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El embajador de la Unión Europea sorprende con una nueva faceta: conductor de un ciclo de cocina
El embajador de la Unión Europea sorprendió en las redes sociales con una nueva faceta: hacer diplomacia vía la gastronomía. Allí no solo se lo vio desenvuelto, conduciendo el ciclo El Plato Fuerte sino también cocinando con su chaqueta junto a un chef invitado. -¿De qué se trata este ciclo gastronómico? -El Plato Fuerte es un ciclo de videos que comenzamos hace unos meses, en el que cocino junto a chefs o personalidades argentinas invitadas. La idea nació de una convicción muy simple: la comida es uno de los grandes puentes culturales que unen a la Unión Europea con la Argentina. Además, me encanta cocinar. Vengo de una familia que siempre valoró la buena gastronomía.-¿Por qué la cocina y quiénes son los chefs invitados? -El primer episodio lo grabamos con Martín Rebaudino, el reconocido chef del restaurante Roux en Buenos Aires. Martín tuvo la fortuna, a lo largo de su carrera, de compartir cocina en España con verdaderas leyendas como Martín Berasategui, Juan Mari Arzak y Pedro Subijana. Con él cociné un locro, ese plato tan representativo de la identidad argentina, y lo hicimos especialmente para el 9 de julio. Fue una manera muy linda de rendir homenaje a una fecha tan importante para el país mientras conversábamos sobre su historia y su formación entre dos continentes.El segundo episodio fue muy especial: cociné con el chef Guillermo Perosio unos ñoquis de mandioca y harina de algarroba, acompañados de una crema de zapallo chaqueño y un toque crocante de nueces pecán. Este encuentro se dio en el marco de la Bienal de Escultura del Chaco, que visité por primera vez. Tuvo un significado particular, porque la harina de algarroba forma parte de una cadena productiva sostenible que impulsa La Unión Europea junto con el Proyecto Impacto Verde en Chaco. Lo que más disfruto de este ciclo es justamente eso: la posibilidad de contar, a través de la cocina, historias de nuestras raíces comunes, de intercambios, de sostenibilidad y de cooperación, algo que a veces es difícil de transmitir solo con discursos oficiales.-Al tener una representación de 27 países en sus manos, ¿cuán difícil es representar tantas gastronomías, economías y productos variados?-Es un desafío hermoso, más que una dificultad. No se trata de representar 27 gastronomías por separado, sino de mostrar algo que nos une: una forma común de entender la comida como cultura, como identidad y como encuentro. Cada país aporta su propia tradición —desde la pasta italiana hasta los quesos franceses— pero todos compartimos ese mismo respeto por el producto, por el territorio y por la mesa como espacio de encuentro. Esa diversidad, lejos de ser un obstáculo, es justamente lo que hace tan rica a la Unión Europea.-Como europeo, ¿qué costumbres gastronómicas adoptó y cuáles no tanto? -Como europeo viviendo en Argentina, hay costumbres que ya incorporé con gusto y otras que todavía están en proceso. Lo que más adopté, sin dudas, es el asado: se convirtió en un verdadero ritual para mí, y disfruto mucho de compartirlo. El mate y el dulce de leche todavía los estoy incorporando de a poco, reconozco que me falta camino por recorrer. Lo que sí adopté por completo es el amor por las medialunas, no faltan nunca en nuestras reuniones en la Delegación de la Unión Europea. View this post on Instagram Los episodios pueden verse en el Instagram (@ueenargentina) en YouTube (@UnionEuropeaenArgentina) y también en X (@erikhoeeg @UEenArg)
Fuente: La Nación