Conocido ya el triunfo electoral de “Lula” Da Silva en Brasil, pese a los reclamos de Flavio Bolsonaro que denunció fraude y anunció que recurrirá a la Justicia, ahora llega el turno de intentar develar qué puede suceder con las relaciones comerciales con Argentina.
En el caso del agro, uno de los productos que mayor relevancia tienen en este intercambio bilateral es el trigo: el gigante sudamericano es históricamente el mayor comprador del cereal argentino y, para el año próximo, se estima que las importaciones desde allí alcancen niveles nunca vistos.
En promedio, Brasil le compra a Argentina cada año alrededor de 6 millones de toneladas para cubrir sus necesidades de consumo interno, y por eso fue durante muchos años el principal destino del cereal nacional, sobre todo en las épocas del kirchnerismo cuando la cosecha apenas llegaba a 13 o 15 millones de toneladas, y el vecino país se consumía casi todo el salto exportable.
Hoy el escenario es diferente, con una producción argentina que se ha consolidado por encima de las 20 millones de toneladas y que está en valores de competitividad que le permiten proveer incluso a zonas cercanas al Mar Negro.
No obstante, Brasil no deja de ser el comprador N° 1 y eso se potenciaría el próximo año, a partir de las previsiones que dieron a conocer desde la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), durante su Congreso Internacional anual que se realizó la semana pasada.
TRIGO: UNA OLA COMPRADORA LLEGA DESDE BRASIL
En concreto, los empresarios señalaron que la perspectiva de importaciones de trigo argentino para 2027 se elevan a entre 9 y 10 millones de toneladas.
Previo a que se conocieran estas proyecciones, en el último programa de Infocampo Estudio, la analista de mercados Paulina Lescano ya había anticipado este panorama, que tiene mucho que ver con dos campañas consecutivas de caída de la producción brasileña de trigo.
En el actual ciclo, esta tendencia se ve potenciada por el fenómeno El Niño, que genera excesos hídricos abundantes en el sur del vecino país, precisamente las zonas de mayor cultivo del cereal.
“Va a ser el segundo año en que cae la producción de Brasil, que además ya es pequeña en relación al consumo que tienen. A esto se suma lo que está sucediendo con El Niño, que adiciona problemas de calidad en su principal zona de producción”, graficó Lescano.
La buena noticia para los productores argentino es que, ante esta coyuntura, la molinería brasileña está obligada a importar un volumen mayor, lo que abre la oportunidad de exigir precios diferenciales por partidas de alta calidad.
Esto ya se reflejó en el mercado local argentino, donde los compradores comenzaron a anticipar estas oportunidades, registrando subas en las posiciones futuras de diciembre y enero durante las últimas ruedas de negociación.
Según Lescano, si bien existen estimaciones que ubican el valor potencial de venta del trigo argentino en torno a los 276 dólares FOB —un número competitivo para los molinos de San Pablo—, la cotización FOB local se ubica actualmente por debajo de esa cifra, lo que dinamiza el interés comprador.
En este punto, respecto a la estrategia que debería seguir el campo argentino para aprovechar este viento de cola, en un contexto en el que la cosecha de trigo ya comenzó y se intensificará hacia fin de año, enfatizó: “Es muy importante para los productores tener presente que eso va a llegar para quienes tengan separado el trigo de calidad”.
Un aspecto positivo que evaluó también la analista es que, si bien se espera una muy buena cosecha en Argentina, aunque por debajo del récord del año pasado, los estándares de calidad que se están proyectando son mejores, por lo que efectivamente este contexto favorable está en condiciones de ser aprovechado.
Agro & Campo
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Fuente: InfoCampo