Contratos a largo plazo con productores e innovación genética: La estrategia de Muge para garantizarse carne de calidad para atender mejor a los diferentes mercados

En un negocio en el que conseguir hacienda con las características que demandan los mercados internacionales se vuelve cada vez más importante, el frigorífico Muge apuesta a integrar producción y comercialización, trabajar con los productores mediante acuerdos de abastecimiento a largo plazo
Con dos plantas de ciclo II , la empresa busca asegurarse volumen y calidad para sostener su estrategia exportadora, basada en novillos pesados y carne con buena infiltración de grasa.
“Hace años que nos dedicamos a este mercado. pero el negocio nos fue llevando a buscar animales más pesados, con grasa intramuscular, buena genética y menos de dos años”, explicó Diego Castellucci, directivo de la firma.
El modelo productivo apunta a animales de más de 520 kilos, con dos dientes, un año de recría en pasturas y al menos 150 días de terminación a corral. La combinación busca obtener una carne “con buena mordida y sabor intenso”, atributos que la empresa procura sostener tanto en los cortes destinados a la exportación como en los que comercializa en el mercado interno.
El frigorífico Muge quiere que su carne entre en una carta tan exclusiva como la de los vinos: “Apuntamos a tener la mayor información de ese producto ”, dijo Gustavo Castellucci

La firma trabaja con productores que desarrollan la hacienda bajo pautas acordadas y también tiene producción propia. Alquila campos para recriar animales, compra terneros recriados y adquiere hacienda para llevar adelante esa etapa, con el objetivo de controlar mejor el proceso productivo.
Una de las claves de esa estrategia son los acuerdos de abastecimiento a largo plazo. Muge busca comprometer a criadores y recriadores para asegurarse animales con el volumen, la calidad y las características que necesita. A cambio, ofrece previsibilidad comercial, el pago del valor máximo de la hacienda al momento de la entrega.
La idea es que el productor tenga la certeza de que contará con un comprador para los novillos que produzca bajo esas condiciones, mientras el frigorífico se asegura mercadería adecuada para sus negocios.
“Nosotros nos aseguramos la calidad de la mercadería, es decir, de volumen y calidad, que es lo que necesitamos para la marca”, señaló.
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La firma también está probando cruzamientos en su rodeo de cría para elevar la productividad y alcanzar el tipo de animal que requieren sus clientes.
En ese camino, comenzó a cruzar toros Shorthorn con vacas Angus en campos de La Pampa. La hipótesis es aprovechar la facilidad de engorde y la capacidad de infiltración de grasa del Shorthorn, combinadas con el reconocimiento internacional de la genética Angus. Los primeros resultados de ese trabajo llegarían en 2030.
“Creemos que la cruza nos va a dar un 10 a 15% más de producción y la grasa que la marca necesita”, anticipó. Por ahora se trata de una experiencia acotada, pero forma parte de una apuesta más amplia por trabajar junto a los productores y mejorar la eficiencia desde el origen.
En materia comercial, Muge exporta a Estados Unidos y Europa, además de realizar operaciones con China. Cada destino tiene sus particularidades: el mercado estadounidense ofrece oportunidades para cortes como el vacío y la entraña, mientras que China demanda productos del cuarto delantero. En Europa, Castellucci mencionó oportunidades y demandas para cortes del cuarto trasero, como nalga, bola de lomo, cuadrada y peceto, en un escenario de cambios en la oferta internacional.

El negocio, sin embargo, enfrenta dificultades. En el mercado interno, la caída del consumo y la competencia de proteínas más económicas complican las ventas y la cobranza. “Se venden menos kilos al consumo y es difícil colocarlos a buen precio y cobrarlos en tiempo y forma”, describió.
También advirtió que el precio del novillo lleva meses sin acompañar la inflación. .Para el largo plazo, planteó la necesidad de un plan compartido entre el Estado, los productores y la industria, que dé previsibilidad a la actividad y sostenga las exportaciones.
Además, destacó que la clave pasa por el agregado de kilos: “al aumentar el peso de faena se abaratan los costos operativos y se hace más llevadero el negocio”, sostuvo.
Para Muge , la combinación de acuerdos con productores, desarrollo genético y una estrategia comercial orientada a cortes de calidad es la vía para sostener su lugar en los mercados y garantizar hel abastecimiento de un negocio que exige cada vez más previsibilidad.

Fuente: Bichos de Campo