Separadas por 7000 kilómetros, Hawái y la Isla de Pascua podrían haber sido fundadas por los mismos navegantes polinesios hace mil años

A primera vista, parecen dos mundos sin conexión. Hawái se encuentra en el hemisferio norte, en medio del Pacífico. Rapa Nui, también conocida como Isla de Pascua, está a unos 7000 kilómetros de distancia, frente a las costas de Sudamérica, en uno de los rincones más aislados del planeta.Sin embargo, un estudio publicado en la revista científica Science encontró que los habitantes fundadores de ambas islas podrían haber pertenecido a una misma población ancestral de navegantes polinesios. El trabajo, que analizó el ADN de más de 1000 personas de distintas islas del Pacífico, refuerza la idea de que los antiguos exploradores oceánicos fueron capaces de realizar travesías extraordinarias miles de kilómetros antes de la llegada de los europeos a la región.La investigación, titulada “Message in a bottleneck: Nested founder effects from French Polynesia to Rapa Nui and Hawaiʻi”, fue publicada el 8 de octubre en Science y estuvo encabezada por científicos de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, México, Francia y Chile. Entre los autores figura el antropólogo y genetista Mauricio Moraga, de la Universidad de Chile.Los investigadores utilizaron secuencias completas de ADN obtenidas de 1050 habitantes de distintas poblaciones de la Polinesia Francesa, incluyendo las Islas Australes, Sociedad, Marquesas, Tuamotu y Mangareva. A esos datos sumaron genomas obtenidos en Rapa Nui y datos de hawaianos nativos.El resultado más llamativo fue que las poblaciones de Hawái y Rapa Nui, pese a la enorme distancia geográfica que las separa, aparecieron como las más estrechamente relacionadas genéticamente entre todas las comunidades polinesias estudiadas.“El estudio muestra que Rapa Nui y Hawai tienen una afinidad genética especialmente estrecha, pese a estar separadas por unos 7000 kilómetros. Los resultados sugieren que sus poblaciones fundadoras procedían de una misma población ancestral vinculada a Mangareva”, explicó Moraga.Para entender la importancia del hallazgo hay que remontarse a una de las mayores epopeyas de la historia humana: el poblamiento de la Polinesia.A lo largo de siglos, grupos de navegantes fueron desplazándose de isla en isla por el océano Pacífico utilizando embarcaciones de madera, observaciones astronómicas, corrientes marinas y conocimientos transmitidos de generación en generación en una época donde no existían cartas náuticas, brújulas o GPS.Cada vez que un pequeño grupo llegaba a una nueva isla y fundaba una población, llevaba consigo apenas una parte de la diversidad genética original. Los científicos llaman a ese fenómeno “efecto fundador”.Ese proceso dejó huellas en el ADN que hoy permiten reconstruir antiguas migraciones humanas. Según los autores, las poblaciones polinesias experimentaron efectos fundadores mucho más intensos que los registrados en otros grupos humanos ampliamente estudiados, como los finlandeses o los amish.El trabajo sostiene que la secuencia de poblamiento comenzó en la Polinesia occidental y avanzó gradualmente hacia el este. En ese recorrido, la isla de Mangareva, situada en la actual Polinesia Francesa, habría desempeñado un papel clave como punto de partida de las últimas grandes expansiones oceánicas.A partir de allí, los investigadores plantean que un mismo grupo de exploradores logró asentarse tanto en Hawái, la única población polinesia del hemisferio norte, como en Rapa Nui, situada miles de kilómetros hacia el sur.En el artículo científico, los autores escribieron: “Mostramos que este último grupo de navegantes se estableció tanto en Hawái como en la Isla de Pascua (Rapa Nui)”.Más que una cuestión genéticaAunque el estudio se apoya en herramientas genómicas, su principal aporte trasciende la genética. El trabajo intenta responder una pregunta histórica que intriga a arqueólogos, antropólogos y exploradores desde hace décadas: cómo lograron los pueblos polinesios poblar algunas de las islas más remotas del planeta.Para Moraga, los resultados permiten observar a Rapa Nui desde una perspectiva más amplia.“Comprender la historia de Rapa Nui permite conectar su poblamiento con el del extremo opuesto del territorio polinesio. El trabajo refuerza la ruta de llegada vía Mangareva propuesta en 2021 y agrega una pieza fundamental: la conexión con los fundadores de Hawai”, afirmó el investigador citado por la agencia ANSA.Los autores sostienen que los datos respaldan la existencia de una cultura de navegación de ultralarga distancia capaz de conectar territorios separados por miles de kilómetros de océano abierto.Sin embargo, los investigadores también advierten que el ADN no permite observar directamente los viajes realizados hace siglos. Lo que ofrece es una reconstrucción de los vínculos biológicos entre las poblaciones actuales y una explicación plausible sobre cómo ocurrió el poblamiento de esas regiones. Además de reconstruir parte de la historia del Pacífico, el trabajo identificó variantes genéticas relevantes para la salud.Los investigadores detectaron una mutación en el gen FAN1 que aparece con cierta frecuencia en poblaciones de la Polinesia oriental y que está ausente en una de las principales bases de datos genéticos utilizadas a nivel internacional. Los autores señalan que comprender estos patrones puede ayudar en el futuro a desarrollar herramientas de diagnóstico específicas para esas comunidades.

Fuente: La Nación