El timing justo para fin de año: La sidra de Río Negro avanza hacia la Indicación Geográfica y busca un lindo motivo para brindar

Del Alto Valle rionegrino sale gran parte de la producción de peras y manzanas que luego procesa la industria sidrícola y llegan embotelladas a las mesas de todo el país y del exterior.
El diferencial de ese producto está apoyado fuertemente en las características agroclimáticas y los suelos de la región, que imprimen una muy alta calidad a su fruta en fresco, pero también a la bebida que luego se produce con la que no llega a ese mercado.
La búsqueda de una identidad propia para la sidra rionegrina, que permita impulsar aún más la producción industrial local, es una misión colectiva que reúne a productores, elaboradores, investigadores y funcionarios de la provincia y Nación. Los primeros informes técnicos datan de 2023 y el largo trabajo está llegando a su fin: la Secretaría de Agricultura acaba de publicar la solicitud de registro para poner a punto el sello de Indicación Geográfica.
Cinco décadas atrás, un grupo de fruticultores del Alto Valle “la vio” y fundó Jugos SA, donde se transforma la fruta sin calidad comercial en productos de alto valor

Solicitado formalmente por la Asociación Consejo de Promoción y Control Provisorio de la IG Sidras de Rio Negro-Patagonia, la entidad de elaboradores que impulsa la creación de esta Indicación Geográfica, se publicó hoy en el Boletín Oficial el aviso previo al reconocimiento definitivo. Se trata de un trámite formal que habilita un período de 30 días para presentar impugnaciones antes de que se anuncie formalmente.
La propuesta apunta a identificar con ese sello a toda la sidra elaborada con jugos de manzanas y peras de productores locales, sin utilización de concentrados y con envasado en origen. Esa última condición es particularmente relevante para la región, donde generalmente se produce un caldo para envasar en las plantas de Buenos Aires, y vamos proyectos regionales impulsan el agregado de valor en origen.
La Indicación Geográfica reconoce a la bebida de todo el territorio provincial y podrán acceder todos los productores ubicados que cumplan con el protocolo de calidad establecido.

Según expresa el aviso publicado hoy en el Boletín Oficial, el proyecto de Indicación Geográfica tiene “el propósito de promover, defender y proteger la actividad y el sistema de producción”.
“En la región, como consecuencia de sus suelos arcillosos, clima continental desértico y su marcada amplitud térmica (de días calurosos y noches frías), se generan condiciones agroclimáticas óptimas para la producción de manzanas y peras”, reconoce la secretaría de Agricultura, que, de hecho, fue una de las patas del trabajo conjunto realizado los últimos años.

Junto a otros 9 proyectos, el de la sidra de Río Negro-Patagonia fue trabajado en el marco del programa “Asistencia a PyMEs Alimentarias en el desarrollo de requisitos técnicos y legales en función de la normativa vigente para Indicaciones Geográficas”. El mismo fue llevado a cabo durante 7 meses, entre diciembre del 2022 y junio del 2023, en conjunto con grupos de productores.
Luego de todo ese proceso, que incluyó hasta revisiones técnicas, visitas técnicas y trabajo en conjunto con los gobiernos provinciales, municipios, el INTA, el INTI y universidades, se delimitaron los lineamientos para que, ahora, ya esté próximo a lanzarse el sello.
“Para el caso de la Sidra de Río Negro, su diferencial está apoyado fuertemente sobre las características agroclimáticas de la región que permiten que la calidad organoléptica de las manzanas sea excepcional, sumado a su punto de madurez óptimo y en estado fresco”, señala el documento que resume los resultados de aquel programa.
La noticia llega en la previa de las fiestas, una época predilecta para el consumo de sidra, que igualmente apuesta hace tiempo a ir más allá del brindis de fin de año: la industria trabaja para ampliar la demanda durante todo el año y el sello geográfico sería otra herramienta para ganar mercado.

Fuente: Bichos de Campo