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Alerta en Neuquén: las intensas lluvias reactivaron cañadones secos y generaron estragos: Vaca Muerta, la zona más afectada
SAN CARLOS DE BARILOCHE.― La provincia del Neuquén atraviesa horas de extrema complejidad climática debido a un intenso temporal de lluvia, granizo y actividad eléctrica que saturó los suelos, reactivó cañadones secos y provocó cortes de conectividad terrestre a lo largo de una amplia franja que va de norte a sur del territorio. Aunque la circulación general comenzó a restablecerse tras los bloqueos preventivos nocturnos de ayer por la noche, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene vigentes las alertas amarillas y naranjas. Las autoridades advierten que los próximos cinco a siete días serán especialmente críticos en el marco del fenómeno de El Niño, cuya afectación provincial se estima en un 100% para los próximos meses.La localidad petrolera de Rincón de los Sauces, en la zona de Vaca Muerta, concentra la mayor preocupación, al quedar completamente aislada por vía terrestre debido a la intransitabilidad simultánea de sus dos principales arterias de acceso: la Ruta Provincial 5 y la Ruta Provincial 8.El punto más conflictivo se ubica sobre la Ruta 5 a la altura del arroyo Carranza, donde una violenta crecida arrastró materiales y estructuras de la obra en construcción del nuevo puente, destruyendo desvíos y arrastrando vehículos. Este corte prolongado puso en alerta máxima al hospital local, donde las reservas de insumos comenzaron a caer en niveles críticos, afectando áreas esenciales como Oncología, Laboratorio y Enfermería. Ante la imposibilidad del transporte terrestre habitual, se coordinaron puentes aéreos con aviones y helicópteros provinciales para enviar medicamentos y reactivos, además de concretar traslados de urgencia, como el de un paciente con fractura de pelvis. Asimismo, para asegurar la continuidad de los tratamientos de diálisis a pacientes que deben trasladarse tres veces por semana, el hospital público articuló acciones con la clínica del Sindicato de Petroleros y el gobierno provincial: dispusieron traslados sanitarios y alojamientos preventivos en Neuquén capital. El aislamiento afectó también a un ambulancero y un enfermero que debieron permanecer en la capital neuquina al quedar varados tras derivar a una embarazada.La secretaria de Emergencias y Gestión del Riesgo neuquina, Luciana Ortiz Luna, evaluó el impacto de la emergencia climática y detalló el comportamiento del fenómeno que azota a la región. “Rincón de los Sauces es el punto crítico, el punto rojo de nuestra provincia”, sentenció Ortiz Luna, confirmando que las condiciones actuales impiden avanzar en la obra vial del arroyo Carranza por el caudal de agua.Respecto a la dinámica del temporal y la fragilidad del terreno tras varias semanas de precipitaciones, la funcionaria explicó: “Esta lluvia lo que hace es saturar los suelos y ya el agua tiende a buscar un curso natural, ya no se absorbe en el suelo. Arroyos que estaban secos, ríos que estaban con bajo caudal, hoy se volvieron cursos de agua muy importantes”.Ortiz Luna agregó que “se forman estas tormentas convectivas, descargan en un radio de unos 5 km, 2 km, no más que eso; descargan con muchísima agresividad agua, granizo y electricidad, a veces una o a veces las tres y se van, pero dejan a su paso una destrucción de todo lo que encuentran: infraestructura, viviendas, todos los caminos”.Consultada sobre las proyecciones a mediano plazo, Ortiz Luna transmitió el reporte de los organismos técnicos: “Nos dijo la meteoróloga que la posibilidad de afectación en los próximos 4, 5, 6 meses de nuestra provincia por el fenómeno de El Niño es del 100%”. Y añadió: “Son 5 o 6 meses de acá en adelante que nos van a poner a prueba a todos los organismos de respuesta y a los habitantes”.Asimismo, justificó la medida de haber interrumpido totalmente la circulación nocturna en las rutas provinciales y nacionales: “Sabemos que no fue agradable para todos cortar la circulación en toda nuestra provincia, tanto en rutas provinciales como en nacionales, porque no se daba abasto. Ahora se empieza a circular con extrema precaución. Hay lugares donde el barro acumulado es muy importante, donde las banquinas quedaron como lagos. Entonces, si alguien despista por esas banquinas, realmente es muy peligroso”.El temporal dejó severos daños en diversas zonas urbanas y rurales de la provincia. En Añelo, el escurrimiento de agua, barro y piedras desde las bardas golpeó fuertemente a los barrios Nuevo Añelo, El Mirador y Nueva Esperanza. Cuatro familias debieron ser evacuadas preventivamente y otras 32 recibieron asistencia con nylon, chapas, leña, ropa de abrigo y alimentos. En la Ruta Provincial 7, se registraron socavones cerca del tendido eléctrico y acumulación de sedimentos.En Puente Picún y Bajada de los Molles, cerca de 20 familias quedaron aisladas tras activarse un cañadón que arrasó con los accesos viales. Mediante sobrevuelos en helicóptero, Protección Civil evacuó a una pareja de adultos mayores y distribuyó víveres, agua potable, medicamentos y forraje para animales, además de trasladar por vía aérea a pobladores que no podían cruzar los ríos crecidos.En tanto, en Zaina Yegua y Piedra del Águila se desplegó un relevamiento aéreo hacia parajes rurales aislados. En el paraje Sañico, varias familias debieron ser evacuadas y alojadas temporalmente en una escuela. En Aucapán, cerca de Junín de los Andes, una ambulancia quedó al borde de caer a un barranco debido a un profundo socavón formado en un camino rural. Y en Aluminé, varios vecinos debieron ser evacuados tras generarse una fuga de gas asociada a obras en medio de las inclemencias climáticas. Asimismo, en las rutas nacionales 237 y 22 se registraron sectores con acumulación de agua y sedimentos, mientras que el tramo Cutral Co - Zapala en la Ruta Nacional 22 presentó calzada con baja visibilidad y reducida adherencia por lluvia torrencial.La alerta naranja rige principalmente para la zona de Confluencia, este de Añelo, este de Pehuenches y Picún Leufú, donde se aguardan acumulados de entre 20 y 50 mm en lapsos breves, con fuerte actividad eléctrica y eventual caída de granizo. Frente a la saturación del terreno y el incremento sostenido de caudales en ríos y arroyos, los comités de emergencia continúan identificando a pobladores ribereños para coordinar evacuaciones preventivas y mantener centros de evacuados provistos de víveres e insumos.
Fuente: La Nación