Colecciones Nacionales: solo el Bellas Artes y el Palais de Glace mudarán sus reservas al ex edificio del Archivo Nacional

En la planta baja del edificio ubicado en 25 de Mayo 263 y Leandro N. Alem 246, futura sede de las Colecciones Nacionales de Arte de la República Argentina, se oficializó el traspaso de la tenencia del edificio (no la propiedad) de más de 7800 metros cuadrados a la Secretaría de Cultura mediante la resolución n° 62. Para la foto de la firma, posaron el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; la subsecretaria de Patrimonio Cultural, Liliana Barela, y la titular de la Agencia de Administración de Bienes del Estado, Tania Yedro. Virginie Despentes: “Qué pasa con la sexualidad hetero para que sea tan mortífera, rabiosa y siniestra”Paradójicamente, las reservas artísticas del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) y del Palais de Glace se preservarán en un edificio que, en su origen, era sede del Banco Hipotecario Nacional.Pese a lo anunciado días atrás, solo esas dos reservas se mudarán al inmueble. La del MNBA tiene unas 14.000 obras, y la del Palais de Glace, unas 1200, como indicó la directora nacional de Museos, María Paula Zingoni, a LA NACION. El Museo Nacional del Grabado, por ahora, no formará parte de la iniciativa que Cifelli definió como un “paso histórico para la cultura argentina”. El acto se demoró a la espera de la llegada de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que finalmente no pudo asistir por “una reunión de último momento”, según dijo su secretaria Mara Gorini a este diario. Sobre la calle 25 de Mayo, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) había pegado carteles en contra del “Jefe” (como llama el Presidente a su hermana): “Basta de funcionarios ricos y de trabajadores pobres”. Desde los pisos superiores se arrojaron al vestíbulo del ex-Archivo General de la Nación (AGN) folletos que remedaban una carta de tarot con la imagen de Karina Milei con una daga en la mano y la otra apoyada, a lo Hamlet, en una calavera, con la leyenda: “La Crueldad”. Funcionarios relativizaron la protesta, comparándola con una performance minujiniana.Según informaron las autoridades, el segundo “paso histórico” -es decir, la mudanza concreta de las reservas- se dará en el primer cuatrimestre de 2027. Como describió Cifelli, se trata de un proyecto que “empieza a hacerse a realidad”. En la puesta en valor del edificio, que funcionará como espacio de guarda, de conservación y también de exhibición al público, no se prevén grandes reformas. La planta baja se convertirá en una gliptoteca (espacio de exhibición de esculturas). En el cuarto piso, seguirán funcionando oficinas del AGN.Tanto Barela como Cifelli agradecieron la perseverancia de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, sobre todo a su presidente, Julio César Crivelli, uno de los impulsores del (hasta ahora) siempre pendiente proyecto de ampliación del espacio de reservas, junto con el director del MNBA, Andrés Duprat. Sin duda, el museo más importante del país es el principal beneficiario de esta apuesta estatal (las reservas constituyen el 90% de su acervo). El aporte financiero de la Aamnba no se podrá hacer en efectivo sino en “especies”, mediante la compra de materiales para las reformas, el encargo de estanterías y el pago de fletes, ejemplificaron. Por la dimensión de algunas obras, habrá que tirar paredes abajo. “Quiero destacar algo importante: este proyecto no consiste solamente en encontrar un lugar para guardar obras -dijo Cifelli ante directores de museos nacionales, los presidentes del Fondo Nacional de las Artes y la Academia Nacional de Bellas Artes (Tulio Andreussi Guzmán y Sergio Baur), galeristas y funcionarios de Cultura, Cancillería y el Banco Nación-. Estamos pensando en un espacio que permita preservar, conservar, restaurar e investigar nuestro patrimonio artístico con las condiciones que merece. Vamos a contar con laboratorios y talleres especializados, preparados para trabajar con distintos tipos de bienes culturales, mejorar las condiciones de conservación y fortalecer las capacidades técnicas de nuestros museos”.Desde Cultura aspiran a que el espacio de las Colecciones Nacionales esté “a la altura de los más altos estándares internacionales y que se convierta en una referencia para la Argentina y para el mundo”. Cifelli recordó que recientemente se había lanzado la licitación para “recuperar y poner en valor el Palais de Glace, que permanece cerrado desde hace una década”. Los funcionarios de Cultura se ilusionan con que la sede de las Colecciones Nacionales, en cercanías del Palacio Libertad, institutos de investigación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el Museo Mitre, el Museo Casa Rosada, el Centro Cultural Borges, la Fundación Klemm y la Casa de la Cultura porteña, se integrará al circuito cultural de la zona. La seguridad del edificio, puertas afuera, depende del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.“Este proyecto parte de una necesidad concreta que quienes trabajan en nuestros museos conocen muy bien: conservar una colección no significa solamente contar con un espacio donde guardarla -precisó Barela-. Significa disponer de las condiciones ambientales adecuadas, del equipamiento, de la seguridad, de los recursos técnicos y de los equipos especializados necesarios para garantizar su preservación a largo plazo”. Integrantes del equipo de conservación que hoy trabajan en la Antigua Biblioteca Nacional de la calle México desempeñarán funciones en la futura sede de las Colecciones Nacionales, a la par de los equipos del MNBA y el Palais.Milo Manara: “Hoy hay tal acceso al porno que mis dibujos, por desgracia, no creo que escandalicen”“Estamos hablando de un edificio de más de 7800 metros cuadrados de superficie y doce niveles, que comprenden dos accesos, subsuelo, planta baja, pisos superiores, entrepisos y azotea -detalló la subsecretaria-. La amplitud y la diversidad de sus ambientes nos permiten proyectar áreas de guarda, laboratorios, talleres especializados y espacios de trabajo. Esta multiplicidad de espacios nos da una flexibilidad fundamental para organizar el proyecto y adecuarlo a los requerimientos específicos de cada colección”.Agradeció la tarea consecuente de los especialistas, equipos técnicos y administrativos: “Una política patrimonial no se sostiene solamente con edificios y equipamiento: necesita profesionales, planificación y una decisión institucional que dé continuidad a su trabajo”, destacó Barela.Referentes del ámbito artístico, cultural y político participaron del acto, entre ellos, Adriana Alesina y Guillermo Tempesta Leeds, de la Fundación Santander; los galeristas Mauro Herlitzka, Máximo Jacoby y Sebastián Kalfun; Gonzalo Lagos y María Casado, de Meridiano, Cámara de Galerías de Arte; Inés Justo, de la Fundación Espigas; los legisladores porteños Pilar Ramírez, jefa del bloque de La Libertad Avanza, y Nicolás Padjoks; el secretario de Interior, Gustavo Coria; la directora de Asuntos Culturales de Cancillería, Mariana Ron; Emilio Perina, director del AGN; Gonzalo Demaría, director del Teatro Nacional Cervantes; Hugo Pontoriero, director del Museo Nacional de Arte Decorativo; Horacio Mosquera, del Cabildo; Marcelo Franji, de la Manzana de las Luces; Gabriela Mirande Lamédica, del Museo Mitre; Rodolfo Rau, de la Casa Nacional del Bicentenario; Diego Barros, del Museo Histórico Sarmiento; Hernán Vázquez, del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega; y Rocío Boffo, del Museo Nacional de Arte Oriental. No se invitó a funcionarios de Cultura del gobierno porteño.

Fuente: La Nación