Chapadmalal: llaman a concesión para seis de los hoteles del histórico complejo

MAR DEL PLATA.- Seis de los nueve hoteles que componen el complejo turístico de Chapadmalal, que históricamente se destinó a recibir a viajeros de todo el país en el marco de planes sociales organizados por el Estado nacional en conjunto con las provincias, inician camino a la operatoria privada con la publicación del concurso abierto por el Gobierno para buscar futuros operadores. Están bajo la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y hasta viernes 27 de noviembre próximo se podrán presentar las ofertas, que los interesados podrán acercar por unidad o por el conjunto.El dato destacado, que no forma parte de la publicación, pero sobre el que hay una decisión política tomada, es que los restantes tres hoteles que son parte de este conjunto serán entregados a la Universidad Nacional de Mar del Plata para que los utilice como alojamiento, espacio de formación y capacitación, y también de investigación.Estos hoteles registraron su última actividad con turismo social a comienzos de 2025, cuando tuvieron una operatoria distinta con un formato de hotelería de bajo costo que incluía alojamiento y gastronomía a valores muy accesibles. Apenas funcionó durante enero y febrero. Desde entonces no solo fueron cerrados: dejaron de pertenecer a la órbita de la Secretaría de Turismo, Deportes y Ambiente, y además se procedió a prescindir de la mayoría de los más de medio centenar de trabajadores que se desempeñaban allí durante todo el año.Esta concesión de uso remarca que los seis hoteles, que son todos los que están emplazados sobre el margen este de la ruta 11 y tienen salida al mar, deben funcionar con servicios de hotelería, puede brindar algunos servicios anexos y también están obligados a garantizar acceso público a los espacios que así estén determinados. Asimismo, deben respetar sectores que están declarados como reserva natural. Tan o más importante es que deberán hacerse cargo del mantenimiento de estos edificios que datan de fines de la década del 50, tienen diseño del arquitecto Alejandro Bustillo y están declarados Monumento Histórico Nacional, por lo que no se les pueden modificar ni su aspecto exterior ni muchos de sus componentes puertas adentro. RepercusionesEl anuncio abrió una serie de reacciones políticas frente a un espacio que es emblemático en la ciudad y cuyo destino generaba dudas desde que la actual gestión nacional resolvió que ya no prestarían servicios de turismo social. Como opción encaminó esta privatización de su funcionamiento, proceso que ahora se verá si tiene interesados y cuánto están dispuestos a desembolsar para hacerse cargo de este conjunto de más de 70.000 m2.“Acá también se discuten dos modelos. Uno que cree que defender lo público es mantener todo en manos del Estado, aunque los edificios estén cerrados y se deterioren. Y otro que entiende que el patrimonio público se defiende recuperándolo, atrayendo inversión privada, generando trabajo y poniéndolo al servicio de la gente”, dijo el intendente Guillermo Montenegro, que celebró este avance y apuesta por una reconversión del complejo desde el aporte de empresas interesadas en desarrollar allí nuevos proyectos. El ministro Federico Sturzenegger también se explayó desde redes sociales sobre esta iniciativa, de la que fue uno de los principales impulsores. “El Estado no debe ni puede hacer lo que el privado hará mejor. Chapadmalal, bien desarrollado, va a convertirse en una bisagra para la costa atlántica”, afirmo. Y anticipó: “Vamos a ver un Chapadmalal vibrante en poco tiempo”.Algunos de estos hoteles estaban en condiciones de operar con huéspedes, como ocurrió en aquel mes y medio que fue el último con actividad turística. Incluso el número 6, que es el más próximo a Miramar, está completamente equipado desde que su restauración la completó la gestión presidencial de Alberto Fernández. Nunca funcionó y desde los ventanales se ven los colchones sin estrenar, todavía en sus envoltorios originales.Pero, como ya contó LA NACION, el estado de buena parte de esos edificios es complicado. Algunos llegaron a ver terminada la restauración, en otro quedó a medias y en algún otro el deterioro es extremo, con daño estructural importante y un futuro en el que habrá mucho que trabajar para devolverlo a su imagen original. En el Senado provincial, a la par de la iniciativa del gobierno nacional, había avanzado un proyecto de la legisladora marplatense Fernanda Raverta con la intención de que el complejo no pase a manos privadas y sea transferido a jurisdicción de la provincia de Buenos Aires. “No es recuperación, es remate”, publicó en redes sociales apenas se confirmó el llamado a esta participación privada lanzada desde la AABE y acusó al gobierno de Javier Milei. “Está rematando la Argentina, hasta los hoteles que hicieron posible el turismo social”, dijo, y le apuntó a Montenegro, con quien hasta hace unas semanas compartió la Cámara alta provincial: “Tenés a Mar del Plata abandonada y venís a hablar de recuperar Chapadmalal”, escribió. El pliego de bases y condiciones anticipa que los operadores deberán asumir un canon mensual que, según el hotel que resuelvan operar, será de 23 millones de pesos a algo más de 48 millones de pesos. El plazo del contrato de concesión será por 360 meses.La cesión a la universidad Quien también celebró sobre estos últimos pasos es el senador nacional Maximiliano Abad, impulsor de la iniciativa para que se les permita a la Universidad de Mar del Plata tener presencia en el complejo y disponer de parte de la infraestructura para ampliar el proyecto académico. “Gana la educación y gana Mar del Plata”, dijo, al dar por hecha esta cesión de los tres edificios que se encuentran sobre la margen oeste de la ruta 11.Los hoteles reservados a la casa de estudios para funcionar como una suerte de campus son el 7, 8 y 9. Tienen formato de departamentos y podrían funcionar como residencia universitaria. “Un multiespacio académico”, deslizaron. Disponen de amplios espacios verdes en su entorno, que también podrían tener aprovechamiento desde lo recreativo y deportivo, así como espacio público. El hotel 9 es precisamente el que más actividad ha tenido en los últimos tiempos ya que, desde aquellos días en que el complejo dependía de la Secretaría de Turismo, Deportes y Ambiente, se le había cedido a la Federación de Voley para albergar delegaciones que llegaban a competir aquí de manera periódica. A un par de kilómetros al sur hay un gran gimnasio, construido para los Juegos Deportivos Panamericanos de 1995, donde se disputan torneos de ese y otros deportes.

Fuente: La Nación