Carlos Jornet, nuevo presidente de la SIP: “Si no apoyamos al periodismo, la próxima consecuencia será un acelerado deterioro democrático e institucional”

El periodista cordobés Carlos Jornet, de 69 años, se convirtió en el sexto argentino en ser elegido presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una de las principales organizaciones del continente dedicadas a la defensa de la libertad de expresión y de prensa. Su designación pone fin a un período de 27 años sin representantes argentinos al frente de la institución y lo convierte, además, en el primer cordobés en ocupar el cargo.Director periodístico de La Voz del Interior desde 1998, Jornet tiene una extensa trayectoria en la conducción editorial y en las entidades representativas de la industria. Fue presidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) entre 2011 y 2014 y, durante los últimos cinco años, encabezó la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP. Abogado, licenciado en Ciencias de la Información y magíster en Dirección de Empresas, es autor del libro Gestión periodística y recibió el Premio Konex por su trayectoria profesional.Su llegada a la presidencia de la organización coincide con un momento de profundas transformaciones para los medios de comunicación. Los ataques de distintos gobiernos contra la prensa, la proliferación de la desinformación, la concentración de la publicidad digital y el avance de la inteligencia artificial plantean nuevos desafíos para el ejercicio y la sostenibilidad del periodismo. En esta entrevista con LA NACION durante la 82° Asamblea General de la organización, Jornet analiza las prioridades de su gestión, advierte sobre el deterioro institucional en distintos países de América y reclama acuerdos que permitan garantizar el futuro de los medios, especialmente de los pequeños y medianos.- ¿Qué significa para usted este nuevo desafío personal y qué representa para el país volver a conducir una entidad tan vinculada con la defensa de la libertad de prensa?- Primero, es un honor y una gran responsabilidad. La Argentina hace 27 años que no tiene un presidente de la SIP, lo cual resulta extraño porque es uno de los países con mayor participación activa en la organización. En todas las asambleas hay representantes argentinos que, además, integran distintas comisiones. Sin embargo, las circunstancias se fueron dando de ese modo. También soy el primer presidente de Córdoba. Siento el compromiso de traducir esta responsabilidad en una perspectiva que contemple nuestra realidad, aunque siempre con una mirada continental. De todos modos, las realidades actuales son muy similares en todo el continente, desde Canadá hasta Tierra del Fuego. Estados Unidos siempre fue un país que se diferenciaba por su gran respeto por la libertad de expresión y de prensa, pero hoy atraviesa un contexto muy similar al de algunos gobiernos populistas de América Latina.- ¿Cuáles serán las prioridades de su gestión frente a los grandes desafíos y a las transformaciones que atraviesa la industria periodística?- Estamos viviendo un momento bisagra. El periodismo es más necesario que nunca por la cantidad de desinformación que circula, incluida aquella propagada por los propios gobiernos o por gobiernos de un país que buscan influir sobre otros. En ese escenario, el periodismo profesional, que contrasta fuentes y realiza un verdadero trabajo de investigación, es vital. Al mismo tiempo, el sector atraviesa un momento muy complejo, caracterizado por la pérdida de ingresos y la reconfiguración de modelos de negocio que todavía no logran garantizar su sostenibilidad. Por eso, uno de los principales ejes de nuestra gestión será la sostenibilidad. Consideramos fundamental abordar la manera en que actúan las plataformas de inteligencia artificial y vamos a intentar avanzar por todos los medios posibles en esa dirección. Todos utilizamos las plataformas, son fundamentales para hacer un mejor periodismo, cruzar datos y acceder a información que de otra manera sería muy difícil obtener. Pero después está el trabajo humano, que sigue siendo muy importante y que, en la mayoría de los casos, no recibe una retribución. Los motores de búsqueda responden sobre la base de información elaborada por periodistas y publicada por medios de comunicación, con los costos que eso implica. Sin embargo, no compensan ese trabajo mediante acuerdos sostenibles, universales y justos. Abordaremos todos estos temas desde el primer día de gestión.El periodismo es más necesario que nunca por la cantidad de desinformación que circula, incluida aquella propagada por los propios gobiernos o por gobiernos de un país que buscan influir sobre otros- Uno de los problemas es encontrar interlocutores válidos en la negociación con las plataformas…- Exactamente. En muchos casos, las plataformas buscan acuerdos bilaterales con un medio por cada idioma, ni siquiera por país. Buscan un medio de referencia en francés, otro en español, porque necesitan información que les permita incorporar datos a sus propias plataformas. Otro gran eje de trabajo será