Pablo Ferrero, médico especialista en sueño: “Quienes son regulares con los horarios de descanso tienen hasta un 40% menos de riesgo de mortalidad”

“Levante la mano el que usa un dispositivo para medir su descanso”, preguntó Pablo Ferrero al entusiasmado público que lo fue a escuchar durante la segunda jornada de Bienestar Fest. “Ahora levante la mano quien teniendo ese dispositivo ha cambiado hábitos o tareas que hace durante el día por lo que le muestra el aparato”, volvió a preguntar. Frente a la inquisición, las manos que antes estaban en alza, se escondieron. “Eso es lo que pasa, adquieren dispositivos para usarlos solo como un termómetro y no como las poderosas herramientas que son”, continuó el aclamado ‘Dr. Sueño’.El dilema del descanso en su exposición se profundizó: “Acá vamos a desnudar a los dispositivos para saber a cuál creerle y a cuál no”, dijo. Y enumeró algunos de los errores más comunes respecto de su uso. El primero que destacó fue que no sirve mirar únicamente los datos que arroja un dispositivo de una noche en lugar de la tendencia de varios días. El segundo error que mencionó fue el de considerar decisiva la cantidad de horas que se duermen, en vez de la regularidad de los horarios en las que uno se acuesta y despierta. “Las personas que duermen la cantidad necesaria de horas (entre 7 y 8) y son regulares con los horarios tienen hasta un 40% menos de riesgo de mortalidad”, reveló. Y dio un tip: invertir el uso habitual de la alarma para que, en lugar de programarla para despertar, suene cuando haya llegado el momento de empezar con la rutina de sueño. Después, como anunció, “desnudó” a los dispositivos. Aclaró que estiman el descanso a partir del pulso, la temperatura y el movimiento, y que las etapas del sueño no pueden medirse con certeza sin electrodos en la cabeza, así que lo que muestran es una inferencia, a menudo inflada. Reconoció que un estudio médico es más exacto, pero se hace una sola vez, mientras que el dispositivo acompaña todas las noches. Por eso aconsejó mirar porcentajes y no cifras absolutas.Entre los números que sí conviene seguir, destacó la variabilidad de la frecuencia cardíaca, que debería ser alta, y el pulso en reposo, que conviene bajo. Contó que ambos tienden a bajar durante la noche y que un pulso basal más elevado se asocia con mayor riesgo cardiovascular y que incluso, puede anticipar una enfermedad. Insistió en compararse solo con uno mismo, nunca con otra persona, y en no tomar estos datos para asustarse sino como una oportunidad de mejorar.Adicción a la cafeína y reguladores naturales del descanso“Aun cuando no quite el sueño, el café de la tarde o la noche puede deteriorar el sueño profundo y el REM”, advirtió Ferrero. Una alternativa más sana de consumo, sugirió, es no tomar bebidas con cafeína en las nueve horas previas a acostarse.Hizo también una mención especial a la luz natural y la temperatura como reguladores del reloj biológico. “Lo ideal es acostarse unas 16 horas después de haberse despertado”, aconsejó. Y alertó sobre la ortosomnia, la preocupación obsesiva por los números del dispositivo, que puede generar más ansiedad e insomnio.“Yo no receto pastillas, mi método es 100% esfuerzo propio, como ir al gimnasio”, anunció a la par que iba cerrando su exposición con tres alarmas ‘naturales’ para quienes no usan dispositivos: 1) depender del despertador para levantarse; 2) necesitar de una siesta para poder llegar al final del día; 3) recurrir a la cafeína para sostener las 16 horas de vigilia.

Fuente: La Nación