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Estudiantes volvió a tocar el cielo en el Maracaná: una noche eterna para ir por su quinta Copa Libertadores
Estudiantes volvió a poner su nombre entre los grandes de América. En el Maracaná, frente al último campeón y con 70.000 hinchas en contra, se clasificó a una nueva final de la Copa Libertadores y le agregó otro capítulo gigante a una historia que ya era enorme. Después de jugar casi un tiempo con un jugador menos y resistir hasta el final, se impuso en los penales con un Fernando Muslera descomunal, que atajó tres de los cinco y condujo al Pincha al partido decisivo. “Em busca do penta”, decía el mosaico que desplegó el público brasileño. Estudiantes también va por la quinta. Ahora lo espera Palmeiras, el 28 de noviembre, en Montevideo. Y nadie puede quitarle la ilusión.Estudiantes salió de entrada a plantear un partido largo. Con línea de cinco, buscó cerrar bien los espacios sin meterse demasiado cerca de su arco. La idea era disputar el partido en el medio campo e incluso repartir la tenencia, aunque no siempre lo consiguió. Con Eros Mancuso y Tobio Burgos como carrileros para contener a Jorge Carrascal y Lino, que partían bien abiertos, y tres centrales atentos a Pedro, el Pincha sufrió muy poco en defensa y logró algo importante en un estadio lleno: que el juego se desarrollara lejos de Muslera y sin que Flamengo pudiera imponer condiciones.Incluso contó con las dos situaciones más claras del primer tiempo, una detrás de la otra, al cumplirse el primer cuarto de hora. Primero, Leandro González Pirez ganó de arriba y Marcos Rojo estuvo cerca de convertirse en el héroe de la noche en su regreso internacional al club, pero Agustín Rossi respondió bien. Después, Baltasar Rodríguez probó desde fuera del área y entre el arquero y el palo mandaron la pelota al córner. Dos llegadas claras en un tramo que se jugaba como quería Estudiantes.Luego, el desarrollo volvió a emparejarse. Flamengo tuvo alguna aproximación, pero nunca logró llevar el partido al ritmo que pretendía. Movía la pelota lejos del área y le costaba encontrar profundidad. Apenas una escapada de Pedro, que dejó varios rivales en el camino y remató ancho, fue un llamado de atención para Estudiantes.Lo que más le costaba al Pincha fue progresar con la pelota. Muchas veces recuperaba, pero los delanteros quedaban lejos y en inferioridad numérica. La salida por lesión de Joaquín Correa, igual que ante Corinthians, llevó a Alexander Medina a reemplazarlo por Tiago Palacios, un jugador más preparado para correr hacia adelante que para aguantar de espaldas y darle aire al equipo. En esa transición, el equipo terminó el primer tiempo algo más ajustado, aunque siempre de igual a igual y sin perder la forma.Pero todo empezó a complicarse en el complemento. El Maracaná empujó a un Flamengo sin demasiadas ideas y el equipo de Leonardo Jardim aprovechó ese envión para adelantarse. El negocio para Estudiantes era seguir bien plantado y dejar correr los minutos, pero a los cinco llegó el partido se puso cuesta arriba: Baltasar Rodríguez, que ya estaba amonestado por una infracción infantil sobre Jorginho sin pelota, vio la segunda amarilla por cortar un avance de Lino y dejó a Estudiantes con diez.Medina, que ya había utilizado una ventana con la salida de Joaquín Correa, sostuvo a los mismos diez y retrasó a Tiago Palacios para colaborar por la derecha, aunque con poco oficio para la marca.Flamengo respondió con la entrada de Giorgian De Arrascaeta, que se había perdido la ida por una fractura de muñeca y se movió por todo el frente de ataque para aprovechar todavía más la superioridad numérica en esa zona.Desde el Mundial 2014, el campo de juego del Maracaná mide lo mismo que el de muchos estadios, incluido UNO: 105 por 68. Pero con un hombre menos empezaron a aparecer huecos que Estudiantes ya no podía cubrir. Edwuin Cetré entró como carrilero por la izquierda y Adolfo Gaich reemplazó a un Carrillo que ya no podía con su alma.Con oficio y el manual copero bajo el brazo, Estudiantes empezó a sacarle ritmo al partido y la impaciencia de la gente también empezó a jugar a su favor. Muslera apareció para ahogarle el grito a Leo Pereira y después se convirtió en el gran artífice de una clasificación que quedará para siempre en la memoria de Estudiantes. A los 40 años, ya en el tramo final de una carrera que terminará en diciembre, le atajó el segundo penal a Jorginho, el tercero a Paquetá y el último a Bruno Henrique, después de que Cetré fallara para el Pincha y estirara la definición hasta el final.El equipo del Cacique volvió a demostrar que en la Copa juega con algo más que fútbol: con historia, con memoria y con una mística que aparece en los partidos grandes. Argentina tiene un nuevo finalista de América. Y otra vez lleva el nombre de Estudiantes de La Plata.Lo mejor de Flamengo vs. Estudiantes
Fuente: La Nación Deportes