A San Lorenzo el envión se le terminó rápido: el empate ante Newell’s trajo de vuelta la bronca y la desilusión

Un sueño de pantalones cortos, un artista descubriendo su personaje, un músico sin partitura, un equilibrista que no se olvidó del precipicio, un barco sin timonel, un tango triste. Todo eso es San Lorenzo. Y todo eso contagia al cabo de un empate 0 a 0 frente a Newell’s que lo privó de consolidar la ilusión de meterse entre los ochos que clasifican a los playoffs del torneo Clausura y volvió a alterar los ánimos. Todo eso que sus hinchas están queriendo decir, balbuceando puteadas, entre lágrimas. Aunque en el fondo les duela tener que hacerlo.Si había un momento clave para que el Ciclón comenzara dejar atrás algo de las tantas pálidas que lo aquejan, era justamente éste. Sin embargo, la compleja coyuntura institucional no le permite liberarse de tensiones ni consolidar un rendimiento futbolístico a la altura de las exigencias de su sufrida historia. Cuando se pensaba que el triunfo de la fecha pasada ante Estudiantes podría significar un piso desde el cual construir una ilusión, el empate con Newell’s lo devolvió a su triste realidad: los insultos a los dirigentes, el silbido para los jugadores, la reprobación a los cambio de Insua y las ilusiones de sus hinchas hechas añicos.Lo que mostró San Lorenzo contra Newell’s estuvo muy lejos de lo hecho la fecha pasada en el triunfo en La Plata. Nada de lo que Insua tácticamente buscó repetir le salió. Porque Kudelka, sabedor de las debilidades cuervas, lo sorprendió con un equipo intenso en ataque, con mucha verticalidad por las bandas y riguroso en la marca. Con Jerónimo Russo y Luca Regiardo aplicados en la marca y la velocidad de Walter Mazzanti logró cortar la usina de juego del Ciclón y lo complicó.El arranque del partido fue a puro vértigo, con muchos ataques en las dos áreas y algunas polémicas. De hecho, a los 4 minutos, todo San Lorenzo reclamó un penal por una supuesta mano del defensor Martin Ortega tras un centro de Gulli, que el juez Lobo Medina no cobró tras chequear con el VAR. Inmediatamente, Rodrigo Auzmendi sacó un fuerte disparo que obligó a una buena reacción del arquero Josué Reinatti. A los 11, respondió Newell’s: primero con remate de Russo a la salida de un córner que Rodriguez Pagano salvó en la línea y después con un cabezazo de Cabrera que tapó muy Devecchi. Sin embargo, nada rompió la paridad en el marcador.Para el segundo tiempo, con la idea de adelantar líneas y sin desprotegerse en defensa, Insua mandó a la cancha a Del Prette por Auzmendi y Ladstatter por Alassia. Sin embargo, la apuesta no salió como esperaba. Porque el que tomó el control del campo y el juego fue el conjunto rosarino. Hasta que el enojo de su gente se encargó de generar una nueva reacción.  Al ritmo del “movete, Boedo, movete” y el ingreso del pibe Uriel Ojeda volvió a recuperar la posesión y comenzó a jugar más cerca el área visitante.A partir de ahí, el partido se rompió. San Lorenzo se adelantó, liberó las marcas, pero careció de claridad en los metros finales. Y Newell’s, agazapado para la contra, creció de la mano de Russo y contó con un par de oportunidades seguidas para abrir el marcador. Primero con un disparo de Solari que, tras un error de Corujo, tapó de manera espectacular Devecchi. El Ciclón respondió con una chilena de Corujo que se fue apenas desviada y un cabezazo de Mathias De Ritis, a los 43, que tapó Reinatti, la gran figura del partido. En el final casi se lo lleva la Lepra con un disparo envenenado de Mazzantti.La noche se apagó con un aire de desazón en el Bajo Flores. Insua y sus muchachos se fueron despedidos entre tibios aplausos y silbidos de reprobación por no haber ganado un partido determinante ante un rival directo. Con este empate, San Lorenzo dejó pasar una oportunidad enorme de meterse entre los ochos primeros de la zona A y puso en riesgo su futuro en el Torneo Clausura. A falta de dos fechas está noveno, con 18 puntos, uno por debajo de Independiente, que por ahora es el octavo, y jugará su partido de esta fecha ante Boca. Es verdad que aún le quedan dos partidos y que en este raro e impredecible fútbol argentino nunca está dicha la última palabra.  Por lo pronto, la fecha que viene visita a Velez y en la ultima recibe a Platense con la obligación de ganar los seis puntos. Habrá que ver si le alcanza para obrar el milagro.Lo mejor del partido

Fuente: La Nación Deportes