La geopolítica dejó de ser un factor secundario para convertirse en una de las principales variables del negocio mundial de la carne vacuna. Las cuotas de importación, las restricciones comerciales y las decisiones de las grandes potencias están reconfigurando los flujos comerciales y obligan a los exportadores argentinos a seguir de cerca movimientos que exceden la oferta y la demanda. Así lo planteó Fernando Herrera, presidente de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA), durante la feria SIAL de París.
“Ya no es solamente oferta y demanda. La geopolítica está interviniendo cada vez más en el mercado”, resumió Herrera en diálogo con Bichos de Campo. Para el dirigente, las medidas comerciales adoptadas por Estados Unidos, China y la Unión Europea muestran hasta qué punto la carne vacuna se convirtió en un producto estratégico.
En París, uno de los temas que más inquietud generó entre los importadores europeos fue la salida de Brasil del mercado comunitario, que abre interrogantes sobre cómo se abastecerán cuando comiencen a agotarse sus existencias. Herrera contó que hubo consultas por cortes que habitualmente Argentina no coloca en Europa, como cuartos del delantero y cortes de la rueda.
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“Hay una revalorización de cortes que antes se vendían a precios inferiores”, explicó. Se trata de piezas que suelen destinarse a China o a la elaboración de manufacturas para Estados Unidos y que podrían encontrar un nuevo comprador en Europa.
La oportunidad, sin embargo, también depende de cómo se acomoden los precios y de la capacidad argentina para competir con otros proveedores. Brasil no solamente es un actor central en el mercado europeo, sino que también condiciona las perspectivas de abastecimiento de China, principal destino de la carne argentina.
Según Herrera, los compradores chinos ya están planificando sus necesidades para 2027 y podrían concentrar sus compras durante los primeros meses del año para asegurarse mercadería brasileña. “Va a ser muy peleado colocar carne en China. Brasil va a tener una presencia muy fuerte”, advirtió. A la vez, consideró posible que el país vecino vuelva a quedarse sin cuota a partir de mitad de año, lo que podría modificar el escenario comercial.
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Las cuotas se convirtieron así en una variable decisiva. Herrera mencionó las 80.000 toneladas adicionales que Estados Unidos concedió a la Argentina, la apertura de un cupo de 300.000 toneladas para otros proveedores y las restricciones que también ordenan el comercio chino. A eso se suma el acuerdo Mercosur-Unión Europea, cuya negociación demandó un cuarto de siglo.
En ese tablero internacional, la disponibilidad de hacienda argentina será otro factor determinante. El país atraviesa un proceso de retención y una menor faena de vacas, por lo que la oferta de carne no puede expandirse de un día para otro. Para Herrera, el camino más rápido para aumentar el volumen exportable es elevar el peso de los animales enviados a faena.
“Argentina puede tener más vientres, más procreo y mejores índices, pero el camino más corto es animales más pesados”, sostuvo. Destacó que el peso promedio de las medias reses llegó a unos 247 kilos en septiembre, una evolución que considera positiva tanto para los productores como para la industria frigorífica.
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La rentabilidad exportadora, mientras tanto, sigue bajo presión. El tipo de cambio no ayuda y los resultados varían según los destinos, los costos y la combinación de mercados de cada empresa. En ese sentido, Herrera señaló que la posible vuelta de las cuadrillas kosher para exportar a Israel sería un factor importante para mejorar los números.
“Ha sido un año con altibajos, con momentos de trabajar a pérdida, con momentos de salir hecho y tal vez en un momento ganar un poco”, reconoció. Por eso, consideró que las empresas deben evaluar sus estrategias con una perspectiva de largo plazo y no solamente en función de la coyuntura.
Pese a esas dificultades, el presidente de APEA mantiene una visión optimista sobre las perspectivas de la actividad. “La buena noticia es que el mercado de proteínas está ávido de recibir producto. La carne roja se ha diferenciado por valor, son las preferidas”, afirmó.
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Para aprovechar esa demanda, sin embargo, Argentina necesita sostener las señales que favorezcan las inversiones, aumentar la productividad y modernizar sus plantas frigoríficas. Herrera también destacó el cambio de tendencia hacia animales más pesados, en contraste con una etapa en la que se privilegiaba la faena liviana y los resultados de corto plazo.
“Mientras nosotros debatimos las cuestiones internas y discutimos si hay que exportar o no exportar, el mundo sigue avanzando”, advirtió. Y concluyó que el desafío es acompañar esa evolución con tecnología, mediciones de calidad e inversiones: “Quien está en el negocio ganadero tiene que saber que en los próximos años va a tener un futuro muy bueno”.
Agro & Campo
Desde la Asociación de Productores Exportadores, Fernando Herrera asegura: “La geopolítica está interviniendo cada vez más en el mercado de la carne”
Fuente: Bichos de Campo