Corporación de Rematadores, ahí en la calle Cangallo, y no vino ningún dirigente. Cuando había que poner el cuerpo, no lo ponían. Como en todas las entidades, hay gente buena, luchadora, y hay otra gente que va por el título.
Amando Zavala sin dudas no fue parte de ese último grupo. Por el contrario, se llevó menos títulos de lo que quizás debería haber cosechado, después de años de mantener una firme vocación de lucha y una coherencia entre sus dichos y sus hechos, un lujo que no todos ostentan.
Esta periodista siempre recordará su amable saludo en cada encuentro de colegas, y su curioso hábito por entregar en cada oportunidad su tarjeta, aún cuando ya fuéramos conocidos.
“Escribime cuando quieras”, repetía el perseguidor de las causas justas.
Agro & Campo
Falleció Armando Zavala, un histórico productor autoconvocado que hizo propia la lucha para defender al campo y puso el ojo en las causas justas
Fuente: Bichos de Campo