Abuelo Julio nació como una empresa ganadera familiar en Entre Ríos, pero desde 2020 comenzó a integrar progresivamente todos los eslabones de la cadena, desde la producción hasta la comercialización de carne. Cuarta generación de productores, la familia tiene su establecimiento en San José de Feliciano, donde combina agricultura, cría, genética, recría y engorde, con una estrategia orientada cada vez más a la exportación.
“Mi bisabuelo compró el campo en 1964 y mi papá produce ahí desde la década del 70”, contó Sebastián Castillo, quien se incorporó al negocio después de desarrollar durante 25 años una carrera en la empresa tecnológica NCR, donde llegó a ser vicepresidente de Servicio para América Latina.
La firma trabaja con unas 3.000 madres, mayormente de raza Braford, además de Angus, y cuenta con una cabaña propia. También realiza la recría y terminación de los animales en corrales, con ciclos prolongados y hacienda que busca llevar a pesos cercanos a los 600 kilos. Como parte de su integración vertical, participa de la faena y comercialización de carne a través de un grupo de productores exportadores.
El negocio tiene una distribución definida: 60% de las ventas se destina a la exportación y 40% al mercado interno. En Europa, cerca del 80% de sus operaciones se concreta con clientes habituales, aunque la empresa también busca abrir destinos y sumar compradores, entre ellos en las Islas Canarias y Rumania.
Castillo participó de la feria SIAL de París, donde se encontró con clientes y potenciales compradores y analizó el momento que atraviesa el comercio internacional de carne vacuna. Su diagnóstico es que los valores alcanzados por la carne argentina en Europa empiezan a encontrar un límite en la capacidad de pago de los importadores.
“Creo que el negocio en Europa está llegando a un valor que está al límite de lo que el europeo puede pagar”, afirmó. Para Castillo, los precios se mueven en una franja de entre 20.000 y 22.000 dólares por tonelada para los cortes Hilton.
El empresario cree que la escalada continua y desmedida no es conveniente para el negocio ni el funcionamiento de la cadena: “No nos sirve a ninguno que los precios se vayan disparando para un lado y para otro”.
El empresario trasladó esa reflexión al mercado argentino, donde también considera necesario buscar un equilibrio entre el valor de la hacienda y la rentabilidad de los distintos eslabones. En un escenario que espera con menor inflación y volatilidad, planteó que la cadena debe evitar que la expectativa de obtener siempre un precio más alto termine perjudicando la continuidad de los negocios.
En lugar de apostar todo a una suba de los valores, Castillo propone generar oportunidades mediante nuevos compradores, destinos y productos. Abuelo Julio ya comercializa carne en Palestina, un mercado que lo sorprendió por la calidad y los volúmenes que demanda. Según explicó, allí existe una comunidad importante de consumidores que busca carne no kosher y cortes de alta calidad.
Es urgente comenzar a producir más novillos para aprovechar una demanda creciente de carne desde Europa, define Sebastián Castillo, el líder de Abuelo Julio
“Tenemos que buscar ese valor agregado, esa puesta en valor, pero no esperando solamente un precio por una lucha de precios”, sostuvo.
La misma lógica, agregó, debe aplicarse en el campo. Para que el ternero valga más, no alcanza con pedir un precio superior: es necesario mejorar la genética, la sanidad y los procesos productivos, de manera que el animal gane más kilos y llegue en mejores condiciones a la etapa de terminación.
“Hoy estamos todos mirando mucho los números, los números de la eficiencia, de todo lo que hacemos”, señaló Castillo. Para Abuelo Julio, el desafío pasa por sostener relaciones comerciales de largo plazo, diversificar los mercados y producir una carne competitiva para un consumidor internacional que exige calidad, pero que también tiene un límite a la hora de pagar.
Agro & Campo
De Entre Ríos al mundo: Abuelo Julio apostó primero por desarrollar la genética vacuna, y ahora por exportar la carne a diversos destinos
Fuente: Bichos de Campo