la capacitación. Creo que necesitamos profundizar las iniciativas en este campo. La SIP ya viene desarrollando actividades de formación, pero el proceso de cambio se aceleró y debemos ayudar a los medios y a los periodistas a capacitarse en nuevas tecnologías y en las herramientas para verificar información. Vinculado con esto aparece otro objetivo: resignificar el valor del periodismo. Seguramente lo encararemos mediante alianzas con las asociaciones de medios de la región y posiblemente también con organizaciones de otros sectores. Estoy convencido de que el momento actual exige alianzas que trasciendan el ámbito periodístico. Las asociaciones de medios no podemos seguir trabajando de manera aislada. Tenemos que unir fuerzas. Las grandes empresas tecnológicas se sientan a negociar con medios pequeños, en términos de volumen de negocio, y cuentan con un poder de negociación enorme. Cuantas más fuerzas podamos reunir, más equitativos podrán ser esos acuerdos.- En varios países de la región, los gobiernos intentan desacreditar a medios y periodistas para comunicarse directamente con la sociedad, sin la intermediación que permite preguntar, repreguntar y controlar al poder. ¿Por qué ese discurso encuentra respaldo en parte de la ciudadanía? ¿Qué puede hacer la SIP para recuperar la confianza en el periodismo?- Por eso planteo la necesidad de resignificar el valor del periodismo profesional. Tal vez la sociedad no termina de comprender las consecuencias de una información distorsionada, sesgada o manipulada.- ¿Los medios tienen dificultades para comunicar el valor de su propio trabajo?- Existen deficiencias en el sector. La industria periodística posiblemente cometió el error de pensar que su actividad conservaría siempre el mismo prestigio y acompañamiento de la sociedad. También hemos cometido otros errores. La mayoría de los medios atravesaron importantes procesos de ajuste porque el negocio se fue achicando. Eso provocó la pérdida de talentos y de capacidad operativa. Además, en muchos casos seguimos las indicaciones de los algoritmos. Los buscadores nos señalaban un camino basado en información más breve y en determinados formatos. Durante mucho tiempo conseguimos mucho tráfico siguiendo esa estrategia, pero fuimos perdiendo la conexión con lo que realmente constituye el principal activo de los medios: el vínculo con sus audiencias y con los problemas de las comunidades a las que sirven. Debemos recuperar esa conexión. Hay que trabajar en la calidad y en el vínculo con las audiencias, especialmente con las más jóvenes, que tienen otros hábitos de consumo y una relación con la información marcada por el teléfono móvil. También debemos lograr que esas audiencias vuelvan a nuestros sitios. Que sepan que allí encontrarán información confiable, verificada, y periodistas que trabajan día y noche para acercarles noticias. Que reconozcan a nuestros medios como espacios seguros a los cuales recurrir cuando tienen dudas sobre la veracidad de una información.- Durante los últimos cinco años estuvo al frente de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP. ¿Cuáles son hoy los países y las regiones que presentan mayores dificultades para el ejercicio del periodismo?- Asumí la presidencia de esa comisión en 2020, en plena pandemia. En ese momento comenzó a acelerarse un proceso de degradación institucional en algunos países centroamericanos, fundamentalmente en Nicaragua. Poco después, El Salvador empezó a atravesar un proceso diferente, aunque con algunos componentes similares. En aquel momento hablaba del Triángulo de las Bermudas formado por Nicaragua, Cuba y Venezuela, donde naufragaban la libertad de expresión y la libertad de prensa. Ese triángulo fue cambiando y ya no es un triángulo, sino un poliedro. Nicaragua y Cuba son claramente dos dictaduras. Venezuela también es una dictadura que ahora se está intentando ablandar, pero donde todavía persisten serios problemas para el ejercicio del periodismo. Hay otros países que comienzan a mostrar una preocupante deriva autocrática, como Guatemala y Costa Rica. Este último siempre fue considerado la Suiza de América, pero hoy enfrenta problemas importantes y atraviesa un clima realmente difícil. También está el caso de Estados Unidos, del que hablábamos anteriormente. Después aparecen países con problemas de larga data, como México, donde continúan los asesinatos de periodistas, las amenazas y las persecuciones. Ecuador también atraviesa una situación complicada, no solamente por el narcotráfico, sino por otras formas de crimen organizado, como el transporte ilegal. En Brasil existen problemas vinculados con la tala ilegal en el Amazonas y la búsqueda de oro en los ríos. Perú enfrenta una situación política muy inestable, que también se traduce en la falta de garantías para el trabajo periodístico. Cuando analizamos el escenario continental, resulta difícil encontrar regiones donde exista plena libertad de prensa. Nuestro Índice de Chapultepec suele mostrar mejores resultados en Uruguay y Chile, aunque en este último caso h

Fuente: La Nación