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Alberto Núñez-Feijóo dijo que no comparte “ni el lenguaje ni las formas” de Milei, tras los ataques a Sánchez
La onda expansiva del viaje de Javier Milei a Madrid continúa. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP) y favorito para ganar las elecciones generales del mes próximo, tomó distancia del presidente argentino, en particular por el tono insultante que usó el miércoles para referirse al jefe de gobierno español, el socialista Pedro Sánchez. “Si usted me dice, ¿a usted le gusta cómo se expresa el señor Milei? ¿Usted se siente cómodo con su forma de expresarse, con su forma de referirse al presidente del gobierno de mi país, de España? Yo le digo: no. Yo no comparto el lenguaje ni la forma del lenguaje que utiliza el señor Milei", contestó Feijóo en una entrevista en la Cadena Ser. Alberto Núñez Feijóo, sobre MileiEl conservador Feijóo lidera las encuestas y podría convertirse en el próximo presidente del gobierno español. Necesitará casi con seguridad un acuerdo con Vox, el partido de la derecha alternativa con el que mejor se lleva Milei. En su séptimo viaje a España desde que llegó a la Casa Rosada, Milei entró como una tromba en la campaña electoral. Sus insultos a Sánchez, las respuestas de los socialistas y la incomodidad de los aliados derechistas del libertario acapararon la agenda informativa del país europeo durante los últimos tres días. Milei en España: cruces con Sánchez y tensiones con la derechaFeijóo no tiene vinculo directo con Milei, a pesar de que es quien tiene la única opción real de suceder a Sánchez. Dentro del PP, Milei cultiva la relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a quien siempre se le atribuyen intenciones de quedarse con el liderazgo nacional de su partido. Una reunión con Ayuso fue lo más parecido a un encuentro político-institucional que consiguió Milei en su viaje a Madrid. El líder de Vox, Santiago Abascal, lo atendió por videollamada porque -se excusó- estaba en campaña por el norte del país. En la entrevista, Feijóo intentó justificar a Ayuso. “La señora Ayuso es presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid; el señor Milei quiere visitarla. ¿Y qué pasa? ¿Que le va a decir que no al señor Milei, que es el presidente democrático de la República Argentina? Pues no le va a decir que no, lo cual no significa que la señora Ayuso sea responsable de lo que diga el señor Milei", dijo, incómodo, en la entrevista. Se refería a los dichos de Milei en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum en el Casino de Madrid: allí tildó de “impresentable dictador” al presidente Sánchez y llamó a la oposición a “echar a patadas a los socialistas” del poder. También lo trató de “ladrón”, “liberticida” y “empobrecedor”. Se enfrentó con periodistas, a los que maltrató en línea con lo que suele hacer en Argentina. Y no consiguió que lo recibiera el rey Felipe VI: la Casa Real se encargó de decir que no podía hacerlo si no se reunía con el jefe del gobierno.Ya en Buenos Aires, Milei tuvo algunas palabras elogiosas sobre Feijóo. Dijo que no lo conocía y que por eso le resultaba “irresponsable” opinar sobre él. Pero le deseó suerte para desbancar a Sánchez. “Sé lo difícil que es enfrentarse al socialismo del siglo XXI. Tiene mi respeto”, dijo en una entrevista con El Observador.Feijóo, en la Cadena Ser, también tuvo un reconocimiento hacia el libertario. “El señor Milei está haciendo una política económica en Argentina bastante más sensata de la que ha hecho la familia Kirchner y el peronismo. Los Kirchner son unos corruptos, son unos corruptos, todos amigos del señor Sánchez. El señor Sánchez cuando iba a Argentina se reunía con los Kirchner. Esta señora, no sé si está en la cárcel o pendiente de entrar, pero luego tiene varias sentencias por corrupción. Y el señor Milei, objetivamente, estadística en mano, lo que ha hecho es rebajar la pobreza de millones de argentinos”, expresó, antes de cuestionar “el lenguaje y las formas”. Eso sí, buscó quitarle hierro al asunto: “Es un lenguaje que en la política argentina pues parece menos llamativo que en la política española”.
Fuente: La Nación